Algo inédito sobre la Luna en Escorpio
Aripka Maia
Querida,
Hay muchas maneras de duelar, te lo puedo asegurar.
Así como hay muchas maneras de cocinar la misma
receta: dos personas pueden hacer un pan siguiendo exactamente los mismos
pasos… pero uno sale vivo, crujiente y lleno de alma, y el otro sale duro, sin
sabor, sin espíritu.
En la vida es igual.
Podés “hacer lo mismo” que otros, pero no siempre
lo estás haciendo bien.
La Luna Nueva en Escorpio pide justamente eso que
casi nadie se anima a hacer:
Duelar bien.
No es solo “soltar” como muchos creen.Es permitirse morir a algo… con dignidad, con
consciencia, con amor, con elegancia, sin caer en la parte escorpiónica del
animal que se arrastra en el piso cayendo en el arquetipo de la víctima.
¿Ves la diferencia?
Un duelo bien hecho no es dramático:
es honesto.
Es mirar de frente una relación que ya no vibra
donde estás.
Es admitir que creciste más rápido que lo que tu
misma imaginabas hace un tiempo atrás.
Es aceptar que ya no sos la persona poco selectiva
de hace unos años.
Te cuento algo…
Hace muchos años entendí algo fundamental dentro
del proceso de transformación:
No se trata de no sentir profundo cuando algo llega
a su fin. No se trata de no llorar, no se trata de privarte de duelar o de
meterte hacia adentro…
La clave es vivir todo este proceso como lo que yo
llamo: “La conciencia del Cisne”.
¿Viste el cisne?
No siempre navega aguas puras y cristalinas, pero
aun así su plumaje blanco permanece, su cuello alargado hacia lo alto sigue
intacto, la elegancia con la cual transita esas aguas son majestuosas…
Ser como el cisne en el proceso de muerte y
renacimiento es la clave, porqué nunca pierdes tu dignidad y altura espiritual,
aunque literalmente estés rota por dentro.
En esta Luna, el duelo se vuelve un ritual interno.
Un cierre limpio y puro como el cisne.
Un acto sagrado que puede vivirse desde la belleza.
Porque el alma solo puede renacer cuando reconoce,
agradece y honra lo que fue…
sin empujarlo, sin retenerlo, sin maquillarlo.
Muchos quieren renacer sin pasar antes por su
propio funeral.
Y por eso repiten, se traban, vuelven a ciclos que
creían superados.
Escorpio recuerda que nada florece sin haber hecho
espacio primero.
No hay luz nueva sin haber atravesado a oscuras el
propio vientre.
No hay destino nuevo sin despedida real del que ya
quedó atrás.
Un duelo bien hecho cierra para siempre una línea
de tiempo vieja.
Y eso es muy liberador.
Te vuelve más liviana, más nítida, más verdadera.
Y ahí —recién ahí— aparece el renacer.
Sin esfuerzo.
Sin correr detrás de algo.
Sin buscarlo desesperadamente. Ahí es donde
comprendes la diferencia entre perseguir y atraer desde un magnetismo sano (el
del cisne).
Aparece solo, como una semilla que brota porque por
fin tuvo espacio.
Esta Luna no te pide prisa.
Te pide verdad.
Te pide coraje para cerrar sin rencor.
Te pide silencio para escuchar lo que murió hace
rato y vos seguís sosteniendo por hábito o inercia.
Cuando el duelo se hace con conciencia, entiendes
algo valioso:
Nunca se trató de otro.
Nunca se trató de: “Estoy duelando la relación con
mi anterior pareja”…
Siempre se trató de ti. De duelar esa antigua
versión de vos misma que sostenía esa realidad.
Y por eso quiero invitarte a algo muy especial…
Un ritual profundo, simbólico para despedir lo que
ya no tiene vida en vos y abrir espacio a lo nuevo.
Un renacer verdadero empieza con un cierre
verdadero.
—Aripka,
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