Parece mentira lo que estamos viviendo. Quien iba a pensar en pleno siglo 21 que la fuerza bruta y la guerra esté dominando la geopolítica mundial. Que se han estado cometiendo crímenes que sobrepasan los límites de lo humano. Que se han roto las normas de convivencia internacional y la barbarie amenaza.
Hoy, más que nunca tenemos que permanecer atentos y serenos porque sólo la luz es capaz de disipar las tinieblas.
Medita,
has contacto con la naturaleza, disfruta momentos de silencio y lo más
importante, conéctate con tu vida interna, esa que te hace ser lo que eres, el
alma, la consciencia que habita un cuerpo.
Ser
lo que eres es la estrategia, el servicio más grande que puedes prestarle a la
vida. No juzgues, pero se consciente de lo que pasa. No odies, aunque creas que
el objeto de tu odio se lo merece. Permanece en el ser espiritual y como alma
sirve. Permanece en la luz de Dios y permite que esa luz impregne tu cuerpo,
emociones y mente. Recuerda que no eres esos tres sino el ser que los usa.
Recuerda que no estás solo, hay una legión de seres de luz que quieren irradiar
al mundo y tu puedes ser esa tan necesaria puerta que necesitan. Ofrécete a las
fuerzas de Luz, ofrécete a los Maestros y muy en especial ofrécete al Padre
Celestial y su divino plan.
Llegó
el tiempo de practicar lo que has aprendido hasta ahora. No es le tiempo de
leer el manual sino de ejecutar. Por tal motivo te ofrezco las herramientas que
según mi experiencia son muy valiosas para este momento.
Respira
conscientemente y observa su movimiento. Como si lo único que tuvieras que
hacer es respirar. Permanece en profunda quietud, incluyendo tu cuerpo físico.
Mientras meditas no te muevas. Respira lento y profundo, pero al mismo tiempo al
ritmo que te quede cómodo. Es aconsejable, para sentir calma y bienestar, que
la exhalación sea un poco más larga que la inhalación.
Para
elevar la vibración al instante invoca la Llama Violeta. Su esencia es etérica
y tiene la capacidad de impregnarte con solo imaginar. Es una fuerza que existe
en el Cosmos y debido a las crisis que siempre sobrevienen en los cambios de
era se nos dio esta enseñanza. Es una frecuencia que responde al instante
cuando debidamente se la visualiza e invoca. Es un regalo del cielo.
Rodéate
de cosas bellas, busca mantener la vibración alta y en ningún momento le añadas
violencia al mundo, ya sea en pensamiento, palabra o acción. Es lo que toca.
No
te dejes arrastrar por esta marea de conflictos y cosas muy feas que están
sucediendo. Nuestro deber es mantener la luz, que no se apague, que siga
iluminando cada acto de nuestras vidas.
Solo
la Luz disipa las tinieblas. Se parte de las Fuerzas de la Luz. Ofrécete como
vehículo. Eres la esperanza de este mundo. Eres la Luz del Mundo. Actívate.
Te
ofrezco esta oración del Maestro D.K.
“O
Señor de Amor y Luz,
Ven
y gobierna el mundo.
Que
el Príncipe de la paz aparezca.
Que
ponga fin a las guerras de las naciones.
Que
el reinado de luz, de amor y de justicia se establezca.
Que
haya paz en la Tierra,
Y
que esa paz comience dentro de nosotros mismos.”
Y
siempre, proclama siempre la victoria de las Fuerzas de la Luz.
Con
el amor del alma,
Carmen
Santiago

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