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10 de enero de 2026

El Primer Aliento del Año 2026

por cristinalaird

El año no comienza suavemente. Comienza con presión.

El 18 de enero de 2026, la primera Luna Nueva del año se alza a 28° de Capricornio, con el Sol y la Luna fundidos en el mismo grado, en el borde final del signo, allí donde los finales concentran sentido y los comienzos llegan ya cargados de consecuencias. No hay aquí inocencia cíclica. Hay iniciación después de la resistencia. Capricornio habla con su voz más antigua:
Lo que ha sido sostenido durante tanto tiempo ahora debe ser utilizado.

Desde esta lunación se abre un canal de liberación mediante un trígono casi exacto a Urano en 27° de

Tauro Este es un trígono (120º) que rompe el silencio. Urano, preparándose para abandonar Tauro el 26 de abril de 2026, se encuentra en sus declaraciones finales tras siete años de sacudir nuestra relación con la materia, la tierra, el cuerpo, el valor y la supervivencia misma. No se trata de una promesa futura. Es una culminación.

Y dado que Sedna se encuentra en 0°48’ de Géminis, en una conjunción fuera de signo con Urano, este trígono se extiende más allá del planeta visible hacia el arquetipo más profundo y frío que lo sostiene. El efecto es inconfundible: lo que fue vivido sin palabras ahora exige voz.

No se trata de revelar lo que estaba oculto a la conciencia. Se trata de aquello que nunca fue admitido en el discurso. Las verdades que emergen ahora siempre fueron conocidas, pero vivían en el cuerpo, en la médula, en el instinto de sobrevivir en silencio.

Hasta ahora.

Sumando una fuerza ineludible, Mercurio y Marte se encuentran en conjunción a 26° de Capricornio, justo detrás del Sol y la Luna, como placas tectónicas empujando hacia adelante con determinación. El pensamiento (Mercurio) y la voluntad (Marte) avanzan juntos aquí, disciplinados, comprimidos, afilados por años de contención. Esto no es un hablar impulsivo. Es un hablar inevitable.

Capricornio no explota sin razón, cuando lo hace, es porque la contención ha alcanzado su límite absoluto. Lo que sigue se siente volcánico: no caótico, sino imparable.

Palabras que han sido tragadas durante décadas ahora ascienden por pura necesidad. Las declaraciones dejan de ser opcionales. El silencio deja de ser neutral.

Esta Luna Nueva no describe solo un momento: marca el tono del año entero. Aquí se cruza un umbral psíquico que dice:

Lo que ha sido soportado en silencio debe ahora ser articulado,
o continuará erosionando los cimientos desde dentro.

La resonancia Urano–Sedna garantiza que lo que emerge puede sentirse crudo, antiguo, incluso perturbador, no porque sea nuevo, sino porque fue negado durante demasiado tiempo. Son verdades nacidas en contextos donde hablar era peligroso, incómodo o tenía un precio. Callamos por una culpa auto-impuesta o a veces por vergüenza.

Ahora, el precio ha cambiado. Los comienzos capricornianos nunca son ingenuos.
Son juramentos. Y este especialmente pues es una Luna Nueva, pero al final de Capricornio, no al principio. Algo viejo culmina.

Esta Luna Nueva no pregunta ¿qué deseas?, por el contrario nos trae las preguntas: ¿Qué verdad ya no pude seguir siendo cargada de silencio?, Qué responsabilidad pide ahora la palabra? ¿Qué futuro colapsa si estas palabras no se dicen?
No es catarsis por catarsis. Es cambio un estructural iniciado por la voz. Como alguien dijo: la montaña no se mueve rápido, pero cuando lo hace, transforma el paisaje.

El 18 de enero de 2026 marca el momento en que el suelo bajo el silencio finalmente se resquebraja, y lo que ha esperado—paciente, congelado, vivo— comienza a hablar al mundo hacia otra forma.

A medida que el año se abre, Venus llega a una conjunción exacta con Plutón en Acuario, un encuentro único en 2026 que no se repetirá hasta marzo de 2027. No es una re-evaluación suave de las relaciones, es un ajuste de cuentas inevitable.

Acuario exige verdad, igualdad y viabilidad futura. Plutón arranca lo que sobrevive solo por inercia.
Venus expone dónde el afecto ha sido confundido con hábito.

Las relaciones, románticas, sociales, económicas, son presionadas aquí por una pregunta simple y despiadada:

¿Esto todavía nos permite convertirnos en quienes estamos llamados a ser?

Si la respuesta es no, el vínculo no puede permanecer igual.

Lo que se decide, se termina o se transforma radicalmente ahora resonará en Junio, cuando Venus se oponga a Plutón desde Leo, exigiendo visibilidad, coherencia y coraje creativo. No habrá marcha atrás silenciosa. Las decisiones tomadas aquí trazan un rumbo. Esto es el amor y los sistemas de valor pasando de la comodidad a la consecuencia.

El mito de Orfeo en su viaje al submundo a rescatar a Eurídice, me resuena en este momento. La conjunción Venus–Plutón nos trae el eco del mito de Orfeo descendiendo al Gran Abajo para rescatar a Eurídice del reino de Hades (Plutón) quien concede el paso, pero impone la condición esencial:
no mirar atrás.

Mirar atrás sería intentar que el amor vuelva a ser lo que fue. Pero Venus–Plutón enseña que el descenso transforma irreversiblemente. El amor que atraviesa el inframundo no puede regresar intacto. Si se intenta recuperar la forma anterior de la relación, se la pierde.

Este aspecto no habla de castigo, sino de verdad: lo que ha sido atravesado en profundidad no admite marcha atrás.
La relación o renace distinta… o no regresa.

Por debajo de todo opera la conjunción Eris–Quirón en Aries—la segunda y última conjunción de estos arquetipos en nuestras vidas, siendo la primera en 1970–71. Lo que comenzó entonces alcanza ahora su formulación inevitable.

Esta conjunción ha cargado durante décadas el dolor de: inmigrantes, mujeres, minorías ignoradas, desplazadas o ridiculizadas, aquellas y aquellos que son considerados «incómodos» para el relato dominante.

Lo vemos con crudeza en lugares como Estados UnidosGaza y en innumerables territorios sin nombre donde la supervivencia misma se convirtió en una declaración política.

Eris no pide ser incluida educadamente. Kirón no sana olvidando.

Juntos exponen el costo psíquico de la exclusión y este año hacen algo sin precedentes: se niegan a seguir siendo ruido de fondo. Cuando escribo estas líneas, miles de jóvenes y no tan jóvenes se lanzan a las calles a reclamar ser escuchados y exigir cambio.

En diálogo con Urano–Sedna, esto equivale a entregar un micrófono global a quienes nunca estuvieron destinados a hablar. Lo que fue soportado en privado irrumpe ahora en lo público. No para provocar, sino para corregir la historia.

Mirar hacia otro lado ya no es neutral. Es una posición.

Y entonces llega el cierre lento y epocal.

Saturno y Neptuno, ahora en movimiento directo, avanzan juntos hacia los últimos grados de Piscis, disolviendo un largo capítulo marcado por confusión, escapismo, espiritualización evasiva y la seductora comodidad del victimismo y la adicción a las redes sociales.

Es el final de una era en la que: la claridad se postergaba, la responsabilidad se diluía y el sufrimiento se justificaba en lugar de atenderse.

Su inminente conjunción en 0° de Aries—por primera vez desde 4361 a.C.—no es una exageración poética. Es un punto de inflexión civilizatorio. Este es el momento en que los ideales deben encarnarse o colapsar.

Piscis disuelve el sueño.
Aries exige acción.

Juntos anuncian que la creencia sin acción ha terminado.

Y del otro lado de Plutón, y en conjunción exacta con él por grado, Vesta a 3° de Acuario se alza como el contrapunto silencioso pero innegociable de la transformación Venus–Plutón. Si Plutón revela dónde el poder ha sido distorsionado en las relaciones, y Venus expone dónde el deseo y el apego ya no pueden seguir siendo inconscientes, Vesta formula la pregunta más difícil de todas

¿Dónde te abandonaste primero?

Vesta no permite la proyección. No acepta chivos expiatorios. Señala hacia adentro, no para culpabilizar, sino para restaurar la integridad.

Esta configuración sugiere que las transformaciones relacionales en curso no son aleatorias ni impuestas únicamente desde fuera. Son reflejos de votos hechos—consciente o inconscientemente—y quizá olvidados hace tiempo. Culpar por completo al otro no solo es inexacto; es una renuncia a la adultez.

Nada de lo que nos sucede es enteramente culpa de otra persona cuando somos adultos.
La participación puede ser inconsciente, pero sigue siendo participación.

Si las lecciones ofrecidas por una relación son desestimadas, ridiculizadas o negadas mientras el vínculo se disuelve o muta, la pérdida es doble: no solo se menosprecia al otro, sino también al yo que entró en ese pacto.

Vesta es la guardiana del fuego interno, el lugar de la psique donde la identidad no se actúa, no se defiende ni se negocia. Es donde sabemos quiénes somos sin testigos.

Su presencia aquí sugiere que el paso a través del crisol Venus–Plutón no se realiza mediante dominación, evasión o superioridad moral, sino mediante devoción a la verdad, especialmente a la verdad que nos implica.

Las relaciones que terminan o se reconfiguran bajo este cielo no son fracasos. Son iniciaciones.

Lo que importa ahora no es quién tiene razón, sino: Qué se aprendió, qué se descuidó y qué debe ser honrado antes de seguir adelante.

Sin ese reconocimiento, el patrón se repite. Con él, algo verdaderamente nuevo se vuelve posible.

Esta Luna Nueva, tomada en su totalidad, deja algo absolutamente claro:

La voz sin responsabilidad se convierte en ruido.
La verdad sin autoobservación se convierte en violencia.

Pero cuando Urano–Sedna devuelve la palabra a lo silenciado,
cuando Eris–Kirón exige reconocimiento para lo herido,
y cuando Venus–Plutón desnuda las relaciones hasta su núcleo—
Vesta garantiza que la transformación no derive en culpa, sino en devenir.

El nuevo mundo no comienza señalando hacia afuera.
Comienza en el hogar interior, apoyado por Júpiter aún en Cáncer por casi medio año más.
Vesta es el fuego que decidimos mantener vivo y es el único fuego que realmente nos impulsa a Ser.

Feliz primera Luna Nueva del año!

Hemos hecho un podcast exclusivo sobre el 2026 para todos los signos que publicamos el 24 de Diciembre; no dejes de escucharnos en todas las plataformas, particularmente aquí: https://www.youtube.com/@astrologiamusicatomate

Y ya sabes, para lecturas privadas conmigo, para los tránsitos, la revolución solar del 2026, o para sesiones de terapia, aquí: https://www.astrologiaarquetipica.com/lecturas-privadas/

Para una reseña del 2026 para todos los signos, aquí: https://astrologiaarquetipica.wordpress.com/2025/12/04/2026-para-cada-signo-el-ano-en-que-el-tiempo-cambia-de-piel/

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