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15 de febrero de 2026

Lilith y la mitocondria de Eva: La ancestra femenina común de todas las mujeres

Ursula Cosmic

La llamada mitocondria de Eva no es un mito religioso, sino un descubrimiento científico con profundas resonancias simbólicas. Se refiere al ADN mitocondrial, un tipo de información genética que se hereda exclusivamente por vía materna. Todas las personas lo reciben de su madre; sin embargo, solo las mujeres pueden transmitirlo a la siguiente generación. Los hombres lo

portan, pero no lo pueden heredar a su descendencia.

Este hallazgo permitió rastrear el linaje femenino de la humanidad y descubrir que todas las mujeres del mundo comparten una misma ancestro común, conocida como Eva mitocondrial. No fue la única mujer de su tiempo, sino aquella cuya línea materna nunca se interrumpió. Un hilo invisible, continuo, que atraviesa el tiempo.

En mi Grimorio de Lilith desarrollo la hipótesis, desde una lectura astrológica y arquetipal, que el ADN Mitocondrial de Eva puede asociarse a Lilith, la primera mujer del mito, portadora del principio vital autónomo y anterior a las narraciones patriarcales. Lilith representa el linaje femenino originario, la memoria salvaje y soberana que no fue borrada, sino desplazada al inconsciente colectivo y al cuerpo.

La palabra mitocondria contiene la raíz mito, que significa narración, relato que transmite información esencial. Los mitos son narraciones sagradas que explican el origen divino de la realidad. Desde este simbolismo, la mitocondria puede entenderse como un mito vivo, una historia sagrada inscrita en la célula y transmitida de mujer a mujer, guardiana del origen femenino de la vida.

La epigenética ha demostrado que no solo heredamos rasgos biológicos, sino también dones, talentos, miedos y traumas. Estudios han observado que generaciones posteriores pueden manifestar huellas de traumas colectivos —como los del Holocausto— sin haberlos vivido directamente. El cuerpo recuerda lo que la mente no vivió.

Esto sugiere que portamos en nuestra biología las historias emocionales y simbólicas de las mujeres de la humanidad. Muchos de nuestros patrones, actitudes, bloqueos o temores pueden ser ancestrales y estar vinculados a esa información heredada que habita en la mitocondria de Eva.

Desde la astrología, la epigenética y la conciencia simbólica, sanar el linaje implica despertar esa memoria. La escritura y la oralidad —medios sagrados de transmisión de los mitos— permiten nombrar, resignificar y reescribir la narrativa interna. Al dar palabra al linaje, la memoria mitocondrial se activa y la historia puede transformarse.

Lilith, entonces, no solo vive en el mito: vive en la célula, en la sangre y en la memoria estelar del linaje femenino.

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