No sé cuándo cambió, pero ya no reconozco este mundo como el mío. Pensé que habíamos aprendido la lección que nos dejó las llamadas guerras mundiales. Los Maestros también creyeron que la lección nos traería un mejor mundo, pero miro y veo que estamos repitiendo la historia, pero con consecuencias aún más graves. Y estas consecuencias no sólo son materiales, sino que atravesando la barrera dimensional destruyen nuestra humanidad. Es el espíritu humano el que se ve amenazado, es la consciencia de lo que significa ser humano.
A veces me parece que estamos echando por la borda el Plan Divino. Pero no, al final el Plan se establecerá en esta Tierra. Lo que determinamos como humanidad es la cantidad de dolor y sufrimiento que nos costará reconoce




