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17 de abril de 2026

El lenguaje de los ángeles


El Grupo de los 9

Saludos, queridos.

Hoy nos unimos a ustedes con un mensaje que puede parecer ligero, pero que, sin embargo, reviste una profunda importancia para el ser humano en su despertar. Queremos hablarles del humor y la risa, de la sagrada liberación que se produce cuando la mente recuerda, aunque sea por un instante, la libertad inherente en su interior. El

humor ha sido malinterpretado por muchos y relegado fuera del templo de la práctica espiritual, al igual que la risa ha sido considerada indigna de respeto. Les decimos, queridos, que la risa está mucho más cerca del cielo de lo que la mayoría de la gente imagina. La risa no está separada de la espiritualidad; es una de sus expresiones más puras. Incluso se podría decir que, al reír, uno lleva consigo la energía de la Fuente.

En la experiencia humana, las emociones pueden acumularse como tormentas. Los pensamientos se vuelven densos. Las preocupaciones se acumulan y rápidamente se vuelven abrumadoras. El cuerpo responde con tensión y rigidez, preparándose para el peligro. Y las energías del ser comienzan a disminuir. Se vuelven pesadas, estáticas e inmóviles. Entonces, llega el humor. A menudo llega suavemente o de forma inesperada, pero a veces se manifiesta como una respiración tan poderosa que impacta el cuerpo. Y de repente, algo cambia. La tormenta no siempre se disipa de inmediato, pero su fuerza disminuye. La respiración se reanuda, el corazón se abre y la mente se detiene. El cuerpo emocional se reequilibra.

Este es uno de los mayores dones del humor: reequilibra la energía.

Cuando alguien ríe a carcajadas, las energías opuestas suelen armonizar, aunque solo sea por un instante. El miedo y la alegría no pueden coexistir, o al menos no de la misma manera. La ira pierde fuerza, la tristeza se suaviza y se vuelve más ligera, la vergüenza se disipa y se transforma en aceptación. De hecho, el humor interrumpe el antiguo patrón energético el tiempo suficiente para que entre la luz. La risa no niega las emociones; les permite fluir, no bloquearse, respirar y recomponerse de forma más equilibrada.

Muchos de ustedes han notado una sensación diferente después de una carcajada. La risa no solo los entretuvo; los revitalizó. La risa cambia el ritmo de todo su campo energético. Insufla nueva vida a su sistema nervioso, a su cuerpo emocional y crea un nuevo espacio para su mente. Y este estado favorece la sanación.

Sí, queridos, la risa puede curar físicamente.

El cuerpo fue diseñado no solo para resistir, sino también para regenerarse. Pero la regeneración se dificulta cuando el cuerpo se ve constantemente abrumado por señales de estrés, contracciones energéticas y cargas emocionales. La risa comienza a liberar estas cargas. A medida que los músculos se relajan, la risa profundiza la respiración, estimula la circulación y altera la química corporal. El cuerpo recibe el mensaje de que, por el momento, el nivel de seguridad le permite bajar la guardia. Es en este acto de soltar donde comienza la sanación.

A menudo, los seres humanos buscan la sanación únicamente mediante el esfuerzo. Se esfuerzan, analizan, corrigen y luchan. Sin embargo, la sanación puede ocurrir al soltar, en lugar de al controlar. La sanación surge cuando el cuerpo redescubre la alegría. Una risa que resuena en el vientre y suaviza el rostro no es insignificante; es un acto de restauración. Le recuerda a todos los sistemas del cuerpo físico que la vida sigue en movimiento, que sigue cantando y que aún alberga posibilidades. No subestimes la belleza de una sonrisa ni la magia de la risa.

Una sonrisa puede lograr lo que un sermón no puede. La risa puede abrir una puerta que muchos esfuerzos no han podido abrir. Existen energías en el universo que responden no solo a la disciplina y la intención, sino también a la alegría. Espiritualmente, la risa conlleva un propósito aún más profundo.

La risa es el lenguaje de los ángeles.

Los ángeles no conocen la densidad del miedo como los humanos. Su perspectiva es de compasión y atemporalidad. Su juego es el suave juego del espíritu. Los ángeles ven la inmensidad que se esconde tras cada problema pasajero. Son testigos del viaje del alma mucho más allá de la estrechez del momento. Por lo tanto, la energía del amor angelical a menudo no llega como pesadez o presión, sino como ligereza y elevación. Cuando la verdadera risa surge en tu interior, resuena con el campo angelical. La risa es un sonido de recuerdo.

En la risa sincera, el alma recuerda brevemente que, si bien la historia humana tiene sentido, no es la verdad absoluta. Te recuerda que eres eterno y que ninguna sombra puede apagar por completo tu luz. El alma recuerda que, incluso en medio de las dificultades, te sostiene algo inmenso, amoroso y sabio. En estos momentos de risa, te acercas más a tu hogar.

El hogar, queridos míos, no es solo el lugar al que van después de la muerte; es la frecuencia del espíritu del que provienen. Es la resonancia del amor incondicional, la pertenencia y el conocimiento profundo. Cuando ríen de todo corazón, sin crueldad ni actitud defensiva, elevan su vibración. Se vuelven menos densos y el velo se adelgaza, pues ya no están aprisionados por las limitaciones de la ilusión. Por un instante, el cielo parece más cercano, porque lo tocan desde dentro.

Por eso el humor genera tanta confusión entre quienes buscan la espiritualidad.

Les enseñaron, directa o indirectamente, que la seriedad equivalía a la profundidad. Aprendieron a asociar la solemnidad con la sabiduría. Creen que si algo es sagrado, debe ser trascendental; si algo es divino, debe ser formal; y que la verdadera evolución implica mantenerse por encima de la risa, del juego, de la broma. Pero este es un malentendido nacido de la separación.

Existe una seriedad que emana de la reverencia, y que tiene su lugar. Pero hay otra seriedad, una rigidez llena de arrogancia, que no es más que miedo disfrazado de espiritualidad. Es el intento del ego, para aparentar progreso, de rechazar la misma ligereza que liberaría.

El humor sagrado es transformador.

El humor sagrado no consiste en minimizar la importancia de la vida, sino en crear espacio para una vida más plena. No se trata de faltarle el respeto al dolor, sino de negarse a creer que venerarlo sea el único camino hacia la transformación. El humor sagrado no consiste en huir de la realidad, sino en contemplarla desde una perspectiva más amplia.

Cuando ríes con amabilidad, evolucionas.

Cuando te ríes con compasión de tus viejos patrones, evolucionas.

Cuando dejas que el humor disuelva el orgullo y la tensión, te liberas de la necesidad de tener siempre el control y evolucionas.

La evolución no se trata solo de ascender mediante la disciplina; también se trata de una profunda exhalación. A menudo, es la voluntad de soltar. Y a veces, es simplemente el coraje de ser feliz en un mundo que te ha entrenado para estar siempre alerta.

Queridos amigos, ser capaces de reír en medio de las dificultades es señal de una inmensa fortaleza interior. No hablamos de forzar la risa ni de fingir espiritualidad, ni de evitar las emociones auténticas del momento. Hablamos de la verdadera sonrisa interior que surge cuando el alma recuerda su fuerza. Ese tipo de humor que dice: «Sí, esto es difícil, pero no soy solo este breve instante; soy más que esto». Esto no es negación; es consciencia.

También hay sanación en la risa compartida. Cuando las personas ríen juntas, la separación disminuye. Las barreras entre los corazones se suavizan y los juicios se atenúan. La energía fluye con mayor libertad. La risa crea cohesión entre las personas porque abre un espacio para que el amor florezca donde antes reinaba la desconfianza. Por eso el humor puede sanar las relaciones. Transforma familias, amigos y comunidades.

Amados, no destierren el humor de su camino. Incorpórenlo a sus meditaciones y a su labor de sanación. Incorpórenlo a sus comunidades y a sus encuentros sagrados. Dejen espacio para las sonrisas en sus ceremonias, para la calidez en sus oraciones y para la risa en su aprendizaje. La iluminación no es la pérdida de la alegría, sino la recuperación de su capacidad natural para ella.

Los ángeles ríen con los que despiertan.

Los ángeles no se ríen de tu sufrimiento, sino de la hermosa manera en que redescubres la luz tras haberla olvidado por un tiempo. Ríen con ternura cuando tropiezas, te levantas y vuelves a tropezar, y poco a poco recuerdas que nunca estuviste separado del amor. Y cuando tu risa brota de tu alma, escuchas a los ángeles con mayor claridad.

Queridos amigos, la risa no es algo que desmerezca el crecimiento espiritual; es una de sus alas.

Así que ríe cuando puedas. Ríe con amabilidad. Ríe con reverencia por la vida y con indulgencia hacia tu propia humanidad. La sonrisa en tu rostro estimula el nervio vago y envía amor a todo tu ser. Deja que el humor te ayude a recuperar tu equilibrio energético, que calme tus emociones y sea un bálsamo para el corazón. Deja que el humor eleve tu vibración hasta que puedas sentirte en casa.

Trátensen con respeto. Apóyense mutuamente y jueguen bien juntos.

Soy Elrah del Servicio del Ritmo, ¡y les recuerdo que sonrían al regresar a casa!

Español

Traducción: Elora-laurence

Nota de derechos de autor  :

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