Esta
semana subí dos videos y quiero contarles un poco qué hay detrás de cada uno
porque ambos desafían la opinión popular acerca de 2 temas, la voluntad y la
espiritualidad.
Uno cuenta la historia de Tulsidas, un hombre que cruzó un río sobre un cadáver y trepó por una serpiente pensando
que era una cuerda, todo por no poder estar una noche sin su esposa. Y el otro habla de cómo la espiritualidad misma puede convertirse en nuestra prisión más sofisticada.Yo
era de los que decía "no tengo voluntad" para ciertas cosas. No tengo
disciplina. Me falta fuerza. Pero la esposa de Tulsidas lo desmontó todo con
una sola frase: "Si tan solo tuvieras una fracción de ese apego por la
divinidad, ya estarías iluminado."
Tulsidas
cruzó un río en tormenta, nadó agarrado de un cadáver y trepó por una
serpiente. Todo en una noche. Por ver a su esposa. Ese hombre no tenía un
problema de voluntad.
Y
probablemente tú tampoco.
Porque
cuando algo nos jala de verdad, no existen los pretextos. No hay lluvia, no hay
cansancio, no hay "mañana empiezo." Simplemente vamos. La mente no
negocia, el cuerpo no se queja, el tiempo aparece.
Entonces
la pregunta no es "¿cómo consigo más voluntad?" Esa pregunta te puede
tener dando vueltas años. La pregunta real es: ¿hacia dónde está apuntada la
que ya tengo?
y
una que me hago siempre que me quiero convencer que no tengo voluntad,
¿realmente si te dieran más voluntad harías lo correcto o solo más de lo que ya
haces?
Porque
ahí está. Toda. Funcionando perfectamente. Solo que dirigida a cosas que se
queman al primer contacto con la realidad, como el manto de Holika si te
acuerdas de ese correo.
Hoy
creo que enfrentamos más un problema de voluntad diluida que la ausencia.
Y
aquí entra lo segundo que me sacudió
Del
otro video me di cuenta que incluso lo espiritual lo puedo usar como escape.
Puedo sentarme a meditar para evitar una conversación difícil. Puedo leer un
Purana para no enfrentar algo incómodo. Puedo repetir un mantra mientras mi
vida práctica se desmorona y decir "la divinidad se va a hacer
cargo."
Krishna
se burlaba de los monjes que hacían rituales perfectos pero habían perdido de
vista para qué los hacían. Shiva destruyó un ritual entero porque los que lo
ejecutaban habían olvidado que el objeto de su adoración estaba parado frente a
ellos.
No
es un problema de hace miles de años. Es lo que nos pasa cuando usamos las
llaves de la liberación para construirnos una prisión más bonita.
Algo
que intento hacer
Antes
de cualquier práctica espiritual me hago una sola pregunta: ¿estoy entrando
aquí para experimentar posibilidades superiores o para esconderme de algo que
no quiero enfrentar?
Y
antes de perseguir cualquier cosa con esa determinación que sé que tengo, me
hago la otra: ¿esto que estoy persiguiendo con tanta fuerza va a estar ahí
dentro de 10 años, me aporta, me hace ser mejor?
No
siempre me gusta la respuesta. Pero desde que me las hago, algo se reacomoda
por dentro...
...no
siempre actúo perfecto después, pero empezar por no mentirnos es una sensación
de liberación muy potente. Y creo que ahí empieza todo

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