La
pregunta que disuelve al buscador y revela al Ser. No respondas con palabras.
Mira.
En toda tradición espiritual auténtica, existe un momento en que la búsqueda se vuelve radical. Ya no se trata de obtener conocimiento, de acumular experiencias, de mejorar a la persona. El foco se invierte. Y aparece la gran pregunta: ¿Quién soy yo?
No
como un concepto filosófico. No como una teoría. Sino como una llama interior
que quema todo lo que no es verdadero.
Esta
pregunta no es un ejercicio mental, sino una puerta viva que conduce
directamente a la experiencia del Ser. No es para ser respondida, sino para ser
atravesada.
No
es lo que piensas, es lo que eres.
Cuando
te preguntas sinceramente "¿Quién soy yo?", la mente intentará
responder:
-Soy
mujer, soy hombre, soy terapeuta, soy espiritual, soy herido, soy hijo, soy
buscador...
Pero
aquí te invito a ver que todo eso son roles, ideas, formas temporales.
Y
entonces vuelve a preguntar:
-¿Quién
ve todas esas cosas?
Ese
que ve, que percibe, que está allí incluso cuando no hay pensamientos…
¿Tiene
edad?
¿Tiene
género?
¿Tiene
forma?
No.
Eso
no puede ser observado. No puede ser definido. Y, sin embargo… eres Tú.
El
Yo antes del yo.
El
"yo" personal -el que dice "mi historia", "mi
dolor", "mi camino"- es un reflejo pasajero, no la fuente.
Ese
"yo" aparece con el pensamiento, con la memoria, con la
identificación. Pero el verdadero "Yo" (con mayúscula) está antes de
toda identificación. Es el Yo-Soy que simplemente Es.
No
es algo que construyes. Es lo
que permanece cuando dejas de construir. Es el Ser sin
esfuerzo, sin forma, sin atributos… y, paradójicamente, más real que todo lo
demás.
El que
pregunta “¿Quién soy yo?” no encuentra una respuesta… porque la pregunta se
disuelve junto con el que la hizo. Esta indagación no conduce a un nuevo
conocimiento. Conduce a la desidentificación. A la muerte del falso yo. Y al
descubrimiento de que no necesitas volverte el Ser… porque nunca dejaste de
serlo.
No
se trata de repetir la pregunta como mantra. Ni de analizarla con la mente. Se
trata de usarla como una luz que disuelve toda pretensión. Cada vez que surja
un pensamiento de identidad, pregúntate:
“–¿Es
eso lo que soy… o es algo que simplemente aparece en mí?”.
Se
trata de Ver, no pensar. La respuesta no está en palabras. Solo ver un claro.
Un instante de reconocimiento silencioso. Y desde ese reconocimiento… surge una
Paz. Una Presencia. Una plenitud sin historia. Eso eres.
La
pregunta “¿Quién soy yo?” no es un punto de partida… es el final del camino.
Porque al formularla con sinceridad, se revela que no hay nadie que camine.
Solo hay Ser. Solo hay Este instante. Solo hay Eso que no puede ser nombrado…
pero que, en lo más profundo, sabes que Eres.
YO SOY
AQUELLO YO SOY.
Bendiciones
de luz y claridad para todos ❤️
Fuente: Escuela Claridad
Facilitadora y Guía Espiritual
Canalizadora Gala Shendrix
54 9 2604666641
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