He enseñado a mucha gente, gente que ha cambiado su vida por una mucho mejor,
una vida equilibrada, alegre, abundante.
En el Camino de la Espiritualidad, tomada en serio, no te dicen lo difícil que es, no te dicen la disciplina que se debe tener para alcanzar los cambios profundos y verdaderos, las cosas que se deben dejar para crecer, evolucionar, trascender la dualidad y, por sobre todo, aprender de nuevo todo lo que nos han enseñado, cambiar la perspectiva, cambiar los conceptos tan arraigados que nos inculcaron, sanar los mandatos, enfrentar los desafíos, los miedos ancestrales, Nuestra Sombra, lo más dificultoso y arduo.




