En la época de Buda vivió una anciana mendiga llamada
―Confiar
en la Alegría‖. Esta mujer observaba cómo reyes, príncipes y demás personas hacían ofrendas a Buda y sus
discípulos, y nada le habría gustado más que poder hacer ella lo
mismo.
Así
pues, salió a mendigar, y después de un día entero sólo había conseguido una
monedita. Fue al vendedor de aceite para comprarle un poco, pero el hombre le
dijo que con tan poco dinero no podía comprar nada.
Sin
embargo, al saber que quería el aceite para ofrecérselo a Buda, se compadeció
de ella y le dio lo que quería
La anciana fue con el aceite al monasterio y allí encendió una lamparilla, que depositó delante de Buda mientras le expresaba este deseo: