Cambiamos nuestra motivación antes de realizar cualquier acción. Algunos ejemplos son:
▪ Al entrar en una habitación pensamos:
“¡Puedan todos los seres llegar a la Ciudad de la Liberación!”
▪ Al salir de una habitación: “¡Puedan
todos los seres salir de la existencia cíclica!”
▪ Al caminar: “¡Puedan todos
los seres recorrer el camino hacia la iluminación!”
▪ Al dormir: “¡Puedan todos
los seres realizar el estado último de la mente!”
▪ Al comer: “¡Puedan todos
los seres disfrutar del alimento del samadhi!”
Y así con todas las actividades. El único límite es lo creativos que seamos. Todo está esperando a ser transformado. Depende de nosotros aprovechar cada oportunidad.
La
guinda: dedicar el mérito.
La única manera de proteger nuestro karma positivo es compartirlo. Dedicar el mérito consiste en desear que todos los seres se beneficien de él. Así pasa a ser parte de un gran proyecto común: la iluminación de todos los seres. Nuestro granito de arena deja de ser “nuestro” para ser de todos. Entonces sí, podemos estar seguros: hemos aprovechado el día auspicioso.
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