por cristinalaird
Esta Luna Llena en Capricornio llega acompañada de una pregunta que parece imposible de ignorar. Para comenzar es la primera Luna Llena en Capricornio con Kirón transitando por Tauro desde julio de 1976, apenas unos meses antes de su descubrimiento. Kirón ya estaba allí, por supuesto, pero la humanidad todavía no conocía su existencia. Vivíamos el arquetipo de manera inconsciente. Hoy nos encontramos con esta lunación desde un lugar diferente por que la herida tiene un nombre. El puente entre los mundos de
Saturno y Urano, ya tiene un nombre. El lugar donde la vulnerabilidad se transforma en sabiduría ha entrado en nuestro lenguaje colectivo.Al mismo tiempo, ésta es la primera Luna Llena en Capricornio de
nuestras vidas que ocurre con Saturno y Neptuno recién ingresados en Aries.
Neptuno no transitaba por Aries desde 1861 y ninguno de nosotros ha vivido
antes esta combinación. Estamos presenciando el comienzo de un nuevo capítulo
de la historia sin saber todavía cuál será su relatoy quizás esta Luna Llena
ilumine precisamente esa incertidumbre.
El simbolismo tradicional de Capricornio dirige nuestra atención hacia
los gobiernos, las instituciones, las estructuras de autoridad, los sistemas de
organización y los marcos a través de los cuales funcionan las sociedades y por
supuesto todos nosotros. Cáncer, donde ahora transita el Sol, nos recuerda algo
mucho más íntimo: el hogar, la familia, el sentido de pertenencia, la
protección y la simple necesidad humana de cuidar y ser cuidados. Las naciones,
el patriotismo.
La tensión entre estos dos signos siempre ha existido, pero bajo este
cielo adquiere una relevancia particular, y es justamente al observar el mundo
que nos rodea, resulta difícil no preguntarse por qué, a pesar de todos
nuestros avances tecnológicos, de nuestros extraordinarios logros científicos y
de nuestra capacidad sin precedentes para comunicarnos unos con otros, seguimos
atrapados en ciclos de conflicto. La guerra en Ucrania continúa, la situación
en Oriente Medio sigue siendo frágil y volátil de la mano de un «deal» que no
se consuma. La violencia estalla en distintos lugares del planeta de formas
innumerables, visibles e invisibles. Sin embargo, si preguntáramos a la mayoría
de los ocho mil millones de seres humanos que habitan actualmente la Tierra si
desean la guerra, la respuesta sería casi con toda seguridad negativa.
La mayoría de las personas desea seguridad, la mayoría desea un futuro
para sus hijos, suficiente alimento, suficiente refugio y suficiente paz para
vivir una vida con sentido, y es por eso que esta Luna Llena parece iluminar
una contradicción que rara vez nos detenemos a examinar. Si la mayoría de los
seres humanos no quiere la guerra, ¿por qué seguimos sosteniendo sistemas que
la producen? ¿Por qué seguimos permitiendo que enormes recursos, tecnología,
una creatividad extraordinaria y riquezas inimaginables se destinen a la
destrucción en lugar de a la cooperación?
Esta Luna en Capricornio (intstituciones) Cáncer (hogar, patria, tribu)
tocando a la puerta de la conjunción Saturno y Neptuno en Aries vienen a
plantearnos a todos, que ha llegado la hora de hacernos estas preguntas y poner
luz a estos temas y no como una conversación más después de una comida o del
café. Estos planetas en Aries por la única vez en nuestras vidas, nos imploran
que miremos a Libra, el signo que nos ayuda a encontrar el compromiso, sin
tener que matarnos en el proceso.
Aries es el primer signo del zodíaco. Habla de supervivencia, identidad,
acción, coraje y de la necesidad instintiva de existir. En su expresión más
elevada representa la iniciativa, el liderazgo y la capacidad de dar el primer
paso hacia lo desconocido. Pero Aries también contiene las semillas del
conflicto, de la competencia y de la tendencia a definirse a sí mismo frente a
un enemigo. La llegada de Neptuno a Aries nos invita a soñar un futuro
diferente, donde los héroes son más como Kirón que como Hércules. La presencia
de Saturno nos recuerda que toda visión necesita forma, compromiso y
responsabilidad. Juntos nos preguntan si la humanidad es capaz de imaginar una
expresión diferente de Aries, una que no dependa de la confrontación permanente
como principal mecanismo para resolver sus diferencias.
El momento resulta especialmente significativo porque Kirón acaba de
abandonar Aries después de años exponiendo heridas relacionadas con la
identidad, la exclusión, el desplazamiento y el derecho a existir. Su
conjunción con Eris trajo a la conciencia colectiva muchos de los temas que
continúan modelando nuestras conversaciones actuales, especialmente aquellos
relacionados con la inmigración, el sentido de pertenencia y la situación de
quienes se encuentran fuera de los sistemas que determinan la legitimidad
social. Sin embargo, la historia de Kirón en Aries todavía no ha terminado.
Regresará brevemente más adelante este año antes de instalarse definitivamente
en Tauro, mientras que Eris permanecerá en Aries hasta 2047–48. Las preguntas
que han emergido durante los últimos años no están desapareciendo. Simplemente
están entrando en una nueva fase.
Con Kirón ahora en Tauro, la atención se desplaza hacia el valor mismo.
¿Qué valoramos? ¿Qué creemos que merece ser protegido? ¿Qué consideramos
sagrado? La Tierra bajo nuestros pies, los alimentos que nos nutren, el cuerpo
que nos sostiene, los ecosistemas que hacen posible la vida y el simple milagro
de estar vivos pertenecen todos al territorio de Tauro. La belleza y la
creatividad también. Y quizás sea aquí donde esta Luna Llena adquiere una
dimensión profundamente personal.
Porque la pregunta ya no tiene que ver únicamente con gobiernos,
instituciones o líderes mundiales. Capricornio puede simbolizar la autoridad,
pero toda institución está formada por seres humanos. Todo gobierno está
compuesto por personas. Todo sistema existe porque individuos participan en él.
Y esto nos conduce a una pregunta incómoda pero necesaria: ¿somos realmente
conscientes del poder que poseemos? Pero no del poder sobre otros, sino del
poder como participación, del poder como responsabilidad, del poder como
reconocimiento de que el futuro no es creado únicamente por quienes gobiernan,
sino también por quienes consienten, cooperan, resisten, crean, educan, cuidan,
nutren e imaginan. En definitiva, por todos nosotros.
La expresión más elevada de Aries no sea la guerra, sino el coraje, el
coraje de iniciar cambios, el coraje de rechazar narrativas heredadas, el
coraje de individuarse y el coraje de imaginar que otra forma de convivir es
realmente posible.
Y si Aries señala hacia el coraje, Libra señala hacia su contraparte
necesaria. Cada signo contiene la semilla de su opuesto, y el opuesto de Aries
no es la debilidad, sino la relación. Libra nos recuerda que ningún futuro
duradero puede construirse sin diálogo, compromiso, reconocimiento mutuo y la
disposición a vernos reflejados en el otro, de aceptar que todos somos humanos
y todos nos merecemos una parte de este planeta, y quizás ésta sea la
invitación más profunda escondida dentro de Saturno y Neptuno en Aries: no el
sueño de la victoria, sino el sueño de la reconciliación. No la fantasía de
derrotar a nuestros enemigos, sino la posibilidad de crear un mundo en el que
cada vez sean menos necesarios.
Mientras tanto, Marte viajando junto a Urano y Sedna en Géminis podría
ofrecernos otro camino. Una nueva conversación. Una narrativa diferente. La
disposición a hablar, cuestionar, desafiar e imaginar más allá de las historias
de miedo e inevitabilidad que dominan gran parte del discurso contemporáneo.
Géminis nos recuerda que las realidades suelen comenzar como conversaciones y
que toda transformación necesita primero encontrar las palabras que la hagan
posible.
La proximidad de Mercurio a Júpiter en Cáncer refuerza este tema, aunque
la conjunción exacta no se producirá hasta Agosto, cuando ambos hayan ingresado
en Leo, ya que justo para esta Luna LLena, Mercurio comienza su retrógrado por
los últimos grados de Cáncer, por 3 semanas. Algo todavía se está formulando,
algo todavía busca su voz, y aunque la conversación ha comenzado, aún no ha
alcanzado su máxima expresión.
Y quizás ése sea precisamente el lugar donde nos encontramos bajo esta
Luna Llena, como la veo yo, y hoy justamente mientras escribo este artícula, la
Luna en Libra opone a Saturno y Neptuno y de alguna manera ha inspirado esta
visión que os dejo en palabras.
No lo veo como el comienzo de la pregunta sino como un recordatorio que
debemos hacerla con verdadera intención. Una pregunta iluminada por
Capricornio, desafiada por Aries y anclada por Kirón en Tauro:
Si
la humanidad posee la inteligencia necesaria para crear el mundo que habitamos
hoy, ¿poseemos también la sabiduría, el coraje y el sentido de valor necesarios
para crear uno diferente, donde la paz y el crecimiento sean más valorados que
la guerra?
Feliz Luna Llena a todas/os!!
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