La semana comienza con Mercurio ya en Leo, formando aspectos con los planetas lentos, lo que añade mucha activación mental y verbal durante estos días. Se conjunta con Júpiter el sábado, creando la capacidad de pensar realmente en grande, pero también puede incrementar el drama leonino y la exageración de todos los pensamientos que nos pasan por la cabeza.
Yo
diría que, en este túnel de eclipse, nos relajemos y no demos tantísima
realidad a nuestros pensamientos y palabras, propios y ajenos. Leo es un signo
fijo y uno de sus rasgos oscuros es el aferramiento a una realidad absoluta,
normalmente la que está marcada por nuestra percepción subjetiva. El exceso de
Sol y de claridad puede quemar y convertir un prado verde y diverso en un
desierto estéril y monocromático.
Marte
entra en Cáncer el martes a las 10:31 a. m. Se ralentiza y se libera del
frenesí de su tránsito por Géminis y, en este signo gobernado por la Luna,
podemos encontrar la compasión de un corazón vulnerable y empático incluso en
medio de las luchas y los conflictos.
¿Qué
sería de nosotros sin empatía, humanidad y ternura?
El
miércoles, a las 19:36 h (Nota Gala: 14.46 hs en Argentina para aquellos que
quieren alinearse y conectarse, ya que no se verá desde este país), es exacta
la conjunción del Sol y la Luna a 20º de Leo acompañado de un eclipse.
Por
tratarse de un eclipse solar total de Nodo Sur, veremos cómo, temporalmente, la
claridad del Sol se oscurece y nos brinda la oportunidad de mirar profundamente
en los recovecos más profundos, inconscientes y oscuros de nuestra psique, para
poder soltar aquello que ya no nos hace crecer, nos quita energía o,
directamente, nos atrapa en un ego malsano.
La
imagen que podemos utilizar para entender este eclipse es la de un bautismo de
fuego purificador, del cual podemos renacer más ligeros y auténticos. Nos
sumergimos en este «baño» y luego dejamos que el desagüe se lleve lo superfluo,
sin que tengamos que hacer nada.
Os
recomiendo descansar y tomároslo con calma. Para mí, los eclipses no son
negativos, pero sí son energías inestables. Cómo podemos manejarlos depende
mucho del nivel de práctica que tengamos.
Con
este eclipse en concreto, dejaría reposar las cosas y haría mis afirmaciones de
Luna Nueva un poco más tarde. Me centraría más en la purga que en el comienzo,
y en conectar con lo lunar y lo misterioso, con las Diosas Oscuras como Hécate
o Kali, y con el trabajo con la Sombra.
También
podemos aprovechar este momento para trabajar en la purificación de nuestro
corazón (Leo) de esas viejas heridas que todavía nos mantienen atrapados y que,
muchas veces, son culturales, familiares o heredadas.
Lo
que me ha llamado la atención es que la conjunción del Sol y la Luna no está
muy bien integrada en los numerosos aspectos que forman los demás planetas.
Podemos encontrar figuras complejas como el Domo, dos Cometas, la Cesta, un
Gran Trígono de Aire y un Rectángulo Místico, mientras que el Sol y la Luna en
Leo quedan, de alguna manera, sin integrar.
Esto
añade mucha inestabilidad al momento y quizá crea un misterioso umbral, una
especie de vacuidad que podemos simplemente dejar estar, en lugar de
esforzarnos en llenar.
Podemos
permitir que nos sorprenda el Vacío y descubrir qué surge cuando no hay luz.
¿Quién
soy cuando no hay luz?
Quizá
este eclipse no nos pide hacer, manifestar ni decidir, sino permanecer un
instante en ese espacio de incertidumbre y permitir que, en la oscuridad,
aparezca algo que todavía no podíamos ver.
Os
deseo una feliz semana y un poderoso renacer.
Margit
Solo
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La
carta de la Luna Nueva en Leo:


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