¿Cómo celebrar a quienes nos recuerdan quiénes somos y nos acompañan en el camino hacia lo que podríamos llegar a ser?
Por
Natalia Carcavallo
“Tengo
amigos para saber quién soy”
definición
del poeta Fernando Pessoa
Tenemos amigos con quienes podemos compartirlo todo, que trascienden el tiempo, las distancias.
Hay
amigos cotidianos, con los que nos encontramos y nunca terminamos de
actualizarnos.
Están
los que, con su sola existencia y de sólo pensarlos, nos devuelven el amparo.
Amigos
a un mensaje de distancia, que nos alivian en cada intercambio.
Hay
amistades que pausamos y un día, sin importar ni cómo ni cuándo, el vínculo se
reactualiza en un sólo llamado. Tenemos amigos que heredamos y otros, con
quienes nos recordamos.
Amigos
inéditos, personajes únicos, sin los cuales nuestra vida no tendría ningún
encanto.
Amigos,
que son más parecidos a un hermano.
Quienes
fuimos bendecidos y crecimos bien rodeados, tenemos amigos que nos revelan la
potencia y nos traen de regreso a la superficie con su sola presencia. Hay
amigos en quienes descansamos, los que acompañan los silencios y no huyen en un
momento de llanto desconsolado.
Tenemos
amigos con quien nos peleamos sin medir las consecuencias, de tanto que los
amamos.
¿CÓMO
PONER EN PALABRAS ESTE VÍNCULO SAGRADO?
La
tradición celta tiene un nombre para ellos.
Son
nuestros “Anam Cara”, los amigos del alma, esas personas con las que estamos en
constante conexión y con quienes nos sentimos a salvo, cercanos aún en la
distancia, amados y aceptados a lo largo del tiempo, estemos como estemos y
seamos quienes seamos. Ese vínculo no se pervierte jamás.
Nuestros
amigos del alma están ahí en comunión e incondicionalidad.
Este
concepto tan hermoso y profundo proviene de la palabra irlandesa “anamcara”.
Anam significa “alma” y cara “amigo”. El término fue popularizado por el
filósofo y sacerdote John O’Donohue: Anam Cara. El libro de la sabiduría celta
La
amistad es siempre un acto de reconocimiento, de pertenencia, que nos ayuda a
regresar al corazón de nuestro Espíritu.
En
sincronía con estos días en que celebramos la amistad colectivamente y la
usamos como excusa para agradecer y para poner en palabras lo que significan
aquellos que siempre están para nosotros, apoyándonos, sosteniéndonos,
acompañándonos, dándonos fuerza y cobijo, volví a fijar la mirada en el libro
del sacerdote que descansaba en mi biblioteca.
Mientras
me sumergía en las palabras de O´Donohue, recordaba a todos aquellos que hoy
son mi familia elegida, mi red, mi refugio y mi fuerza y mi descanso.
“Tengo
amigos para saber quién soy, pues viendo los locos y santos, serios y
bromistas, niños y ancianos, nunca me olvidaré que la normalidad es una ilusión
estéril” decía Pessoa en una de sus poesías más hermosas.
Hace
algunos años compartíamos aquí mismo su convicción acerca de la amistad y esa
afirmación tan bella de Borges “La amistad no necesita frecuencia”.
Los
amigos del alma
Esta
vez quiero aprovechar el espacio para citar a O´Donohue y compartir sus
enseñanzas sobre la amistad. Quizás su decir nos ayude a poder poner en mejores
palabras nuestro propio sentir.
“Anam
Cara es alguien con quien podemos compartir nuestro ser, nuestros pensamientos,
nuestros sentires más profundos y revelar todas las intimidades de la vida.
Esa
amistad trasciende las convenciones, la moral y las categorías.
Uno
se siente unido de manera antigua y eterna con su amigo espiritual.
Ese
nexo despierta y fomenta una complicidad especial que transforma su vínculo de
unión en indisoluble.
La
amistad espiritual no se ve afectada por el tiempo, la distancia o la
separación, esa amistad interior abarca la naturaleza, la divinidad, el
espíritu y el mundo humano como uno solo”.
La
verdadera amistad es un acto de reconocimiento
“La
verdadera amistad o el amor no se fabrican ni se conquistan mediante la
voluntad o la intención. La amistad es siempre un acto de reconocimiento, de
pertenencia, que nos ayuda a regresar al corazón de nuestro Espíritu.
Gracias
a nuestro Anam Cara, podemos ser capaces de vernos más allá de las máscaras, y
junto a él descubrimos quiénes somos, quién hemos sido y quién podríamos ser.”
“Uno
de los anhelos más profundos del ser humano es el de ser visto. Con Nuestros
amigos del alma, no sólo nos elegimos para acompañarnos, ayudarnos y disfrutar
juntas de la vida, sino para ser espejo fiel de la esencia del otro.”
“La
experiencia del Anam cara abre una amistad que no está dañada o limitada por la
separación o la distancia. La amistad permanece viva, incluso cuando los amigos
viven alejados. Ambos han roto las barreras de la imagen y el egoísmo. La
unidad no se corta tan fácilmente cuando el alma está despierta. El espacio
físico se transfigura incluso a través de la distancia. Los amigos pueden
permanecer totalmente compenetrados y continuar sintiendo el flujo de la vida
del otro.”
“Cuando
una amistad se reconoce como un don, permanecerá abierta a su propio terreno de
bendición. Cuando amas, abres tu vida a otro, caen las barreras y se derrumban
todas las distancias protectoras. El otro obtiene permiso absoluto para
penetrar en el templo más profundo de tu espíritu. Se necesita mucho valor para
permitir semejante intimidad”.
Estos
son algunos de los pasajes más hermosos que el filósofo relata en su libro
“Anam Cara” En él también comparte esta hermosa bendición de la amistad.
Bendición
de la amistad
Que
seas bendecido con buenos amigos
Que
aprendas a ser buen amigo de ti mismo
Que
pueda llegar a ese lugar de tu alma donde residen
el
gran amor, la calidez, el afecto y el perdón.
Que
eso te cambie,
Que
transfigure todo lo que hay de negativo distante o frío en ti
Que
te lleve a la verdadera pasión, familia y afinidad de la comunión
Que
atesores amigos.
Que
seas bueno con ellos y estés allí cuando te necesiten
Que
te den todas las bendiciones, estímulos, verdad
y
luz que necesites para el viaje.
Que
nunca estés solo.
Que
esté siempre en el amable nido
de
la comunión con tu anam cara
Dice
el filósofo:
”
El viaje humano es un acto continuo de transfiguración.
Si
lo abordamos con amistad, lo desconocido, lo anónimo, lo negativo y lo
amenazador nos revelan un poco, su secreta afinidad. La amistad es una fuerza
creadora y subversiva, es la dulce gracia que nos libera para afrontar,
reconocer y vivir esta aventura”.
Que
así sea.
Natalia
Carcavallo
wetoker.com

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