Centro Holística Hayden

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7 de febrero de 2013

El robo espiritual


Mientras que la porción de la semana pasada fue la Revelación en el Monte Sinaí, la porción de esta semana es una discusión sobre lo que parecerían ser leyes mundanas y muy poco espirituales. El Creador le dice a Moisés: “Estas son las leyes que deberás colocar delante de ellos”. De lo primero que se habla es sobre la compra de un esclavo. Desde la perspectiva literal, sabemos que hace miles de años la esclavitud era algo común. Pero continúa sin tener sentido que la primera discusión después de la Revelación en el Monte Sinaí comience con un concepto de esclavitud.
Como los kabbalistas enseñan, cuando las cosas en la Torá no tienen sentido, es allí donde los más grandes secretos están escondidos. Por ende, el secreto de esta porción es una gran revelación, y nos da un verdadero entendimiento sobre lo que Moisés realmente estaba hablando.

Esta porción se refiere a un esclavo como un ladrón que es atrapado pero que no puede pagar de nuevo lo que hurtó, y por ello se convierte en un esclavo de la persona de la cual robó. La clave aquí se encuentra en entender el secreto espiritual del robo. Cuando hablamos sobre el hurto en su concepto fundamental, nos referimos a una persona que cree que cualquier cosa es suyasu dinero, sus pertenencias, su crecimiento espiritual, sus conexiones espirituales. Cuando una persona tiene la conciencia de “estas cosas me pertenecen”, está robando. ¿Por qué? Porque la verdad es que todo es de la Luz. Nada es nuestro.

Si somos honestos con nosotros mismos, estaremos de acuerdo en que la mayoría de nuestros pensamientos a través del día están basados en este concepto de lo que me pertenece. ¿Por qué nos enfadamos? ¿Por qué discutimos con otras personas? Porque pensamos: “esto me pertenece, estás tratando de quitármelo”, o, “no estás tratando lo que me pertenece de la manera correcta”. Casi toda discusión y toda forma de negatividad que viene a la vida de una persona se basan en este concepto de lo que me pertenece..

Con este entendimiento, ahora nos damos cuenta que robamos todo el tiempo. La mayor parte de nuestras vidas está basada en este hurto, y de hecho, la conciencia de lo que me pertenece es la fuente de toda duda o preocupación en nuestras vidas, porque nos separamos a nosotros mismos del Creador. Ese hurto en la conciencia también roba nuestra fuerza y poder. La fuerza innata que cada uno de nosotros está destinado a tener nos es arrebatada cuando nos separamos del Creador.

Ahora intentemos entender qué significa cuando dice que este ladrón, el cual somos nosotros, es vendido como esclavo; somos los esclavos que son vendidos cada día. El secreto de la venta a la que se refiere es la enseñanza de que cuando robamos en nuestra conciencia, nos separamos del Creador, y por ende no podemos recibir Luz, sustento y las bendiciones del Creador de manera directa… Porque hemos decidido que estamos separados, y el Creador sigue nuestra dirección. Por ende, no puede existir un embudo directo de Luz, abundancia y bendiciones del Creador hacia nosotros, y por tal motivo creamos la necesidad por un intermediario.

Ahora, aquí yace una gran enseñanza: cuando en la Torá dice que el ladrón es vendido como esclavo a otro individuo significa que nosotros, al decidir estar separados del Creador, no podemos recibir de Él por más tiempo, y así creamos la necesidad de que exista un intermediario que reciba las bendiciones del Creador y luego nos las dé a nosotros. Hablando en términos prácticos, es lo mismo que ocurre cuando la sanación tiene que venir a través de un doctor, o como la asistencia tiene que venir a través de un abogado. Este es entonces un gran secreto de la porción de esta semana, como nosotros robamos primero, y por ende creamos la necesidad de ser vendidos a alguien más como un intermediario que nos dé sustento y cubra nuestras necesidades.

Es importante que tomemos el tiempo antes de este Shabat, o en este Shabat, para pensar sobre cuánto de nuestra vida está basado en lo que me pertenece. Tenemos que estar claros que el robo en nuestra conciencia hace que las dudas y las preocupaciones entren, así se desvanece nuestra fuerza, y así la Luz del Creador no puede venir de manera directa a nosotros.

Ese es el secreto de la venta del esclavo. Nosotros somos los esclavos. Nosotros somos los ladrones. Somos quienes diariamente hacemos las cosas para no poder recibir directo la Luz y las bendiciones del Creador. No hay forma de regresar al ser perfeccionado a menos que continuamente peleemos esta conciencia. No podemos eliminar el dolor, el sufrimiento y la muerte del mundo, tanto individual como colectivamente, mientras continuemos aferrados a lo que me pertenece.

¿Cómo corregimos esta conciencia de lo que me pertenece? La mayoría de las personas piensan que la respuesta sería dejarlo ir todo. Pero los kabbalistas nos dicen que de hecho es lo contrario. Dice en la Torá que cuando te conviertes en esclavo debes trabajar por seis años. El Zóhar explica que existe un secreto del por qué dice seis años: Yesod, o Yosef. El Zóhar revela que la palabra kol, que significa “todo”, es la palabra código para el nivel espiritual, o sefirot, de Yesod. La conciencia de Yesod es la de recibirlo todo. Cuando podemos decir, no con palabras sino en la conciencia: “sé que nada de esto es mío, pero quiero todo en este mundo para así poder dar a otros”, es allí cuando puedes tenerlo todo. En una paradoja… Sólo puedes tenerlo todo cuando no tienes nada.

Así que cuando eres un esclavo de esta conciencia de lo que me pertenece, como lo somos todos, la Torá nos da el secreto de cómo corregirlo: conviértete en Yesod, la paradoja de que únicamente a través de remover el concepto de lo que es mío una persona puede tenerlo todo, kol.

Cuando nuestra conciencia es aquella de nada me pertenece, entonces podemos llegar al nivel deYesod, como Yosef. Yosef controló todo el dinero en el mundo porque poseía la conciencia de que nada era suyo, y se convirtió en la personificación de Yesod, la personificación de kol, todo. Y es allí a donde estamos destinados a llegar. No significa que con esta conciencia digamos: “nada me pertenece y no quiero nada”. Más bien, decimos: “nada me pertenece, y por ello lo tendré todo”.

No vinimos a este mundo simplemente a remover nuestro ladrón espiritual, también vinimos a transformarlo a través de entender que el propósito de todo lo que tenemos es sólo una forma de darle a otros. Entonces, y sólo entonces, lo puedes tener todo.
Uno de los secretos del Shabat Mishpatim es reconocer que somos ladrones y esclavos, y que mientras permanezcamos con esta conciencia de lo que me pertenece, experimentaremos dudas y preocupaciones, pérdida de fuerza y la inhabilidad de recibir directamente del Creador. Sin embargo, si podemos trabajar con estas enseñanzas (romper consistentemente la conciencia de lo que me pertenece y consistentemente desear recibir sólo para que podamos compartir) entonces, y solamente entonces, podemos llegar al nivel de Yesod y tenerlo todo.

Bendiciones y Luz,
Michael Berg

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