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13 de marzo de 2026

Crisis Mundial: La Causa Funfamental

P. Khrisna

El Prof. P. Krishna se ha jubilado como Director del Centro de Estudios de la Fundación Krishnamurti, India, Rajghat Fort, Varanasi y es un miembro vitalicio de la Sociedad Teosófica. Este artículo está basado en una conferencia en línea de la Escuela de Teosofía de Krotona, grabada en Ojai, California, el 8 de Febrero de 2021.

Mis opiniones sobre este tema están basadas en su mayoría en mi comprensión de las enseñanzas de J. Krishnamurti y la Teosofía. Esta es la primera de tres partes de este artículo, en el cual examinaremos los principales problemas mundiales que está enfrentando la humanidad, y para hablar de su origen. En la parte siguiente consideraremos si esos problemas pueden ser resueltos al hacer cambios externos en las leyes, la economía y otras autoridades, o si se necesita un cambio mucho más

profundo, un cambio interno en la consciencia de la humanidad.  En la tercera parte consideraremos si es necesario transformar la educación y si se puede producir esta transformación de consciencia, o al menos ayudar a los estudiantes a ir en esa dirección.

Déjenme  hablar primero de seis dificultades principales que pienso que hoy está enfrentando la humanidad, en orden de importancia:

1. Grupismo/división

La primera dificultad es el hecho de que los seres humanos están divididos porque se identifican con diversos grupos: grupos nacionales, religiosos, idiomáticos e ideológicos (como el comunismo, capitalismo, etc.) Eso los  separa de otros grupos y los lleva a la rivalidad, la violencia y, en casos extremos, a guerras, terrorismo, disturbios, y así sucesivamente. Este problema ha estado con nosotros por miles de años. Desde lo que sabemos por la historia, los seres humanos han estado en guerra unos con otros.

Hemos tratado de eliminar las guerras creando la Liga de las Naciones y luego las Naciones Unidas. Pero esto no ha eliminado el problema. Creo que hay cuarenta lugares en la tierra justo ahora donde los ejércitos se están enfrentando unos con otros con armas o tanques. Pero ¿cuándo la llamamos guerra? ¿Cuando marchan los ejércitos, cuando bombardean los aviones, cuando se disparan armas, y así sucesivamente? Y no obstante, mucho antes de eso, ¿no hay acaso una guerra psicológica entre las dos comunidades? Hay desconfianza, temor, ira y todo lo que es una antesala a las consecuencias físicas arriba mencionadas.

Parece que estamos preocupados con la manifestación de la división solamente cuando alcanza el nivel de lo que llamamos una guerra, pero eso es solamente una manifestación extrema. A menos que podamos liberarnos de la división y el odio entre los grupos, nunca terminará esta situación. Esto es porque no ha sido abordada la causa fundamental de la división. Eso es porque la amenaza de guerra ha permanecido con nosotros durante miles de años. Nuestra historia está llena de relatos de guerras, una tras otra: lo que hizo cada rey, qué territorios ganó, y así sucesivamente. Todavía estamos en esta situación porque no hemos comprendido realmente que este es un problema que comienza en la psiquis humana. A menos que lo tratemos, no terminará allí y solamente dominaremos la manifestación de ese odio de forma transitoria.

Necesitamos comprender lo que crea la división en primer lugar. Después de todo, no todos los grupos son divisivos. A menudo tenemos que trabajar juntos, de modo que hay grupos escolares, grupos de centros hospitalarios y muchos otros grupos funcionales donde colaboramos, y éstos no crean división u odio. Así, ¿cuándo un grupo se vuelve divisivo? ¿Cómo decide la mente a que grupo pertenecer, aparte de los grupos funcionales? Cuando examinamos esto, encontraremos que cuando desarrollamos una identidad con un grupo en particular o nos dedicamos psicológicamente a él, comenzamos a definirnos, como ser indio, o norteamericano, hindú o cristiano.

Damos importancia a pertenecer a un grupo porque sentimos que al pertenecer a él nos volvemos seguros, y los miembros del grupo parecen ser nuestros amigos o hermanos, a diferencia de otras personas, se crea este sentimiento de “nosotros” y “ellos”. ¿Cómo hace eso la mente? A menos que comprendamos eso y nos libremos de este proceso divisivo, éste trabaja en nuestra mente, incluso aunque podamos concordar que no debería estar ahí ya que crea un serio problema y no se irá si el proceso que causa división se produce en nuestra mente.

En la naturaleza todas las cosas son diferentes de cualquier otra; todo el mundo es diferente a todo lo demás, en el conocimiento, posesiones, ropa, edad, hábitos alimenticios, y así sucesivamente. No es que las diferencias creen división; a menudo podemos ver una diferencia solamente como una diferencia; sin que eso se transforme en una especie de odio o división. Por ejemplo, no hemos tenido ninguna guerra entre personas altas y bajas, aun cuando son diferentes. No se agrupan de esa manera. Así, hay muchos grupos inofensivos y diferencias inofensivas.

¿Cuándo una diferencia se convierte en una división y genera violencia? Cuando examinamos esta pregunta, encontraremos que en el momento en el que unimos un valor a esa ideología o religión y sentimos que es superior a otras, eso es lo que crea división. Es una clase de proceso de identificación, un sentido de pertenencia, un sentimiento de que esto es “mío”, y lo “mío” se vuelve importante sólo porque es mío. Así, el país en el que uno nació se vuelve particularmente importante porque es “mi” país, similarmente mi religión, mi familia, y el resto. Nos define eso con lo que nos identificamos, nos da una posición. Mientras este proceso continúe en nuestra mente, inevitablemente crea división.

Como teósofos, necesitamos examinar si la Sociedad Teosófica (ST) es también como eso. ¿Estamos nosotros, como teósofos, separados del resto del mundo? ¿Son solamente los miembros de la ST nuestros hermanos, o toda la humanidad? El Buda dijo: “Las otras personas son tú mismo”. Si uno no siente de esa manera, es porque nos identificamos con un fragmento, sin pensar en el total, y nuestra mente crea división. Ese es el proceso, y a menos que desaparezca, este problema no terminará. Su manifestación es lo que tratamos de controlar. Ese es el trabajo de la ONU y organizaciones similares. Ellas inmediatamente intentan facilitar, a través de la diplomacia, alguna clase de acuerdo entre los dos grupos, pero esos acuerdos se siguen rompiendo.

El problema entre los árabes y los judíos comenzó en 1948 con la creación de Israel – todavía existe, nada ha cambiado. El problema de Cachemira entre India y Pakistán es similar. Así, se han hecho muchos esfuerzos, se han librado pequeñas guerras, pero eso no ha puesto fin a la división. El conflicto continúa, surge seriamente de vez en cuando, y nosotros nos oponemos solamente al estallido. Esa es la causa fundamental de la violencia, guerras, y disturbios. Incluiría nuestra crueldad con los animales en esto.

Estamos identificados con nuestra propia especie y creamos holocaustos para los animales. Millones de animales están siendo masacrados para alimentar a los seres humanos. Una tremenda cantidad de sufrimiento continúa sucediendo, y esto no es muy diferente de lo que hizo Hitler con los judíos. Nos oponemos a lo último, pero no lo extendemos a los animales aunque ellos son nuestros antepasados. La Biología nos dice que hemos evolucionado de ellos, y que tienen un sistema nervioso altamente desarrollado, de modo que sienten dolor y terror de la misma manera que nosotros. Pero sólo porque uno se identifica con la especie humana, uno considera como normal que los animales puedan ser masacrados.

Me he topado con personas en Europa que decían: “Los animales no sufren”. Yo dije, “¿Ustedes no ven que ellos sufren?” Y ellos respondieron: “No, no tienen almas, así que no sufren”. Una idea como esa los ayuda a enfrentarse con la crueldad, sin sentirse culpables acerca de ello, a través de la creencia en una ilusión. Muchas  ilusiones como esa crean las divisiones entre nosotros. Por lo tanto, uno debe aprender cómo liberar la mente de las ilusiones. Esa es la causa más profunda de todos estos problemas que están actualmente surgiendo en todo el mundo, y cuya causa fundamental no ha sido realmente abordada.

2. El poder desencadenado por la ciencia y la tecnología

Hemos tenido miles de guerras durante miles de años, pero la guerra nunca ha sido tan peligrosa como lo es hoy. El poder desencadenado por la ciencia y la tecnología ha creado armas nucleares y otras armas de destrucción masiva. Antiguamente, la guerra significaba que dos ejércitos iban a un campo y era un combate en el que se reflejaba qué ejército estaba mejor entrenado. El resto de la población, en su mayoría civiles, mujeres y niños, no estaban incluidos. Era una contienda entre dos ejércitos con su entrenamiento. Todo el país no estaba comprometido en ese combate. Pero ahora con estas armas de destrucción masiva podemos diezmar a todo un país con una bomba; así, la guerra se ha vuelto más peligrosa que nunca antes.

¿Esto significa que el problema es con la ciencia? La ciencia es la búsqueda de la verdad acerca de la naturaleza. Einstein descubrió una gran verdad acerca de la naturaleza: que la masa es también una forma de energía, y nos dio la famosa ecuación: E=mc2.Esa era una gran verdad sobre la naturaleza, no estaba sugiriendo: “Usted debe hacer una bomba”. La mente humana la creó. De ahí el dicho de que “todas las guerras comienzan en las mentes de los hombres”. Esto es a causa de la división que describí arriba. Hay tanto odio entre las naciones que nos estamos preparando constantemente para la guerra, si bien la llamamos defensa, pero en realidad nos estamos preparando para la guerra. Por lo tanto, estamos acumulando armas de destrucción. De hecho, los Estados Unidos las lanzaron sobre Japón al final de la II Guerra Mundial. Sabemos la tremenda destrucción que resultó de eso.

Todo lo que necesitamos es que todos los países estén de acuerdo  en que aunque pueda haber diferencias y peleas, no usaremos la guerra como un medio para solucionarlas. ¡Una cosa sencilla! No usemos la guerra, dialoguemos sobre los problemas, tengamos una corte internacional. Después de todo, eso es lo que hacemos dentro del país cuando tenemos una controversia– vamos a la corte y aceptamos el arbitraje y la decisión de los jueces. ¿Por qué no podemos hacer eso internacionalmente? Porque no somos lo suficientemente sabios – deseamos la guerra, queremos ser poderosos y dominar al “otro”. No estamos satisfechos con la justicia, queremos la victoria. Ese es un problema psicológico, y proviene de las divisiones mencionadas arriba.

Si fuéramos un poco más sabios, todos los países serían doblemente prósperos, porque la mitad de los ingresos de casi cada país pasan a apoyar la labor bélica. La mayor parte de la investigación científica  está financiada por los así llamados proyectos de la “defensa”. Este es un problema muy importante. No hemos comprendido realmente nuestra relación con el poder. Shakespeare escribió: “El poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente”. Eso es porque no usamos nuestra sabiduría innata. El poder no está destinado a destruir, a matar, necesitamos poder para proteger y llevar a cabo nuestras responsabilidades.

Cuando fui Rector del Centro Educacional  Rajghat tuve un tremendo poder, pero no era poder personal. Era poder para cumplir con mis deberes, para hacer lo que era correcto para toda esa institución. Se nos da ese poder como el capitán de un equipo, y debemos tomar decisiones por el interés de todo el equipo. Esto no significa dominar, destruir u odiar a los demás; pero no hemos comprendido realmente nuestra relación con el poder.

Hay toda clase de poderes que necesitamos: fuerza muscular, eléctrica, energía y otros tipos. El poder es solo la habilidad de hacer cosas. ¿Qué hace que usemos ese poder para el dominio, la explotación o destrucción? ¿No es falta de amor o comprensión? Este problema no terminará al usar algún tipo de medios externos. Podemos controlarlo en alguna medida, pero el problema persiste, y estamos viviendo de forma muy peligrosa.

3. Catástrofes ambientales

No voy a detallarlas porque todos estamos bien informados acerca de ellas. Todos los días las noticias nos advierten acerca del calentamiento global, la contaminación del aire, del agua y de los alimentos; la deforestación, la erosión de los suelos, la lluvia radioactiva, el agotamiento de la capa de ozono y otros. Si examinamos la causa fundamental de todo esto, encontraremos que nuestra relación con la naturaleza ha  sufrido un enorme cambio después de la Revolución Industrial.

Durante millones de años, los seres humanos vivieron en armonía con todas las otras especies, ríos, montañas, y toda la naturaleza. No teníamos el poder de dominar o destruir. Nuestros antepasados solían venerar a la naturaleza, los ríos, un árbol, un animal. Todavía encontramos evidencia de que veneraban la naturaleza. Pero después de la Revolución Industrial,  que trajo el poder, pudimos talar los árboles, eliminar bosques, y usar la naturaleza como un recurso para el desarrollo económico y satisfacer nuestros deseos y codicia. Así, en vez de ser amigos de la naturaleza, de ser parte de ella, surgió el pensamiento de que somos sus amos y que podemos usarla para satisfacer nuestros ilimitados deseos.

Esta relación egoísta con la naturaleza es la causa fundamental detrás de todos estos problemas, porque el hombre está usando constantemente esa relación para su propio desarrollo económico. Cuando ustedes unen ese deseo con la competencia entre los países – porque cada nación tiene una rivalidad con otras naciones – crece el deseo de ser el primero en explotar la Naturaleza.  Incluso un país rico como los Estados Unidos de América se retiró del tratado para solucionar  el problema del calentamiento global y el colapso ambiental.

Por millones de años, durante el curso de la evolución, hubo un complejo equilibrio en la naturaleza, pero ahora estamos destruyendo ese equilibrio, y estas catástrofes son el resultado. Podemos destruir este equilibrio porque todos tenemos el poder generado por la ciencia y la tecnología. A menos que cambie nuestra actitud hacia la naturaleza, a menos que nos sintamos como amigos de los árboles, las montañas y los ríos, en vez de mirarlos todo el tiempo con ojos utilitarios, solo valorando una vaca porque da leche, y el río porque proporciona agua y electricidad, o valorar un árbol solamente porque proporciona frutos, sino tener una verdadera amistad, lo que significa compartir, cuidar y amar.

Estamos aún compartiendo esta Tierra con todas esas otras especies, pero  ha desaparecido ese respeto mutuo y sentimiento de cuidado. La actitud ahora es utilitaria – ¿”qué puedo obtener de esta relación?” Es esta actitud la que está detrás de estas catástrofes ambientales. Las estamos abordando externamente, una a una, mientras tratamos de solucionar el calentamiento global, los problemas de contaminación, y así sucesivamente. Esto es necesario y puede que solucionemos algunos de los problemas, pero creará nuevos problemas también, porque la visión total está equivocada. Eso es algo importante de comprender. Podemos esforzarnos mucho, pero cuando ese esfuerzo se hace con la visión errónea, falla todo, porque el esfuerzo va dirigido a una visión que es ilusoria.

Por lo tanto, hay un serio problema, y a menos que sea abordado a nivel de la causa fundamental, estos problemas nunca desaparecerán. Los ecologistas han comprendido esto ahora, y ellos – los científicos y biólogos – nos están diciendo que el total de la Tierra y su ambiente es como un solo cuerpo vivo. Si ustedes dañan una parte, dañan todo el cuerpo. No podemos elegir, escoger y decir: “Tendré esto y no tendré aquello”. Ya sea si tomamos el total o no obtengamos nada. El  planteamiento total de usar los bosques y desviar los ríos, manipulando la tierra con químicos, etc., ha sido un gran error y necesita ser seriamente considerado.

4. Dictadura

Nuestra experiencia en la historia ha mostrado que las mayores crueldades y destrucción han tenido lugar bajo las dictaduras: bajo reyes, nazis, comunistas y dictadores militares. En las dictaduras eliminan la prensa, la información y la gente no llega a conocer lo que está sucediendo realmente. Por lo tanto, pueden cometerse genocidios masivos y crueldades, y el mundo incluso no llega a saber de ello hasta mucho después.

Cuando la URSS era una dictadura comunista, se solía decir una broma que era la siguiente: “En el Occidente no puedes predecir cuál será el futuro. En el Oriente (es decir en la URSS) tú no puedes predecir el pasado!” Esto es porque bajo las dictaduras no sabemos lo que sucedió en el pasado debido a que es exitosamente eliminado. Una dictadura no es solamente un problema cuando el jefe de gobierno es un dictador, es también un problema cuando el jefe de una familia, o una organización es dictatorial.

La dictadura es una actitud de la mente que dice: “Soy más inteligente, más poderoso, yo decidiré lo que se haga y todos los demás deben obedecer”. Es una actitud de dominio, un sentimiento de superioridad arraigado en el ego del individuo. Necesitamos trabajar en cambiar esa actitud en todos los ámbitos de la vida, de modo que, más que una actitud dictatorial de ordenar a la gente que nos rodea, haya verdaderamente una consciencia democrática ominabarcante y arraigada en la cooperación.

La democracia no puede ser  sólo de forma, debe estar en el espíritu de las personas también. De otro modo, los grupos políticos consideran la oposición como el enemigo y pueden causar estragos en todo el país. Por lo tanto, es importante que los niños no crezcan con una mente dictatorial, sino con una mente cooperativa, democrática. Ese valor debe ser inculcado. Aun hoy tenemos muchas dictaduras  en todo el mundo y vivir en esos lugares es peligroso.

5. Ruptura de la familia

La tasa de divorcios en algunos de los países económicamente más progresistas ha crecido del cincuenta al sesenta por ciento. Eso significa, que tienen lugar más divorcios que matrimonios. El matrimonio no está pensado solo para racionar el sexo. Es una institución que los seres humanos idearon porque los niños necesitaban ser cuidados y atendidos durante veinte años antes que pudieran funcionar independientemente en la sociedad. Nadie podía desempeñar esa responsabilidad mejor que las dos personas que produjeron los niños y crearon un hogar y una familia en la cual  criarlos. Estaba destinado realmente a cumplir nuestra responsabilidad hacia la generación siguiente.

Cuando la cooperación entre hombre y mujer se rompe, entonces el propósito para el cual se constituyó la familia, se ve afectado. Esto significa que la generación más joven crece sin amor ni cuidado. Madame María Montessori hizo una notable observación muy interesante. Dijo: “Un niño criado sin amor y compasión se convierte en su propio peor enemigo”. La mente del niño comienza a funcionar de tal manera que es destructivo con otros y consigo mismo. Esto tiene consecuencias profundamente serias. El aumento de la delincuencia juvenil, particularmente en las sociedades acomodadas, es causado por esto en una gran medida.

No digo que deberíamos retroceder al sistema injusto de los hombres que dominan a las mujeres dentro de la familia, o al hombre que domina a la mujer. Debe haber igualdad, pero significa que tenemos que aprender a vivir como amigos, trabajando cooperativamente con cuidado y respeto mutuos sin buscar dominar al otro. En el presente la cooperación entre hombre y mujer está rota. Probablemente nunca estuvo realmente allí desde que el hombre dominó en un sistema jerárquico impuesto por la sociedad.

Las relaciones desiguales tienden a ser bastante estables y a persistir. En la igualdad hay mayor dificultad, pero necesitamos aprender cómo vivir con la igualdad porque la relación jerárquica era, y todavía es, un orden injusto. Para tener un orden justo es necesario que aprendamos acerca de cómo vivir cooperativamente, lo que incluye el amor, compasión, y respeto mutuo, todo lo cual necesita una transformación interna a nivel de la consciencia. Examinaremos esto más adelante en la segunda parte de este artículo.

6. Replicación de la Sociedad

Todos nuestros problemas tienden a replicarse. Hay una tremenda inercia; los problemas se repiten y continúan. Consideremos la división entre árabes y judíos. Los hijos de los árabes son criados diciéndoles que “los judíos son nuestros enemigos”. Y los hijos de los judíos son criados por los mayores que les dicen que “los árabes son nuestros enemigos”. La gente vieja muere, pero la enemistad continúa en la siguiente generación. Así, ¿cómo va a terminar?

Lo mismo es verdad en toda clase de tradiciones siniestras. En India existe el sistema de castas, que comenzó hace unos 3.000 años. Aún no sabemos en qué forma comenzó, pero hoy la sociedad está completamente dividida, lo que causa discriminación, dominio, y ocasionalmente disturbios entre grupos de personas. Uno lo reconoce como malo, el gobierno trata de eliminarlo, pero no pasa porque la mente de los individuos ha sido infectada por la visión de castas.

Un niño nace, y al nacimiento se le asigna no sólo una religión sino también una casta. Ellos crecen con esas designaciones y la mente se infecta con esta propaganda milenaria. A menos que sean criados para cuestionar esto, no solamente aceptarlo, nunca cambiará, pero no es conveniente entrenar a la generación más joven para que se cuestione. Así,  los mayores desean que se conformen y sigan la tradición, porque es muy conveniente para ellos. Todos estos problemas surgen cuando los miramos con una visión estrecha.

Cuando nos identificamos fuertemente con un fragmento de la sociedad, una ideología, un grupo religioso, una casta, etc., nos da un sentimiento de seguridad tener un grupo de amigos o colegas que nos ayudarán. Pero eso es también lo que está causando división y la mayor inseguridad en el mundo. A menos que miremos esto con una gran visión, no comprenderemos que en el mismo acto de buscar seguridad a través de la identificación estamos creando una gran inseguridad para todos. Es una ilusión profundamente arraigada causada por la visión estrecha.

Estos son, en mi opinión, los problemas principales y sus causas. Como veremos, la causa siempre se halla en las ideas y actitudes de la mente que son una parte de la consciencia humana. Estos problemas se originan en nuestra mente y el mundo es de la forma que es porque somos de la manera que somos. Tenemos estos problemas en nuestra mente, y así ellos también se manifiestan en la sociedad. Por supuesto, debemos controlar las manifestaciones externas, pero mientras continuemos siendo de esta manera, estos problemas nunca terminarán.

 

-En el primer artículo hablamos de lo que considero que son los problemas o desafíos principales que enfrenta la sociedad moderna  en el mundo actual, es decir, grupismo/división, poder generado por la ciencia y la tecnología, desequilibrios ecológicos, dictadura, ruptura de la familia y profunda inercia de la sociedad. Nosotros entramos en la causalidad y en las consecuencias de cada uno de ellos. Hoy plantearemos la pregunta de si estos pueden solucionarse a través de cambios en las leyes, diplomacia, economía y así sucesivamente, o si requieren un cambio interno profundo en nuestra propia consciencia, o la auto-transformación que conduce a la sabiduría.

Debemos comenzar a preguntar ¿por qué estamos teniendo tantos problemas cuando por otra parte somos tan inteligentes?  Hemos podido llegar a la luna,   realizar cirugías fantásticas, hemos hecho grandes progresos en medicina, comunicación, transporte y así sucesivamente. Consideramos esos logros como el resultado de la inteligencia humana; aunque esa inteligencia no parece poder solucionar los problemas humanos que hemos enumerado arriba.

Continuamos teniendo los mismos problemas de guerra, crimen y desastres ecológicos repetidamente. Más que entre todas las otras especies de la vida. Ellos no han creado ninguno de estos problemas, es algo que hemos creado nosotros los seres humanos. Así, ¿somos realmente inteligentes, o hemos definido la inteligencia de manera no inteligente? Krishnamurti dijo que no hay inteligencia sin compasión. No aceptaba lo que llamamos inteligencia en nuestra sociedad como inteligencia real. La consideraba solamente una habilidad o ingenio, y esa, de acuerdo con él, no es inteligencia real.

Nosotros investigaremos esto y examinaremos por qué esta inteligencia no es capaz de solucionar todos los problemas que hemos enumerado, aunque estamos tratando constantemente de solucionarlos externamente usando esa inteligencia para crear nuevas leyes, controlar la economía de mejores maneras, usar la ciencia para hacer cambios, y así sucesivamente. El mismo uso de estos métodos parece crear esos problemas. Ellos pueden solucionar o reducir la manifestación de algunos de estos, pero surgen otros problemas por razones similares. Así, ¿cuál es la causa fundamental de todos estos problemas? ¿Por qué cualquier cosa que afecte a los seres humanos se vuelve un problema? A menos que abordemos la causa fundamental, nunca vamos a terminar con los problemas. Podemos terminar un problema, pero otro surge  de ese y la vida se ha convertido en una serie de problemas que solucionar.

Por ejemplo, estamos tratando de solucionar el problema de la guerra a través de un equilibrio de poder. Se dijo que “el equilibrio del terror produce paz”. Ese es un método externo, que significa que las otras personas  tendrán tanto miedo de nosotros que no se atreverán a comenzar una guerra. Pero puesto que esas personas tienen temor de nosotros, también desean reforzar su armamento, así que se mantiene un equilibrio del terror. Si uno es débil y el otro es fuerte, se da por sentado que habrá guerra y que el fuerte dominará y matará al débil, o lo explotará.

Esa es una forma externa de tratar de solucionar este problema. La otra manera es a través de la diplomacia, en la que se llega a una clase de acuerdo, porque siempre hay una causante directa de la guerra, y si ustedes pueden negociar alguna especie de acuerdo entre las dos partes, este los calma por un tiempo. Pero el problema real, como mencionamos anteriormente, es que hay guerra psicológica entre las dos comunidades, o las dos nacionalidades. Hay odio, sospecha, duda y temor entre las dos. No confían una en la otra, no hay amistad.

Así, el problema real es mucho más profundo – se halla dentro de la consciencia humana. A menos que pueda ser resuelto allí, no desaparecerá. Similar es el caso con todos los otros problemas que hemos enumerado. La falta de cooperación es porque abordamos la vida con  egoísmo y cuando mis propios intereses se enfrentan con los intereses particulares de otros, hay enemistad y un quiebre de la amistad y cooperación. Puede  deberse a las diferencias ideológicas, diferencias de opinión, de ideas morales acerca de lo que es correcto o equivocado. Estas son las diferentes razones debido a las cuales surgen las divisiones. Podemos tratar de solucionarlas una a la vez, pero eso no elimina la raíz del problema.

Finalmente, la raíz del problema se halla en nuestra consciencia. Lo que significa que se requiere un cambio interno en nuestra consciencia, y nuestros presentes métodos están dirigidos al aumento del conocimiento: científico, histórico, comunicación por internet, etc.,-que lo que hace es  aumentar  la habilidad y poder, pero no genera sabiduría, que es lo que necesitamos.

Madame H. P. Blavatsky (HPB) y Annie Besant afirmaron claramente que la Teosofía es la religión sabiduría; que el propósito de la Teosofía es crecer en sabiduría. Así ¿cómo crece un ser humano en sabiduría, puesto que el crecimiento del conocimiento no trae sabiduría? En La Doctrina Secreta de HPB, ella cita un corto poema que ilustra la diferencia entre conocimiento y sabiduría:

El Conocimiento y la Sabiduría están lejos de ser uno,

muchas veces no tienen conexión.

El Conocimiento habita en las cabezas

abarrotadas de pensamientos de otros hombres,

la Sabiduría en las mentes atentas a sus propias mentes.

El Conocimiento se enorgullece de lo mucho que sabe,

La Sabiduría de la humildad de saber que no sabe”.

                                                       William Cowper

Estos problemas no han sido creados por las personas a quienes consideramos ignorantes – ignorantes de conocimiento, es decir, los incultos. Estos problemas son creados por mentes altamente educadas con toda clase de grados, como Doctorados, Licenciaturas quienes se convierten en científicos, diplomáticos, dictadores, ejecutivos en el gobierno.

Las guerras, los desastres ecológicos, etc., han sido creados por las así llamadas personas “inteligentes”; no son creados por el aldeano ignorante. Él estaba viviendo en armonía con la Naturaleza, comiendo alimentos orgánicos y viviendo en una pequeña granja con unas pocas vacas, en la pobreza, venerando la Naturaleza, y no creando todos estos problemas que hemos causado. Así, nuestros problemas no son el resultado de la ignorancia a  ese nivel, sino ignorancia de un tipo diferente.

La ignorancia de la que el Buddha habló como la causa del dolor, no es la ausencia de conocimiento; es la ausencia de sabiduría, que es un producto del auto-conocimiento. Y el auto-conocimiento fue promovido por los budistas y los hindúes antes que por Sócrates en el Occidente. El último incluso llegó hasta el punto de decir que el auto-conocimiento es el único conocimiento. No reconoció el conocimiento del mundo externo como el conocimiento del todo. El Buddha consideraba el conocimiento del mundo como una forma inferior de conocimiento y al auto-conocimiento como la forma de conocimiento real, superior.

Nosotros respetamos a estas personas como filósofos, como hombres religiosos, ellos llegaron a una profunda transformación en su consciencia, como hizo Jesús; pero no hemos seguido lo que ellos enseñaron. Hemos tratado de descubrir soluciones a nuestros problemas a través de  un conocimiento y habilidades cada vez más grandes. Vimos en el artículo anterior, que el poder sin sabiduría se usaba  destructivamente, y permanecemos inconscientes de la causa fundamental de todo esto. Finalmente es el proceso del ego en nosotros lo que es la causa fundamental de todos estos problemas, y no ha sido abordada. Tanto los seres humanos educados como los incultos están enfocando la vida de forma egoísta porque no hemos aceptado el desafío de eliminar el proceso del ego dentro de nuestra consciencia. Eso demanda el auto-conocimiento, que es la investigación de lo que es verdadero y lo que es falso.

Ahora, ¿qué es este ego? ¿Es parte de la Naturaleza? Si observamos, encontraremos que no hay ego en la Naturaleza en ninguna parte. La Naturaleza es sumamente ordenada, obtiene un equilibrio muy delicado y hay una causalidad que sigue las leyes naturales. Algunas veces esa causalidad es útil para nosotros y algunas veces puede ser destructiva; pero no hay intencionalidad ya sea para ayudarnos o para dañarnos. Y es esa intencionalidad lo que es el ego.  Son sólo los seres humanos los que pueden destruir intencionalmente a otros seres humanos o destruir la Naturaleza, y así sucesivamente.

Así tenemos este problema del ego y debemos comprender de dónde ha entrado en nuestra consciencia. Los animales no lo tienen, ellos pelean, pero ese es solo su instinto, y lo hacen solamente de una manera muy limitada. Los seres humanos han exagerado eso grandemente porque somos capaces de la guerra psicológica, del odio psicológico y la codicia, todas las cuales provienen de este proceso del ego. Necesitamos comprender lo que es este ego, cómo se forma, y si puede terminarse.

Si miramos a un niño recién nacido, no tiene ego. Es muy parecido a un animal joven. Cuando crece adquiere lo que llamamos el ego. ¿Cómo sucede eso? Los niños son extremadamente dependientes de sus padres y de su hogar, y se aferran a su madre y a su padre. Y con razón, porque pasarán casi 15 o 20 años antes  de que puedan aventurarse solos en el mundo. Ellos necesitan consejo, apoyo para su propia seguridad. Así hace el animal joven. También se aferra a la madre. Pero dentro de 3 a 6 meses encontramos que la madre ha dejado de ayudar al joven, sean aves, gatos, perros, o vacas, y los jóvenes aprenden a manejar sus vidas independientemente.

En los seres humanos este desarrollo no es sólo a nivel físico, sino también a nivel de la consciencia. Nos volvemos independientes solamente cuando llegamos a tener 20 años o  algo así, y podemos manejar nuestra vida por nuestra propia seguridad. Esta es una larga dependencia, y esa es la razón por la que los seres humanos necesitan crear la institución de la familia, donde las dos personas que dan origen al niño toman la responsabilidad de crear un hogar y criar al niño hasta que pueda funcionar independientemente. Naturalmente, los niños se sienten seguros de pertenecer a su hogar, de estar cerca de sus padres, por lo tanto, crece ahí un apego a la familia. Esto les sucede a todos.

Por lo tanto, en un sentido, el ego se desarrolla en todos los seres humanos. Y quizás es necesario, porque si los niños se aventuran por su cuenta, no pueden manejarse a sí mismos y hay un gran peligro para ellos. Esa puede ser la razón de por qué el ego se desarrolla en nosotros. La pregunta entonces es, si uno está permanentemente atrapado en este, o uno puede  dejarlo atrás.

Después de todo, un niño pequeño es amamantado por su madre pero a la edad de un año o algo así, es necesario destetar al niño y dejar que obtenga su leche  de otro modo por su cuenta. ¿Es ese tipo de cosa necesario también psicológicamente para nosotros, o estamos permanentemente atrapados en ese estado? Porque finalmente la división proviene de esta identificación con nuestro propio cuerpo, opiniones, familia, religión, cultura, y nacionalidad. Círculos más y más amplios, pero que en todo caso producen una división más allá de eso.

Este proceso en la consciencia humana crea el “mí” y el “mío”. Y la mente queda atrapada en este proceso. Una vez que esto ha sucedido, está todo el tiempo preocupada con la seguridad, los beneficios y la defensa del “mí” y el “mío”. Así, la mente  llega a ser como  un abogado personal que se defiende a sí mismo y al “mí” y el “mío” en contra de todos los demás. Eso significa que ya no está buscando la verdad, no está interesado en la verdad.

Todo este proceso establece la ilusión del ego. No estamos separados en realidad del resto del mundo viviente, así como  del mundo no viviente; somos una parte íntima de todo eso. Todos ellos son nuestros compañeros, nuestros amigos, pero nos separamos a través de este proceso de  identificación, y es esta ilusión la que constituye el origen de la ignorancia. La ignorancia acerca de la que hablaron el Buddha y Sócrates, que no es falta de conocimiento, es ilusión; y porque es una ilusión puede terminarse percibiendo lo que es verdadero y lo que es falso. Pero la dificultad es que la mente que tiene la ilusión no está consciente que está en la  ilusión, la confunde con la realidad.

Vemos la ilusión en el terrorista cuya mente está atrapada en la propaganda, pero somos inconscientes de nuestras propias ilusiones. Ellas crean el desorden en la consciencia como celos, ira, odio, división, finalmente guerras. Y entonces hablamos acerca de la no violencia y tratamos de practicarla, o dominamos nuestra ira. Tratamos de cultivar virtudes y eliminar vicios y usamos nuestro poder de voluntad para hacer eso. Estamos haciendo lo mismo que los gobiernos están tratando de hacer ahí afuera en la sociedad. Cuando solamente estamos tratando de controlar la manifestación de las tendencias del ego en nosotros, también estamos tratando de encargarnos de ella sólo externamente. No estamos eliminando la causa fundamental, y por lo tanto, persisten las ilusiones, no  desaparecen.

La transformación de la consciencia no es solamente transformación de ideas que puedan hacerse a través del conocimiento. Todas las religiones han hablado acerca de las que son  acciones virtuosas y cuáles son las malas acciones. Las personas que pertenecen a diferentes religiones han tratado sinceramente de cultivar la virtud y eliminar los vicios. Pero no ha funcionado porque sin sabiduría, sin auto-conocimiento, lo que significa sin una gran visión, no vemos el peligro del ego, no vemos la ilusión como una ilusión; aparece como la verdad.

Cuando reconocemos una ilusión como una ilusión, no crea ningún desorden, como con los cuentos de hadas o poesía. Estos tienen bellas metáforas que ilustran algo que sabemos que no es una realidad, así  no la confundimos con la verdad. Pero aquí tenemos una ilusión que estamos considerando que es verdadera y real, o estamos llamándola nuestra cultura, y no somos conscientes de que no es verdadera.

Por ejemplo, hay culturas en las cuales no se permite a las mujeres salir fuera de casa o mostrar su rostro a alguien que no sea su marido, y ellos dicen: “Esa es nuestra forma de vida, nuestra cultura, nuestras mujeres son morales y hacen esto, que es nuestra idea de moralidad”. No ven la crueldad en ello; no ven el daño que están haciendo a las mujeres. Incluso las mujeres comienzan  a pensar, “Eso es moral y correcto para mí, y lo acepto”, puesto que crecen con ello.

En India, las castas inferiores habían aceptado por siglos que son inferiores que las castas superiores. No es verdad, pero es una creencia muy dominante que continúa. Casta y religión son impuestas a los niños en el momento de su nacimiento. No es algo que ellos descubran por sí mismos. Cuando nacen son convertidos en  Brahmanes, Kshatriyas, o Shudras, dependiendo de la pertenencia particular de la familia, antepasados, o etnia. Pero el estado de la consciencia de una persona, sea bondadosa o cruel, violenta o no violenta, es el hecho; cualquier otra clase de pertenencia no es factual. Cuando damos tremenda importancia a algo que no es importante, eso es también una ilusión. Así, hay muchas de estas ilusiones con las que uno crece, y eso es lo que es parte de nuestro condicionamiento.

 

-J. Krishnamurti dijo que es necesario liberarnos del condicionamiento de lo que consideramos correcto, equivocado, moral, o inmoral. No lo hemos examinado, simplemente lo hemos adquirido del entorno en el que nacimos. Es un accidente del nacimiento, pero se convierte en mi cultura, mi religión, mi comunidad, y así sucesivamente. Por lo tanto, adquiere importancia en nuestra consciencia como con todas las otras cosas que consideramos “mías”. Es una ilusión profundamente enraizada en el sentido que no es creado por la Naturaleza, sino por nuestras propias mentes. Es necesario para nosotros des-aprender todo esto.

Nosotros encontramos difícil eliminar el condicionamiento porque está situado allí en el cerebro, en la memoria. La ilusión no es un dato, pero su existencia en nuestra mente es una realidad. Cuando comprendemos esto, no nos identificamos con ello. Si comprendemos que nuestras propias opiniones son sólo un producto de nuestra cultura, donde crecimos, su importancia disminuye en nuestra consciencia a medida que comenzamos a investigar todo esto.  Esto es lo que significa  la libertad del condicionamiento; no que nuestro cerebro cesará de proyectar opiniones; hará su trabajo, pero ¿por qué nosotros tenemos que identificarnos con eso? ¿Por qué no lo miramos de la misma manera que consideramos la opinión de un amigo o de un desconocido? Una opinión no es la verdad, ni las nuestras, ni la de ningún otro.

Pero a menos que uno vea esto, uno se identifica con ciertas opiniones, y eso es lo que causa la división ideológica o cultural. Entonces tenemos imágenes acerca de las personas como musulmanes, hindúes, cristianos, ateos y así sucesivamente, y esas imágenes están asociadas con toda clase de crueldades, supersticiones y otras características. Cuando nos enteramos acerca de la afiliación de una persona, la mente ya puede odiar a esa persona sin conocerla. Solamente los seres humanos tienen este problema. Podemos odiar a alguien aún antes de tener un elemento de discordia con él, principalmente porque sus ideas o afiliación son diferentes de las nuestras.

Así, tenemos un serio problema y no va a desaparecer solamente porque aceptemos esta lógica, o consideremos esto como verdadero y sepamos que es solo una opinión. Esto requiere un trabajo a fondo dentro de nuestra propia consciencia, llamado auto-conocimiento. Desgraciadamente, no hemos creado una mente inquisitiva y estudiosa en este campo; estamos demasiado seguros de nuestras propias opiniones. Lo hemos hecho así con la ciencia, historia, geografía y acerca del universo. Es por esto que hemos hecho mucho progreso en nuestra comprensión de todos esos campos.

Pero, en nuestra consciencia, no tenemos una mente estudiosa; tenemos una mente identificada con el “mi” y lo “mío”; aferrándonos a ello, discutiendo a favor de ello, defendiéndolo, y viviendo con eso permanentemente. Es una clase de prisión en la cual la mente queda atrapada; puede que sea inteligente en algunas áreas y extremadamente ignorante en otras. Es por eso que es necesario cambiar la educación. Si vemos la necesidad del auto-conocimiento, debemos inculcar esta investigación también.

Ahora, ¿qué es este auto-conocimiento que crea sabiduría, o una gran visión? Cuando tenemos una visión reducida, el ego parece ganar. Después de todo, si me uno a cierta comunidad, me hago amigo de ellos, tengo un sentido de pertenencia, ellos se ocupan de mi, yo también realizo trabajos para ellos, y así sucesivamente; se siente bien y fraternal, etc. Otra persona hace lo mismo con su grupo por las mismas razones que lo hacemos nosotros con nuestro grupo. Y los dos grupos tienen competencia y rivalidad, ya que están divididos uno de otro ideológica, cultural y religiosamente, y por creencias. Eso crea la mayor inseguridad.

La idea que pertenecer o identificarse con un grupo crea seguridad, es una ilusión. Pero cuando no vemos lo suficientemente lejos, o no vemos con una visión amplia, parece darnos seguridad. Y esa es la ilusión en la mente; esa es la ausencia de sabiduría. Solamente hay sabiduría en una mente que está libre de ilusiones. El auto-conocimiento es el medio para acabar con las ilusiones ya que la percepción de lo que es verdadero y lo que es falso disuelve las ilusiones en la mente. Significa que uno debe mirar a todas las opiniones y los juicios con alguna duda y estar dispuesto a investigarlos y no apegarse a ellos. Entonces, si vemos que son falsos o  perjudiciales, podemos soltarlos instantáneamente.

Pero si estamos invirtiendo en ellos psicológicamente, derivando importancia, posición e identidad de ellos, entonces no estamos dispuestos a soltarlos. Diferentes científicos también tienen diversas teorías, pero si señalamos a uno de ellos que su teoría es errónea, él tiene que soltarla, porque su teoría personal no es importante; solamente es importante cuando señala una verdad. El amor a la verdad debe ser más fuerte que el amor a una idea personal.

Desgraciadamente, en el campo religioso no hemos comprendido el valor de esto y por lo tanto nos apegamos a nuestras ideas personales. De este modo, nos dedicamos a ellas, ya sea que seamos comunistas, socialistas o capitalistas. Esas son opiniones personales. Es en ese sentido que el problema mundial no está separado del problema individual, porque el mismo ego crea los problemas individuales en nuestras relaciones. Tomemos un ejemplo.

Si abordamos la vida con deseo, significa que estamos insatisfechos con nuestra presente condición. Nuestra mente está juzgando la condición presente y se siente insatisfecha; por lo tanto busca hacerla mejor. Pensamos que al adquirir algo más, ya sea más virtud, dinero, o comodidad, seremos más felices, así que abordamos la vida con deseo. Ahora el deseo tiene algunas consecuencias independientemente del objeto de deseo. También se ha dicho que deberíamos tener deseos nobles. Pero el deseo en si es un problema, ya que el abordar la vida con deseo tiene ciertas consecuencias.

Si no se cumple experimentaremos frustración e ira; si se cumple nos sentiremos orgullosos y cómodos por un tiempo, pero la insatisfacción y aburrimiento se establecerán nuevamente por la misma razón que se establecieron anteriormente. Cuando el deseo no es satisfecho, el deseo nos energiza, pero cuando se realiza la energía desaparece hasta que nace otro deseo. Así quedamos atrapados en este círculo vicioso de aburrimiento, escapando a través del deseo de tener más, a alguna clase de satisfacción, luego viene el estancamiento y el aburrimiento nuevamente. A menos que comprendamos todo este ciclo, la mente no se liberará de él.

La industria del entretenimiento sabe que somos personas tremendamente aburridas, así ellos hacen dinero de esto ofreciéndonos toda clase de escapes, que es sólo evasión del problema. Uno debe hacerse una pregunta más profunda: ¿por qué estoy constantemente aburrido y qué es el aburrimiento? Después de todo, allí afuera está el río, el árbol, el perro, el niño del vecino, libros, y tantas cosas que me rodean.

¿Qué es la insatisfacción? ¿Significa que me he vuelto insensible a todo esto? ¿Qué me ha vuelto insensible? Si lo consideramos, encontraremos que cuando tenemos deseo y ambición nuestra atención está todo el tiempo enfocada en ese objetivo; por lo tanto, no prestamos atención a ninguna de estas otras cosas, y cuando no ponemos atención, perdemos la sensibilidad. No sentimos nada por el río si no nos sentamos junto al río, si no caminamos en la naturaleza, si no nos relacionamos con un árbol, no percibiremos su belleza,

No prestamos atención, porque nuestro foco está direccionado a la ambición y la satisfacción. Eso crea insensibilidad, y esto se convierte en un círculo vicioso en el cual estamos atrapados. Todo eso es la consecuencia del ego, porque el deseo es la raíz del ego. Podemos tratar de controlar el deseo, pero controlar un deseo se convierte en otro deseo. Solamente podemos volvernos conscientes del peligro de todo esto, y cuando lo vemos, ese peligro se debilita. Si solamente concordamos que es peligroso y vemos la lógica de ello, no es lo mismo que la percepción. Cuando percibimos un peligro, no es la inteligencia de nuestro pensamiento, sino la inteligencia de la Naturaleza que está trabajando.

La Naturaleza ha creado una inteligencia humana para nosotros que no nos deja perseguir el peligro. Cuando vemos un peligro real, no nos acercamos a él. Esto no necesita razonamiento o decisión. De este modo, la percepción es la acción real porque transforma la consciencia. De manera similar, la percepción directa del peligro del ego nos impedirá aproximarnos a la vida egoístamente. Pero eso requiere una vigilancia persistente de las consecuencias del abordaje egoísta con una mente estudiosa, ya que no es obvio al comienzo.

Con la liberación del ego llega el florecimiento del amor, que es una cualidad normal con que está imbuida nuestra consciencia. No lo creamos a través de nuestro pensamiento. Cuando pensamos e intentamos crearlo, terminamos con los sentimientos que aparecen como amor, pero que no son reales. Cuando el ego está ausente, hay este sentimiento de amistad, o amor, que está intrínsecamente allí. Pero cuando el ego se apega a él, crea un sentido de posesión que destruye el estado del amor real. El siguiente  cuadro muestra lo que el ego hace a nuestras habilidades naturales:

Amor+Ego = Apego, sentido de Posesión

Deseo+Ego = Deseo, Adicción, Anhelo

Poder+Ego = Dominación, Explotación

Sexualidad+Ego = Lujuria, Pornografía, Violación

Amistad+Ego = Apoyo, Dependencia, Acuerdo

Talento+Ego = Orgullo, Vanidad, Superioridad

Humildad+Ego = Inferioridad, Servilismo, Obediencia

Excelencia+Ego = Competencia, Rivalidad

Grupos+Ego = División, Nacionalismo, Extremismo

Pensamiento+Ego = Preocupación, Temor, Ansiedad

Placer+Ego = Hábito, Adicción, Aburrimiento

Necesidad+Ego = Avaricia, Codicia

 El ego vuelve todas las habilidades naturales en cosas complejas con una semilla de destrucción en ellas. Las doce habilidades enumeradas arriba son cualidades naturales positivas. El problema llega cuando agregamos el ego a ellas, y ese proceso del ego es de lo que estamos hablando. Ese es el gran problema para la humanidad, tanto en nuestra vida personal, como en el mundo. Así, el autoconocimiento es una necesidad para todos. La idea que algunas personas adquirirán autoconocimiento para convertirse en santos y nosotros simplemente los seguiremos, ha sido refutada repetidamente en la historia. Esto es porque no podemos seguir a otro ser humano sin llegar primero a la sabiduría nosotros mismos. La virtud no puede ser enunciada y practicada sin sabiduría.

Podemos leer lo que el Buddha ha dicho pero no podemos seguir lo que está diciendo, no podemos vivir eso porque no tenemos esa sabiduría y comprensión. La sabiduría no es transferible. El conocimiento es transferible, pero no es sabiduría. Así la educación debe ocuparse, no solo en impartir conocimiento, sino también de asumir la responsabilidad de ayudar al estudiante a descubrir la sabiduría. Por lo tanto, el autoconocimiento debería ser un asunto de la educación, aún más que el conocimiento.

En la actualidad, tenemos casi 8 billones de egos en el mundo, así que poco importa de que manera los organizamos. Si controlamos la violencia en una dirección, irrumpirá en otra dirección, porque la violencia que hay ahí en la consciencia humana crea un mar de violencia, dentro del cual las tormentas son inevitables. Esa es la razón por la cual nunca hemos podido liberarnos de la guerra, de crímenes, etc. No hay solución simple, ya las hemos intentado todas: religión, propaganda, conocimiento, ciencia, socialismo, capitalismo, ateísmo.

La mente estudiosa, discerniendo entre lo verdadero y lo falso, es la mente verdaderamente religiosa ya que genera sabiduría. El propósito del autoconocimiento no es convertirse en un Buddha. No hagamos de eso nuestro objetivo. Dejemos que el objetivo sea crecer en sabiduría, en nuestra comprensión de nosotros mismos y de la vida. Eso es razón suficiente para hacer esta investigación, donde sea que nos lleve. Lo hacemos por amor a ello, por amor a la verdad. Y para eso fue destinada la Teosofía.

La Teosofía dice que la verdad es la religión más elevada, pero no conocemos la verdad. Por lo tanto, debemos abordarla con gran humildad y debemos conectar nuestra indagación con nuestra vida diaria; de otro modo, la religión se convierte en un escape. Quedémonos con las preguntas profundas y observemos nuestra propia consciencia en la vida diaria mientras está funcionando, encontrando nuestras propias respuestas a través de la percepción, no a través de la ideación o del pensamiento.

La idea está bien para crear la pregunta pero no para responder la pregunta. Si respondemos la pregunta desde las ideas, entonces se convierte en filosofía. El profesor de filosofía tiene una consciencia común y corriente como la del hombre común. El tiene codicia, egoísmo, ambición, temor, dolor y así sucesivamente, aunque tenga todo el conocimiento acerca de lo que el Buddha, Cristo, Sócrates y otros han dicho, y puede explicarlo a sus estudiantes.

Esta capacidad de explicar es útil para la comunicación, pero es algo trivial. Lo realmente importante es descubrir la transformación de la consciencia, y eso no llega hasta que percibimos la verdad por nosotros mismos. Esto significa que debemos percibir el peligro del ego. Se soltará si podemos percibirlo tan directamente como percibimos el peligro del fuego o de un precipicio, pero no a través de la ideación y argumento.

He señalado que la causa fundamental de los principales problemas que enumeré en mis dos últimos artículos, se encuentra en el proceso del ego dentro de nuestra consciencia; que la transformación de la consciencia es un derivado de la sabiduría y la forma de encontrar la sabiduría es a través del autoconocimiento. Esto significa que debemos vivir con preguntas, no con conclusiones. No defendamos las opiniones, sino pongámoslas a todas en duda, especialmente las propias, y busquemos respuestas, no intelectualmente, sino a través de la observación en la vida diaria.

Entonces la respuesta será algo real para nosotros, no solamente una idea. Las ideas no transforman la consciencia. En la tercera parte de este artículo, consideraremos como la educación puede ayudar a los estudiantes a encontrar una nueva mente con una dirección diferente en la vida, de modo que no sean sólo réplicas de nosotros, ¡cometiendo los mismos errores que nosotros cometemos!

 

-En la primera charla de esta serie, consideramos todos los desafíos principales que enfrenta la sociedad moderna de hoy. En la segunda observamos la causalidad y dijimos allí que es tanto una   causa externa como una causa interna más profunda que reside en nuestra conciencia y que la mayoría de los gobiernos y las organizaciones se ocupan únicamente de la causa externa. Ellos pueden controlar la manifestación de estas crisis hasta cierto punto, pero no eliminarlas. Esto es porque realmente surgen de una causa más profunda  en nuestra conciencia. Concluimos que la única forma en que podemos superar todos estos problemas es a través de una transformación de la conciencia de la humanidad.

Hoy consideraremos si es posible tener un tipo de educación diferente a la que tenemos ahora. Para observar esto, primero hay que ver las limitaciones de la educación como la tenemos hoy. Si preguntamos al rector de una universidad o al director de una escuela cuál es su visión de la educación y qué es lo que están tratando de lograr, dirán: «Quiero que mis alumnos sean trabajadores, disciplinados, inteligentes, ciudadanos eficientes y, con suerte, líderes de hombres y mujeres en su campo». Pero todas estas cualidades estaban presentes en Adolf Hitler, a quien muchos consideran uno de los hombres más malvados del siglo XX; lo único que le faltaba era amor y compasión.

¿Qué hay en nuestra educación actual para asegurar que nuestros estudiantes crezcan con amor y compasión? Todo el énfasis de hoy está en la adquisición de conocimientos y habilidades y, como señalamos la última vez, tanto el conocimiento como las habilidades contribuyen al poder. Pero el poder sin sabiduría es mal utilizado, sale mal. Las crisis de las que estamos hablando no son la creación de aldeanos ignorantes en varios países del mundo, sino de personas altamente educadas que se graduaron del actual sistema de educación. Son muy capaces, conocedoras, profesionales, pero no tienen sabiduría. Por lo tanto, a menudo este poder se utiliza mal porque todavía son nacionalistas, no tienen una mente global y tienen el interés propio como motivación.

El interés propio no solo se extiende a uno mismo, sino también a todo aquello con lo que nos identificamos, es decir, nuestra religión, país, etc. Mientras el interés propio funcione para un fragmento de la sociedad, creará división en el mundo. Como se discutió en anteriores artículos, esa división es esencialmente responsable de la mayoría de nuestros problemas como guerras, catástrofes ecológicas, etc. Por lo tanto, algunas personas deben trabajar para la transformación de la conciencia de humanidad. El otro trabajo de intentar controlar los problemas a través de todos los medios externos ya lo están haciendo gobiernos y organizaciones como la Naciones Unidas, etc.

Entonces, ¿cómo producir esta transformación de conciencia y qué transformar? Ahora, esencialmente, se produce el condicionamiento de la conciencia a través de la educación, no solo en el aula, la escuela y la universidad, sino también en la forma en que se crían los niños en la sociedad. Todo los educa: la televisión, los periódicos, la vida a su alrededor -porque crecen aceptando todos los valores que prevalecen en su sociedad. Esto incluye la mente estrecha, preocupaciones parroquiales como el nacionalismo, las castas o la intolerancia religiosa y cosas así. Estos se inyectan en la mente de los niños.

A menudo se piensa que los problemas son por falta de educación; pero es realmente el tipo de educación que estamos impartiendo el que está produciendo este desarrollo desigual de la mente humana: profundamente conocedora de su propia área de experiencia y extremadamente ignorante sobre la vida en general y sobre la relación correcta con la Naturaleza, personas, propiedad, sexualidad, ideologías y poder.

Los problemas de la guerra, las catástrofes ecológicas, etc., son la creación de personas educadas que se convierten en científicos, diplomáticos, militares, primeros ministros y contribuyen a perpetuar las decisiones y problemas existentes. El holocausto fue perpetrado por personas altamente educadas y ese ha sido quizás uno de los mayores crímenes del siglo XX. Esto significa que cuando impartimos conocimiento, también debemos capacitar con la sabiduría para emplearlo correctamente, de lo contrario, no estamos siendo muy responsables, ya que estamos empoderando personas sin darles la comprensión de cómo usar ese poder.

Hay una carta muy conmovedora escrita por un sobreviviente español del holocausto a los maestros de su hijo que revela el problema al que nos enfrentamos en la educación: “Estimados profesores, soy un sobreviviente de un campo de concentración. Mis ojos vieron lo que ningún hombre debe presenciar: cámaras de gas construidas por ingenieros eruditos, niños envenenados por médicos educados, bebés asesinados por enfermeras capacitadas, mujeres y niños fusilados y quemados por graduados de la escuela secundaria y la universidad. Entonces, sospecho de la educación. Mi petición es esta: ayuden a nuestros hijos a convertirse en humanos. Sus esfuerzos nunca deben producir monstruos eruditos, psicópatas hábiles o Eichmanns educados. La lectura, la escritura y la aritmética son importantes solo si sirven para hacer a nuestros hijos más humanos». En resumen, la educación actual no es una barrera para la barbarie.

En educación no debemos usar métodos que fomenten el ego en los niños, porque el ego es la principal fuente de todos los problemas. Cuando usamos la recompensa y el castigo, fomentamos el ego. Cuando usamos la competencia, estamos enseñando a los niños que sus compañeros de clase no son amigos, son rivales y deben superarlos, lo que va en contra de la hermandad y la amistad y cultiva la división. Cuando castigamos a un niño, también le estamos transmitiendo que una persona más fuerte puede usar la fuerza para dominar al más débil. Entonces nada de esto es para ser utilizado como motivación para la adquisición de conocimientos y habilidades, como se está haciendo en el presente.

La disciplina que se aplica mediante el miedo puede crear un orden externo en la conducta, pero crea mucho desorden en la conciencia en forma de miedo. Podemos ver en nuestra propia vida que cuando tenemos miedo no decimos lo que pensamos. Cuando los niños tienen miedo, dirán lo que nosotros queremos oír; no nos dirán lo que ellos realmente creen. En un nivel puede aparecer como si el miedo y la disciplina estuvieran creando el comportamiento correcto; pero están dañando al niño psicológicamente; por lo tanto, es necesario que la educación mire al niño holísticamente, sin dañar una facultad  para cultivar otra.

Esto significa que lo que necesitamos es una educación holística. He postulado a continuación lo que considero son los elementos de una nueva visión de la educación para resolver los problemas a los que nos enfrentamos, intentando traer una transformación de la conciencia:

1.    Crear una mente global, no nacionalista. Pertenecemos a un mundo, a una humanidad. Esto significa que no hay propaganda para una religión o país en particular y que la sabiduría del mundo entero, de todas las culturas del mundo, es nuestra herencia, no solo la cultura del país donde sucede que hemos nacido y crecido. En la actualidad, la mente está deliberadamente dividida de esta manera a través de la propaganda en la educación porque el estado quiere que el niño sienta de esa manera y esté dispuesto a matar y ser asesinado en las fronteras internacionales por unirse al ejército, la marina, la fuerza aérea, etc.

Un sentido de interdependencia, de pertenencia a toda la Tierra, significaría que consideramos a los países como unidades administrativas, al igual que dentro de un país que mira a los diferentes estados como unidades administrativas, sin ningún deseo de explotarse unos a otros.

Del mismo modo, cultural, lingüísticamente, no necesitamos alinearnos solo con nuestra propia cultura, sino aprender de todas las demás; son todas culturas humanas. Shakespeare no es solo la herencia del pueblo británico, ni Sócrates es la herencia solo de los griegos. La totalidad de la sabiduría del mundo es nuestra herencia. ¿Por qué no deberíamos leer a Sócrates o Shakespeare y aprender de ellos? La mente se reduce mucho cuando se vuelve parroquial o nacionalista.

2.    Hacer hincapié en el desarrollo humano, no en el desarrollo económico, lo que significa valorar    la bondad por encima de la eficiencia. En la actualidad, la educación se establece en la fábrica  modelo, tratando al niño como materia prima que entra en el sistema a la edad de seis y luego formamos sus mentes, cultivamos varias cualidades por quince años, al final de los cuales, llegan a ser ingenieros, doctores, artistas, científicos informáticos, y así sucesivamente, para que luego hagan el trabajo que queremos que se haga en la sociedad, para la prosperidad y el desarrollo económico.

Es esencialmente un tipo de modelo de fábrica utilitario el que está funcionando. No importa si ese joven es feliz o no, si trabaja creativamente o no, si disfruta haciendo ese trabajo o no y no se habla de lo que es vivir correctamente, si el amor es lo mismo que el deseo y el apego, etcétera. Entonces, tienen muy poca comprensión de sí mismos.

3.    Fomentar la investigación, no la conformidad y respetar la disidencia. Las mentes más grandes han sido las que han cuestionado, que han salido de su pasado y han traído algo nuevo al mundo en todos los campos. El Buda se fue del Hinduismo, de su castismo y sacrificios de animales, etc. Jesús se alejó de los valores judíos del ojo por ojo y diente por diente. Salió de eso y dijo no combatas la violencia con violencia. Sócrates renunció a la ciudadanía Griega y dijo: “Soy un ciudadano global; yo no soy ciudadano de Grecia». Entonces todas estas mentes geniales también en otros campos, son aquellas que rompieron con los supuestos del pasado e indagaron profundamente. Ellos son los que provocaron un cambio en el paradigma bajo el cual estamos funcionando. Por lo tanto, es importante respetar el disenso, porque todos estos fueron disidentes de la cultura imperante.

4.    Cultivar la cooperación, no la competencia. En este momento, la competencia está siendo alentada porque valoramos mucho a alguien que puede hacerlo mejor que otros, casi en una medida ridícula. Si observamos en los Juegos Olímpicos, encontraremos que un hombre que salta medio milímetro más que todos los demás competidores es tratado como un héroe, le dan un gran premio y su ego es estimulado. El énfasis en la educación está en el logro individual y esto es tratado como éxito, no el trabajo en equipo. Los individuos exitosos, como los consideramos hoy, son los que suben cada escalera que se pone delante de ellos, se ajustan a la sociedad y se elevan por encima de todos sus semejantes, lo que significa que nunca cuestionaron nada. Por eso Krishnamurti dice: «El éxito es mediocridad». Otra declaración de Krishnamurti con la que necesitamos contar es: «Estar bien adaptado a una sociedad enferma no es señal de salud”. Esto es porque la sociedad está enferma. De lo contrario, ¿por qué tiene todos estos problemas que hemos discutido?

Entonces, estos valores deben inculcarse en los niños y solo podemos inculcarlos en ellos si los vivimos nosotros mismos. Por lo tanto, nosotros, como maestros, padres y mayores, necesitamos aprender también. De lo contrario, nos volvemos hipócritas, hablamos de ello, pero no lo vivimos. Y la hipocresía no funciona. Los niños aprenden exactamente eso. Ellos aprenden que cuando hablamos, necesitamos hablar de manera idealista pero cuando realmente vivimos, deberíamos ser egocéntricos, competitivos y buscar el éxito todo el tiempo.

5.    La democracia como valor, no como dictadura o dominación. Varios gobiernos se consideran a sí mismos democráticos, ya que tienen un estructura que requiere elecciones cada cuatro o cinco años, la separación del poder judicial del ejecutivo, la libertad de prensa y así sucesivamente. Todo esto es significativo solo cuando también tenemos el correcto espíritu de democracia.

El espíritu de democracia es de cooperación, amistad, respeto mutuo y humildad, diciendo: «Ninguno de nosotros realmente conoce la forma correcta de organizar la sociedad, así que reunámonos y discutamos todos los problemas en un espíritu de amistad y respeto”. Después de habernos escuchado y educado sobre los problemas que enfrentamos todos nosotros, invitaremos a propuestas para reglas que debemos hacer. Si hay más de una propuesta votaremos y aceptaremos lo que la mayoría cree que es la dirección correcta a seguir. Habiendo adoptado eso,

todos debemos ayudar para que eso suceda. La llamada oposición no son rivales a vencer: son amigos con diferencia de opinión. Tener un diálogo con ellos nos ayuda a tomar la decisión correcta. A menos que este espíritu de democracia  esté presente, los gobiernos funcionan muy mal, como hemos visto en todo el mundo.

Entonces, ¿podemos llevar el espíritu de la democracia a la educación? En cada actividad de la vida hay un método para aprender, un estructura a adoptar, pero también un cierto espíritu en el que tenemos que funcionar. En los deportes está el espíritu deportista, en la ciencia existe el espíritu científico, en la religión está espíritu de no violencia, amor y compasión. Si tienes esos, entonces los métodos tienen importancia; de lo contrario, son vacíos.

Por lo tanto, es importante en la educación garantizar que los niños no solo aprendan técnicas y métodos, sino también participar en ellos con el espíritu correcto. Eso significa que tienen que crecer con una mente que aprende y no una mente adquisitiva. Una mente aprendiz es la mente que está interesada en aprender porque siente, «No sé y quiero saber», por pasión, no por lograr un puesto o estado. Una mente así aprende de manera no egoísta, por amor y compasión.

Por otro lado, la mente adquisitiva está tratando de recolectar, de superar a los demás. El despertar de la inteligencia es más importante que el cultivo de la memoria. En la actualidad hemos hecho mucho hincapié en la memoria. El conocimiento y las habilidades son todos aprendidos y guardados en la memoria. Pero no tenemos la inteligencia, no solo inteligencia en la asignatura o académica, sino también para comprender las relaciones correctas en la vida, que es sabiduría.

6.    Crear una mente científica y religiosa a la vez. En la actualidad estamos centrándonos solo en la investigación científica y las habilidades del niño y consideramos eso como éxito. Pero como acabamos de mostrar, no tiene éxito si no lo combinamos con una mente religiosa que esté libre del proceso del ego y no motivada por el interés propio. Entonces, entender el mundo es necesario, pero aún más necesario es entendernos a nosotros mismos, lo que requiere autoconocimiento. Es importante ser racional, pero la racionalidad sola sin compasión, sin amor, vuelve el corazón duro, cruel.

Necesitamos tener respeto por toda vida, de lo contrario, consideramos la otra vida como destinada a nuestra utilización y somos crueles con todas las demás especies de vida. Todas las catástrofes ecológicas que hemos visto son un resultado de esa actitud utilitarista, de tratar a la Naturaleza como un recurso para realizar nuestros propios deseos y nuestra codicia. Allí está la famosa declaración de Gandhi: «La Tierra proporciona lo suficiente para satisfacer las necesidades de todos, pero no la codicia de todos».

7.    El arte de vivir. En la actualidad enseñamos arte como literatura, música, pintura, escultura, etc., artes separadas. Pero también está el arte de vivir, que significa aprender a tener las relaciones adecuadas. Entonces, ¿cuándo termina la necesidad y comienza la codicia? ¿Cuándo un deseo se convierte en ambición? ¿Cuándo el amor se convierte en apego y posesividad? A menos que entendamos eso, pasamos de un área que es natural a otra que es egoísta. Así que eso requiere cierta sabiduría, que es un equilibrio entre emoción, sentimiento y razón, que no se puede aprender de un libro o de un maestro.

El espíritu del arte es el sentido de la belleza. Hay una gran belleza en cada aspecto de la vida y la educación debe ayudar a revelar eso al niño. El arte no es algo que pueda aprender de un libro o de un maestro. Podemos aprender las técnicas, pero no crear el espíritu del arte que es la belleza, el equilibrio o la proporción correcta. Debemos descubrir eso por nosotros mismo. Esta capacidad de aprender por uno mismo observando, experimentando con la propia vida, para llegar al equilibrio adecuado, es lo que se llama autoconocimiento.

La educación debe permitir una alta calidad de vida, pero la calidad de vida no se mide en términos del producto nacional bruto (PNB). Si el PNB de un país es mayor, ¿es mejor la calidad de vida? Debemos entender lo que el dinero puede y no puede comprar. De lo contrario, le damos mayor importancia al dinero de lo que debería tener en nuestra vida. ¿Qué es lo que el dinero puede comprar? Puede comprar comida, viajes, ropa, refugio -por todo esto es importante. Pero no puede comprar amor, respeto, una sensación de belleza, no crea sensibilidad o tranquilidad mental.

Las cosas más grandes de la vida son esas que el dinero no puede comprar. Entonces, ¿por qué el dinero se ha vuelto tan importante que empujamos a cada niño para maximizar sus ganancias y subir al estado más alto de lo que llamamos éxito? Es una idea equivocada del éxito que está detrás de eso. La calidad de vida es no solo la calidad de nuestro coche, vestido y casa, sino mucho más la calidad de nuestra mente. Esa calidad no es elevada cuando hay tanta ilusión y violencia, codicia y división. ¿No destruye eso la calidad de vida?

El Rey de Bután dio una medida: Felicidad Nacional Bruta. Con esta medida, extrañamente encontraron que algunos de los países más pobres tienen el nivel más alto de felicidad, porque su dependencia de las cosas materiales es muy baja. Uno debe entender que nuestra definición de éxito, que es el paradigma dominante en la educación actual, es en sí mismo falso. Estamos conduciendo a nuestros hijos hacia un objetivo falso.

Krishnamurti señaló que florecer en bondad es más importante que lograr el éxito. Trabajar con alegría más bien que para obtener recompensas requiere la percepción de la belleza, no la búsqueda del placer, la fama y riquezas. Esta es una forma de sensibilidad, que es mucho más grande que la ambición, pero en la actualidad estamos promoviendo la ambición en la sociedad. La ambición es una cualidad egoísta porque cualquier trabajo, incluso un buen trabajo, cuando estamos tratando de hacerlo ambiciosamente, si algo se interpone en nuestro camino, lo haremos a un lado violentamente. Entonces, la violencia es un subproducto de la ambición. Esto no significa que no debemos hacer un buen trabajo, pero ¿podemos hacer un buen trabajo con amor y no necesariamente como un logro para uno mismo?

Cuando lo hacemos con amor es sensibilidad, cuando lo hacemos con ego es ambición. Entonces, requiere un desarrollo holístico de todas las facultades. Ahora mismo estamos cultivando la facultad intelectual y dando mucha importancia a lo intelectual, descuidando las facultades emocional, religiosa y espiritual y la sensibilidad. Nosotros estamos haciendo sobreespecialización debido a ese modelo de educación que quiere utilizar al niño para hacer el trabajo en la sociedad. Esa es una forma incorrecta de mirar a nuestros hijos. No amamos a nuestros hijos cuando hacemos eso. No nos preocupamos por ellos como personas, sino solo para usarlos para hacer el trabajo. En un sentido, la sociedad es muy cruel con los niños cuando los mira de una manera utilitaria.

La educación no solo significa lo que decimos en el aula; involucra a toda la atmósfera en la que crece el niño. Dado que la educación holística requiere una atmósfera diferente, Krishnaji habló sobre las escuelas residenciales, porque en ellas los niños van y se quedan con los maestros todo el tiempo. Para que puedan crear una atmósfera en la que no haya división religiosa, ni castas, sin promoción del nacionalismo.

Si podemos crear una atmósfera con todos estos valores, en la pequeña sociedad de la escuela, transformará al niño. Podemos traer estos valores y vivir de esa manera, para que cuando los niños crezcan viendo esos valores, se impregnen de ellos. Los niños no son educados solo por lo que hablamos, sino mucho más por lo que ven a su alrededor.

Esa es también la dificultad de crear este tipo de educación, porque a nosotros mismos nos han educado mal, condicionado incorrectamente y estamos intentando lograr esto, lo que significa que tanto el maestro como los padres también tienen que estar aprendiendo junto con los estudiantes. Podemos saber más en los temas, pero nuestra comprensión de la vida es bastante pobre y a menos que también crezcamos en sabiduría, no podremos crear una sociedad en la que la sabiduría esté operando.

Recuerdo un poema de T. S. Eliot titulado «La Roca». En la última estrofa se lee:

¿Dónde está la Vida que hemos perdido viviendo?

¿Dónde está la sabiduría que hemos perdido en el conocimiento?

¿Dónde está el conocimiento que hemos perdido en información?

Los ciclos del Cielo en veinte siglos

Nos llevan más lejos de DIOS y más cerca del Polvo.

En este pasaje, Eliot ha resumido todo lo que acabo de decir. Dos mil años atrás la principal preocupación de la humanidad era sobre la sabiduría. Entonces tuvimos al Buda, Sócrates, Lao-Tse, el Cristo. Luego vino esta explosión de conocimiento y nos enamoramos -nuestro mayor conocimiento en agricultura, ciencia, arte, arquitectura, cirugía, medicina y en algún lugar perdimos nuestra sabiduría. Ahora incluso el conocimiento está desapareciendo, porque estamos en la era de la información. Todo es ahora por la habilidad de la computadora y todo tipo de redes sociales. Entonces, no tenemos el ocio con el que Elizabeth Barrett y Robert Browning se escribieron cartas de amor mutuamente. Ahora enviamos un SMS o mensaje de texto para transmitir amor, que es solo equiparado con el deseo o el sexo y así sucesivamente. Los aspectos emocionales, el espíritu, desaparecieron y solo la expresión y la forma cobran gran importancia.

Necesitamos conocimiento para funcionar en sociedad, no hay nada de malo en el conocimiento, pero también necesitamos sabiduría, para que se coloque en su lugar correcto. El autoconocimiento es descubrir el lugar correcto de todo en nuestra vida. Ninguna facultad de nuestra conciencia es inútil, pero necesitamos aprender su uso correcto. Por ejemplo, la imaginación es una facultad útil, pero también puede usarse para crear muchas ilusiones y apegos. Aprender a utilizar todas las facultades en la proporción justa es el arte de vivir y es necesario para todos los seres humanos.

En cierto sentido, toda la humanidad se encuentra en un estado similar psicológicamente. Para cada uno de nosotros algunas cosas son muy claras, pero hay también puntos ciegos de los que no somos conscientes de que crean ilusiones. Sin embargo, podemos ayudarnos unos a otros a través del diálogo señalando los puntos ciegos el uno al otro. Krishnamurti trató de promover este tipo de diálogo, pero es extremadamente difícil porque nos sentimos heridos cuando otros señalan nuestros puntos ciegos. El ego dice: «Yo no tengo puntos ciegos, tú tienes los puntos ciegos». Por tanto, los diálogos verdaderos no ocurren fácilmente. Necesitamos ser libres para tener este tipo de diálogo y no somos libres, estamos muy condicionados. Entonces, nosotros mismos también somos el problema para darnos cuenta de tal educación, pero es necesario tener una mente-aprendiz y aprender juntos con los niños si vamos a transformarnos a nosotros mismos y a la sociedad.-

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