P. Khrisna
El
Prof. P. Krishna se ha jubilado como Director del Centro de Estudios de la
Fundación Krishnamurti, India, Rajghat Fort, Varanasi y es un miembro vitalicio
de la Sociedad Teosófica. Este artículo está basado en una conferencia en línea
de la Escuela de Teosofía de Krotona, grabada en Ojai, California, el 8 de
Febrero de 2021.
Mis opiniones sobre este tema están basadas en su mayoría en mi comprensión de las enseñanzas de J. Krishnamurti y la Teosofía. Esta es la primera de tres partes de este artículo, en el cual examinaremos los principales problemas mundiales que está enfrentando la humanidad, y para hablar de su origen. En la parte siguiente consideraremos si esos problemas pueden ser resueltos al hacer cambios externos en las leyes, la economía y otras autoridades, o si se necesita un cambio mucho más
profundo, un cambio interno en la consciencia de la humanidad. En la tercera parte consideraremos si es necesario transformar la educación y si se puede producir esta transformación de consciencia, o al menos ayudar a los estudiantes a ir en esa dirección.Déjenme hablar primero de seis dificultades
principales que pienso que hoy está enfrentando la humanidad, en orden de
importancia:
1.
Grupismo/división
La
primera dificultad es el hecho de que los seres humanos están divididos porque
se identifican con diversos grupos: grupos nacionales, religiosos, idiomáticos
e ideológicos (como el comunismo, capitalismo, etc.) Eso los separa de otros grupos y los lleva a la
rivalidad, la violencia y, en casos extremos, a guerras, terrorismo,
disturbios, y así sucesivamente. Este problema ha estado con nosotros por miles
de años. Desde lo que sabemos por la historia, los seres humanos han estado en
guerra unos con otros.
Hemos
tratado de eliminar las guerras creando la Liga de las Naciones y luego las
Naciones Unidas. Pero esto no ha eliminado el problema. Creo que hay cuarenta
lugares en la tierra justo ahora donde los ejércitos se están enfrentando unos
con otros con armas o tanques. Pero ¿cuándo la llamamos guerra? ¿Cuando marchan
los ejércitos, cuando bombardean los aviones, cuando se disparan armas, y así
sucesivamente? Y no obstante, mucho antes de eso, ¿no hay acaso una guerra
psicológica entre las dos comunidades? Hay desconfianza, temor, ira y todo lo
que es una antesala a las consecuencias físicas arriba mencionadas.
Parece
que estamos preocupados con la manifestación de la división solamente cuando
alcanza el nivel de lo que llamamos una guerra, pero eso es solamente una
manifestación extrema. A menos que podamos liberarnos de la división y el odio
entre los grupos, nunca terminará esta situación. Esto es porque no ha sido
abordada la causa fundamental de la división. Eso es porque la amenaza de
guerra ha permanecido con nosotros durante miles de años. Nuestra historia está
llena de relatos de guerras, una tras otra: lo que hizo cada rey, qué
territorios ganó, y así sucesivamente. Todavía estamos en esta situación porque
no hemos comprendido realmente que este es un problema que comienza en la
psiquis humana. A menos que lo tratemos, no terminará allí y solamente dominaremos
la manifestación de ese odio de forma transitoria.
Necesitamos
comprender lo que crea la división en primer lugar. Después de todo, no todos
los grupos son divisivos. A menudo tenemos que trabajar juntos, de modo que hay
grupos escolares, grupos de centros hospitalarios y muchos otros grupos
funcionales donde colaboramos, y éstos no crean división u odio. Así, ¿cuándo
un grupo se vuelve divisivo? ¿Cómo decide la mente a que grupo pertenecer,
aparte de los grupos funcionales? Cuando examinamos esto, encontraremos que
cuando desarrollamos una identidad con un grupo en particular o nos dedicamos
psicológicamente a él, comenzamos a definirnos, como ser indio, o
norteamericano, hindú o cristiano.
Damos
importancia a pertenecer a un grupo porque sentimos que al pertenecer a él nos
volvemos seguros, y los miembros del grupo parecen ser nuestros amigos o
hermanos, a diferencia de otras personas, se crea este sentimiento de
“nosotros” y “ellos”. ¿Cómo hace eso la mente? A menos que comprendamos eso y
nos libremos de este proceso divisivo, éste trabaja en nuestra mente, incluso
aunque podamos concordar que no debería estar ahí ya que crea un serio problema
y no se irá si el proceso que causa división se produce en nuestra mente.
En
la naturaleza todas las cosas son diferentes de cualquier otra; todo el mundo
es diferente a todo lo demás, en el conocimiento, posesiones, ropa, edad,
hábitos alimenticios, y así sucesivamente. No es que las diferencias creen
división; a menudo podemos ver una diferencia solamente como una diferencia;
sin que eso se transforme en una especie de odio o división. Por ejemplo, no
hemos tenido ninguna guerra entre personas altas y bajas, aun cuando son
diferentes. No se agrupan de esa manera. Así, hay muchos grupos inofensivos y
diferencias inofensivas.
¿Cuándo
una diferencia se convierte en una división y genera violencia? Cuando
examinamos esta pregunta, encontraremos que en el momento en el que unimos un
valor a esa ideología o religión y sentimos que es superior a otras, eso es lo
que crea división. Es una clase de proceso de identificación, un sentido de
pertenencia, un sentimiento de que esto es “mío”, y lo “mío” se vuelve
importante sólo porque es mío. Así, el país en el que uno nació se vuelve
particularmente importante porque es “mi” país, similarmente mi religión, mi
familia, y el resto. Nos define eso con lo que nos identificamos, nos da una
posición. Mientras este proceso continúe en nuestra mente, inevitablemente crea
división.
Como
teósofos, necesitamos examinar si la Sociedad Teosófica (ST) es también como
eso. ¿Estamos nosotros, como teósofos, separados del resto del mundo? ¿Son
solamente los miembros de la ST nuestros hermanos, o toda la humanidad? El Buda
dijo: “Las otras personas son tú mismo”. Si uno no siente de esa manera, es
porque nos identificamos con un fragmento, sin pensar en el total, y nuestra
mente crea división. Ese es el proceso, y a menos que desaparezca, este
problema no terminará. Su manifestación es lo que tratamos de controlar. Ese es
el trabajo de la ONU y organizaciones similares. Ellas inmediatamente intentan
facilitar, a través de la diplomacia, alguna clase de acuerdo entre los dos
grupos, pero esos acuerdos se siguen rompiendo.
El
problema entre los árabes y los judíos comenzó en 1948 con la creación de
Israel – todavía existe, nada ha cambiado. El problema de Cachemira entre India
y Pakistán es similar. Así, se han hecho muchos esfuerzos, se han librado
pequeñas guerras, pero eso no ha puesto fin a la división. El conflicto
continúa, surge seriamente de vez en cuando, y nosotros nos oponemos solamente
al estallido. Esa es la causa fundamental de la violencia, guerras, y
disturbios. Incluiría nuestra crueldad con los animales en esto.
Estamos
identificados con nuestra propia especie y creamos holocaustos para los
animales. Millones de animales están siendo masacrados para alimentar a los
seres humanos. Una tremenda cantidad de sufrimiento continúa sucediendo, y esto
no es muy diferente de lo que hizo Hitler con los judíos. Nos oponemos a lo
último, pero no lo extendemos a los animales aunque ellos son nuestros
antepasados. La Biología nos dice que hemos evolucionado de ellos, y que tienen
un sistema nervioso altamente desarrollado, de modo que sienten dolor y terror
de la misma manera que nosotros. Pero sólo porque uno se identifica con la
especie humana, uno considera como normal que los animales puedan ser
masacrados.
Me
he topado con personas en Europa que decían: “Los animales no sufren”. Yo dije,
“¿Ustedes no ven que ellos sufren?” Y ellos respondieron: “No, no tienen almas,
así que no sufren”. Una idea como esa los ayuda a enfrentarse con la crueldad,
sin sentirse culpables acerca de ello, a través de la creencia en una ilusión.
Muchas ilusiones como esa crean las
divisiones entre nosotros. Por lo tanto, uno debe aprender cómo liberar la
mente de las ilusiones. Esa es la causa más profunda de todos estos problemas que
están actualmente surgiendo en todo el mundo, y cuya causa fundamental no ha
sido realmente abordada.
2.
El poder desencadenado por la ciencia y la tecnología
Hemos
tenido miles de guerras durante miles de años, pero la guerra nunca ha sido tan
peligrosa como lo es hoy. El poder desencadenado por la ciencia y la tecnología
ha creado armas nucleares y otras armas de destrucción masiva. Antiguamente, la
guerra significaba que dos ejércitos iban a un campo y era un combate en el que
se reflejaba qué ejército estaba mejor entrenado. El resto de la población, en
su mayoría civiles, mujeres y niños, no estaban incluidos. Era una contienda
entre dos ejércitos con su entrenamiento. Todo el país no estaba comprometido
en ese combate. Pero ahora con estas armas de destrucción masiva podemos
diezmar a todo un país con una bomba; así, la guerra se ha vuelto más peligrosa
que nunca antes.
¿Esto
significa que el problema es con la ciencia? La ciencia es la búsqueda de la
verdad acerca de la naturaleza. Einstein descubrió una gran verdad acerca de la
naturaleza: que la masa es también una forma de energía, y nos dio la famosa
ecuación: E=mc2.Esa era una gran verdad sobre la naturaleza, no estaba
sugiriendo: “Usted debe hacer una bomba”. La mente humana la creó. De ahí el
dicho de que “todas las guerras comienzan en las mentes de los hombres”. Esto
es a causa de la división que describí arriba. Hay tanto odio entre las
naciones que nos estamos preparando constantemente para la guerra, si bien la
llamamos defensa, pero en realidad nos estamos preparando para la guerra. Por
lo tanto, estamos acumulando armas de destrucción. De hecho, los Estados Unidos
las lanzaron sobre Japón al final de la II Guerra Mundial. Sabemos la tremenda
destrucción que resultó de eso.
Todo
lo que necesitamos es que todos los países estén de acuerdo en que aunque pueda haber diferencias y
peleas, no usaremos la guerra como un medio para solucionarlas. ¡Una cosa
sencilla! No usemos la guerra, dialoguemos sobre los problemas, tengamos una
corte internacional. Después de todo, eso es lo que hacemos dentro del país
cuando tenemos una controversia– vamos a la corte y aceptamos el arbitraje y la
decisión de los jueces. ¿Por qué no podemos hacer eso internacionalmente?
Porque no somos lo suficientemente sabios – deseamos la guerra, queremos ser
poderosos y dominar al “otro”. No estamos satisfechos con la justicia, queremos
la victoria. Ese es un problema psicológico, y proviene de las divisiones
mencionadas arriba.
Si
fuéramos un poco más sabios, todos los países serían doblemente prósperos,
porque la mitad de los ingresos de casi cada país pasan a apoyar la labor
bélica. La mayor parte de la investigación científica está financiada por los así llamados
proyectos de la “defensa”. Este es un problema muy importante. No hemos
comprendido realmente nuestra relación con el poder. Shakespeare escribió: “El
poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente”. Eso es porque no
usamos nuestra sabiduría innata. El poder no está destinado a destruir, a
matar, necesitamos poder para proteger y llevar a cabo nuestras
responsabilidades.
Cuando
fui Rector del Centro Educacional
Rajghat tuve un tremendo poder, pero no era poder personal. Era poder
para cumplir con mis deberes, para hacer lo que era correcto para toda esa
institución. Se nos da ese poder como el capitán de un equipo, y debemos tomar
decisiones por el interés de todo el equipo. Esto no significa dominar,
destruir u odiar a los demás; pero no hemos comprendido realmente nuestra
relación con el poder.
Hay
toda clase de poderes que necesitamos: fuerza muscular, eléctrica, energía y
otros tipos. El poder es solo la habilidad de hacer cosas. ¿Qué hace que usemos
ese poder para el dominio, la explotación o destrucción? ¿No es falta de amor o
comprensión? Este problema no terminará al usar algún tipo de medios externos.
Podemos controlarlo en alguna medida, pero el problema persiste, y estamos
viviendo de forma muy peligrosa.
3.
Catástrofes ambientales
No
voy a detallarlas porque todos estamos bien informados acerca de ellas. Todos
los días las noticias nos advierten acerca del calentamiento global, la
contaminación del aire, del agua y de los alimentos; la deforestación, la
erosión de los suelos, la lluvia radioactiva, el agotamiento de la capa de
ozono y otros. Si examinamos la causa fundamental de todo esto, encontraremos
que nuestra relación con la naturaleza ha
sufrido un enorme cambio después de la Revolución Industrial.
Durante
millones de años, los seres humanos vivieron en armonía con todas las otras
especies, ríos, montañas, y toda la naturaleza. No teníamos el poder de dominar
o destruir. Nuestros antepasados solían venerar a la naturaleza, los ríos, un
árbol, un animal. Todavía encontramos evidencia de que veneraban la naturaleza.
Pero después de la Revolución Industrial,
que trajo el poder, pudimos talar los árboles, eliminar bosques, y usar
la naturaleza como un recurso para el desarrollo económico y satisfacer nuestros
deseos y codicia. Así, en vez de ser amigos de la naturaleza, de ser parte de
ella, surgió el pensamiento de que somos sus amos y que podemos usarla para
satisfacer nuestros ilimitados deseos.
Esta
relación egoísta con la naturaleza es la causa fundamental detrás de todos
estos problemas, porque el hombre está usando constantemente esa relación para
su propio desarrollo económico. Cuando ustedes unen ese deseo con la
competencia entre los países – porque cada nación tiene una rivalidad con otras
naciones – crece el deseo de ser el primero en explotar la Naturaleza. Incluso un país rico como los Estados Unidos
de América se retiró del tratado para solucionar el problema del calentamiento global y el
colapso ambiental.
Por
millones de años, durante el curso de la evolución, hubo un complejo equilibrio
en la naturaleza, pero ahora estamos destruyendo ese equilibrio, y estas
catástrofes son el resultado. Podemos destruir este equilibrio porque todos
tenemos el poder generado por la ciencia y la tecnología. A menos que cambie
nuestra actitud hacia la naturaleza, a menos que nos sintamos como amigos de
los árboles, las montañas y los ríos, en vez de mirarlos todo el tiempo con
ojos utilitarios, solo valorando una vaca porque da leche, y el río porque
proporciona agua y electricidad, o valorar un árbol solamente porque
proporciona frutos, sino tener una verdadera amistad, lo que significa
compartir, cuidar y amar.
Estamos
aún compartiendo esta Tierra con todas esas otras especies, pero ha desaparecido ese respeto mutuo y
sentimiento de cuidado. La actitud ahora es utilitaria – ¿”qué puedo obtener de
esta relación?” Es esta actitud la que está detrás de estas catástrofes
ambientales. Las estamos abordando externamente, una a una, mientras tratamos
de solucionar el calentamiento global, los problemas de contaminación, y así
sucesivamente. Esto es necesario y puede que solucionemos algunos de los
problemas, pero creará nuevos problemas también, porque la visión total está
equivocada. Eso es algo importante de comprender. Podemos esforzarnos mucho,
pero cuando ese esfuerzo se hace con la visión errónea, falla todo, porque el
esfuerzo va dirigido a una visión que es ilusoria.
Por
lo tanto, hay un serio problema, y a menos que sea abordado a nivel de la causa
fundamental, estos problemas nunca desaparecerán. Los ecologistas han
comprendido esto ahora, y ellos – los científicos y biólogos – nos están
diciendo que el total de la Tierra y su ambiente es como un solo cuerpo vivo.
Si ustedes dañan una parte, dañan todo el cuerpo. No podemos elegir, escoger y
decir: “Tendré esto y no tendré aquello”. Ya sea si tomamos el total o no
obtengamos nada. El planteamiento total
de usar los bosques y desviar los ríos, manipulando la tierra con químicos,
etc., ha sido un gran error y necesita ser seriamente considerado.
4.
Dictadura
Nuestra
experiencia en la historia ha mostrado que las mayores crueldades y destrucción
han tenido lugar bajo las dictaduras: bajo reyes, nazis, comunistas y
dictadores militares. En las dictaduras eliminan la prensa, la información y la
gente no llega a conocer lo que está sucediendo realmente. Por lo tanto, pueden
cometerse genocidios masivos y crueldades, y el mundo incluso no llega a saber
de ello hasta mucho después.
Cuando
la URSS era una dictadura comunista, se solía decir una broma que era la
siguiente: “En el Occidente no puedes predecir cuál será el futuro. En el
Oriente (es decir en la URSS) tú no puedes predecir el pasado!” Esto es porque
bajo las dictaduras no sabemos lo que sucedió en el pasado debido a que es
exitosamente eliminado. Una dictadura no es solamente un problema cuando el
jefe de gobierno es un dictador, es también un problema cuando el jefe de una
familia, o una organización es dictatorial.
La
dictadura es una actitud de la mente que dice: “Soy más inteligente, más
poderoso, yo decidiré lo que se haga y todos los demás deben obedecer”. Es una
actitud de dominio, un sentimiento de superioridad arraigado en el ego del
individuo. Necesitamos trabajar en cambiar esa actitud en todos los ámbitos de
la vida, de modo que, más que una actitud dictatorial de ordenar a la gente que
nos rodea, haya verdaderamente una consciencia democrática ominabarcante y
arraigada en la cooperación.
La
democracia no puede ser sólo de forma,
debe estar en el espíritu de las personas también. De otro modo, los grupos
políticos consideran la oposición como el enemigo y pueden causar estragos en
todo el país. Por lo tanto, es importante que los niños no crezcan con una
mente dictatorial, sino con una mente cooperativa, democrática. Ese valor debe
ser inculcado. Aun hoy tenemos muchas dictaduras en todo el mundo y vivir en esos lugares es
peligroso.
5.
Ruptura de la familia
La
tasa de divorcios en algunos de los países económicamente más progresistas ha
crecido del cincuenta al sesenta por ciento. Eso significa, que tienen lugar
más divorcios que matrimonios. El matrimonio no está pensado solo para racionar
el sexo. Es una institución que los seres humanos idearon porque los niños
necesitaban ser cuidados y atendidos durante veinte años antes que pudieran
funcionar independientemente en la sociedad. Nadie podía desempeñar esa
responsabilidad mejor que las dos personas que produjeron los niños y crearon
un hogar y una familia en la cual
criarlos. Estaba destinado realmente a cumplir nuestra responsabilidad
hacia la generación siguiente.
Cuando
la cooperación entre hombre y mujer se rompe, entonces el propósito para el
cual se constituyó la familia, se ve afectado. Esto significa que la generación
más joven crece sin amor ni cuidado. Madame María Montessori hizo una notable
observación muy interesante. Dijo: “Un niño criado sin amor y compasión se
convierte en su propio peor enemigo”. La mente del niño comienza a funcionar de
tal manera que es destructivo con otros y consigo mismo. Esto tiene
consecuencias profundamente serias. El aumento de la delincuencia juvenil,
particularmente en las sociedades acomodadas, es causado por esto en una gran
medida.
No
digo que deberíamos retroceder al sistema injusto de los hombres que dominan a
las mujeres dentro de la familia, o al hombre que domina a la mujer. Debe haber
igualdad, pero significa que tenemos que aprender a vivir como amigos,
trabajando cooperativamente con cuidado y respeto mutuos sin buscar dominar al
otro. En el presente la cooperación entre hombre y mujer está rota.
Probablemente nunca estuvo realmente allí desde que el hombre dominó en un
sistema jerárquico impuesto por la sociedad.
Las
relaciones desiguales tienden a ser bastante estables y a persistir. En la
igualdad hay mayor dificultad, pero necesitamos aprender cómo vivir con la
igualdad porque la relación jerárquica era, y todavía es, un orden injusto.
Para tener un orden justo es necesario que aprendamos acerca de cómo vivir
cooperativamente, lo que incluye el amor, compasión, y respeto mutuo, todo lo
cual necesita una transformación interna a nivel de la consciencia.
Examinaremos esto más adelante en la segunda parte de este artículo.
6.
Replicación de la Sociedad
Todos
nuestros problemas tienden a replicarse. Hay una tremenda inercia; los
problemas se repiten y continúan. Consideremos la división entre árabes y
judíos. Los hijos de los árabes son criados diciéndoles que “los judíos son
nuestros enemigos”. Y los hijos de los judíos son criados por los mayores que
les dicen que “los árabes son nuestros enemigos”. La gente vieja muere, pero la
enemistad continúa en la siguiente generación. Así, ¿cómo va a terminar?
Lo
mismo es verdad en toda clase de tradiciones siniestras. En India existe el
sistema de castas, que comenzó hace unos 3.000 años. Aún no sabemos en qué
forma comenzó, pero hoy la sociedad está completamente dividida, lo que causa
discriminación, dominio, y ocasionalmente disturbios entre grupos de personas.
Uno lo reconoce como malo, el gobierno trata de eliminarlo, pero no pasa porque
la mente de los individuos ha sido infectada por la visión de castas.
Un
niño nace, y al nacimiento se le asigna no sólo una religión sino también una
casta. Ellos crecen con esas designaciones y la mente se infecta con esta
propaganda milenaria. A menos que sean criados para cuestionar esto, no
solamente aceptarlo, nunca cambiará, pero no es conveniente entrenar a la
generación más joven para que se cuestione. Así, los mayores desean que se conformen y sigan
la tradición, porque es muy conveniente para ellos. Todos estos problemas surgen
cuando los miramos con una visión estrecha.
Cuando
nos identificamos fuertemente con un fragmento de la sociedad, una ideología,
un grupo religioso, una casta, etc., nos da un sentimiento de seguridad tener
un grupo de amigos o colegas que nos ayudarán. Pero eso es también lo que está
causando división y la mayor inseguridad en el mundo. A menos que miremos esto
con una gran visión, no comprenderemos que en el mismo acto de buscar seguridad
a través de la identificación estamos creando una gran inseguridad para todos.
Es una ilusión profundamente arraigada causada por la visión estrecha.
Estos
son, en mi opinión, los problemas principales y sus causas. Como veremos, la
causa siempre se halla en las ideas y actitudes de la mente que son una parte
de la consciencia humana. Estos problemas se originan en nuestra mente y el
mundo es de la forma que es porque somos de la manera que somos. Tenemos estos
problemas en nuestra mente, y así ellos también se manifiestan en la sociedad.
Por supuesto, debemos controlar las manifestaciones externas, pero mientras
continuemos siendo de esta manera, estos problemas nunca terminarán.
-En
el primer artículo hablamos de lo que considero que son los problemas o
desafíos principales que enfrenta la sociedad moderna en el mundo actual, es decir,
grupismo/división, poder generado por la ciencia y la tecnología,
desequilibrios ecológicos, dictadura, ruptura de la familia y profunda inercia
de la sociedad. Nosotros entramos en la causalidad y en las consecuencias de
cada uno de ellos. Hoy plantearemos la pregunta de si estos pueden solucionarse
a través de cambios en las leyes, diplomacia, economía y así sucesivamente, o
si requieren un cambio interno profundo en nuestra propia consciencia, o la
auto-transformación que conduce a la sabiduría.
Debemos
comenzar a preguntar ¿por qué estamos teniendo tantos problemas cuando por otra
parte somos tan inteligentes? Hemos
podido llegar a la luna, realizar
cirugías fantásticas, hemos hecho grandes progresos en medicina, comunicación,
transporte y así sucesivamente. Consideramos esos logros como el resultado de
la inteligencia humana; aunque esa inteligencia no parece poder solucionar los
problemas humanos que hemos enumerado arriba.
Continuamos
teniendo los mismos problemas de guerra, crimen y desastres ecológicos
repetidamente. Más que entre todas las otras especies de la vida. Ellos no han
creado ninguno de estos problemas, es algo que hemos creado nosotros los seres
humanos. Así, ¿somos realmente inteligentes, o hemos definido la inteligencia
de manera no inteligente? Krishnamurti dijo que no hay inteligencia sin
compasión. No aceptaba lo que llamamos inteligencia en nuestra sociedad como
inteligencia real. La consideraba solamente una habilidad o ingenio, y esa, de
acuerdo con él, no es inteligencia real.
Nosotros
investigaremos esto y examinaremos por qué esta inteligencia no es capaz de
solucionar todos los problemas que hemos enumerado, aunque estamos tratando
constantemente de solucionarlos externamente usando esa inteligencia para crear
nuevas leyes, controlar la economía de mejores maneras, usar la ciencia para
hacer cambios, y así sucesivamente. El mismo uso de estos métodos parece crear
esos problemas. Ellos pueden solucionar o reducir la manifestación de algunos
de estos, pero surgen otros problemas por razones similares. Así, ¿cuál es la
causa fundamental de todos estos problemas? ¿Por qué cualquier cosa que afecte
a los seres humanos se vuelve un problema? A menos que abordemos la causa
fundamental, nunca vamos a terminar con los problemas. Podemos terminar un
problema, pero otro surge de ese y la
vida se ha convertido en una serie de problemas que solucionar.
Por
ejemplo, estamos tratando de solucionar el problema de la guerra a través de un
equilibrio de poder. Se dijo que “el equilibrio del terror produce paz”. Ese es
un método externo, que significa que las otras personas tendrán tanto miedo de nosotros que no se
atreverán a comenzar una guerra. Pero puesto que esas personas tienen temor de
nosotros, también desean reforzar su armamento, así que se mantiene un
equilibrio del terror. Si uno es débil y el otro es fuerte, se da por sentado
que habrá guerra y que el fuerte dominará y matará al débil, o lo explotará.
Esa
es una forma externa de tratar de solucionar este problema. La otra manera es a
través de la diplomacia, en la que se llega a una clase de acuerdo, porque
siempre hay una causante directa de la guerra, y si ustedes pueden negociar
alguna especie de acuerdo entre las dos partes, este los calma por un tiempo.
Pero el problema real, como mencionamos anteriormente, es que hay guerra
psicológica entre las dos comunidades, o las dos nacionalidades. Hay odio,
sospecha, duda y temor entre las dos. No confían una en la otra, no hay
amistad.
Así,
el problema real es mucho más profundo – se halla dentro de la consciencia
humana. A menos que pueda ser resuelto allí, no desaparecerá. Similar es el
caso con todos los otros problemas que hemos enumerado. La falta de cooperación
es porque abordamos la vida con egoísmo
y cuando mis propios intereses se enfrentan con los intereses particulares de
otros, hay enemistad y un quiebre de la amistad y cooperación. Puede deberse a las diferencias ideológicas,
diferencias de opinión, de ideas morales acerca de lo que es correcto o
equivocado. Estas son las diferentes razones debido a las cuales surgen las
divisiones. Podemos tratar de solucionarlas una a la vez, pero eso no elimina
la raíz del problema.
Finalmente,
la raíz del problema se halla en nuestra consciencia. Lo que significa que se
requiere un cambio interno en nuestra consciencia, y nuestros presentes métodos
están dirigidos al aumento del conocimiento: científico, histórico,
comunicación por internet, etc.,-que lo que hace es aumentar
la habilidad y poder, pero no genera sabiduría, que es lo que
necesitamos.
Madame
H. P. Blavatsky (HPB) y Annie Besant afirmaron claramente que la Teosofía es la
religión sabiduría; que el propósito de la Teosofía es crecer en sabiduría. Así
¿cómo crece un ser humano en sabiduría, puesto que el crecimiento del
conocimiento no trae sabiduría? En La Doctrina Secreta de HPB, ella cita un
corto poema que ilustra la diferencia entre conocimiento y sabiduría:
El
Conocimiento y la Sabiduría están lejos de ser uno,
muchas
veces no tienen conexión.
El
Conocimiento habita en las cabezas
abarrotadas
de pensamientos de otros hombres,
la
Sabiduría en las mentes atentas a sus propias mentes.
El
Conocimiento se enorgullece de lo mucho que sabe,
La
Sabiduría de la humildad de saber que no sabe”.
William Cowper
Estos
problemas no han sido creados por las personas a quienes consideramos
ignorantes – ignorantes de conocimiento, es decir, los incultos. Estos
problemas son creados por mentes altamente educadas con toda clase de grados,
como Doctorados, Licenciaturas quienes se convierten en científicos,
diplomáticos, dictadores, ejecutivos en el gobierno.
Las
guerras, los desastres ecológicos, etc., han sido creados por las así llamadas
personas “inteligentes”; no son creados por el aldeano ignorante. Él estaba
viviendo en armonía con la Naturaleza, comiendo alimentos orgánicos y viviendo
en una pequeña granja con unas pocas vacas, en la pobreza, venerando la
Naturaleza, y no creando todos estos problemas que hemos causado. Así, nuestros
problemas no son el resultado de la ignorancia a ese nivel, sino ignorancia de un tipo
diferente.
La
ignorancia de la que el Buddha habló como la causa del dolor, no es la ausencia
de conocimiento; es la ausencia de sabiduría, que es un producto del
auto-conocimiento. Y el auto-conocimiento fue promovido por los budistas y los
hindúes antes que por Sócrates en el Occidente. El último incluso llegó hasta
el punto de decir que el auto-conocimiento es el único conocimiento. No
reconoció el conocimiento del mundo externo como el conocimiento del todo. El
Buddha consideraba el conocimiento del mundo como una forma inferior de
conocimiento y al auto-conocimiento como la forma de conocimiento real,
superior.
Nosotros
respetamos a estas personas como filósofos, como hombres religiosos, ellos
llegaron a una profunda transformación en su consciencia, como hizo Jesús; pero
no hemos seguido lo que ellos enseñaron. Hemos tratado de descubrir soluciones
a nuestros problemas a través de un
conocimiento y habilidades cada vez más grandes. Vimos en el artículo anterior,
que el poder sin sabiduría se usaba
destructivamente, y permanecemos inconscientes de la causa fundamental
de todo esto. Finalmente es el proceso del ego en nosotros lo que es la causa
fundamental de todos estos problemas, y no ha sido abordada. Tanto los seres
humanos educados como los incultos están enfocando la vida de forma egoísta
porque no hemos aceptado el desafío de eliminar el proceso del ego dentro de
nuestra consciencia. Eso demanda el auto-conocimiento, que es la investigación
de lo que es verdadero y lo que es falso.
Ahora,
¿qué es este ego? ¿Es parte de la Naturaleza? Si observamos, encontraremos que
no hay ego en la Naturaleza en ninguna parte. La Naturaleza es sumamente
ordenada, obtiene un equilibrio muy delicado y hay una causalidad que sigue las
leyes naturales. Algunas veces esa causalidad es útil para nosotros y algunas
veces puede ser destructiva; pero no hay intencionalidad ya sea para ayudarnos
o para dañarnos. Y es esa intencionalidad lo que es el ego. Son sólo los seres humanos los que pueden
destruir intencionalmente a otros seres humanos o destruir la Naturaleza, y así
sucesivamente.
Así
tenemos este problema del ego y debemos comprender de dónde ha entrado en
nuestra consciencia. Los animales no lo tienen, ellos pelean, pero ese es solo
su instinto, y lo hacen solamente de una manera muy limitada. Los seres humanos
han exagerado eso grandemente porque somos capaces de la guerra psicológica,
del odio psicológico y la codicia, todas las cuales provienen de este proceso
del ego. Necesitamos comprender lo que es este ego, cómo se forma, y si puede
terminarse.
Si
miramos a un niño recién nacido, no tiene ego. Es muy parecido a un animal
joven. Cuando crece adquiere lo que llamamos el ego. ¿Cómo sucede eso? Los
niños son extremadamente dependientes de sus padres y de su hogar, y se aferran
a su madre y a su padre. Y con razón, porque pasarán casi 15 o 20 años
antes de que puedan aventurarse solos en
el mundo. Ellos necesitan consejo, apoyo para su propia seguridad. Así hace el
animal joven. También se aferra a la madre. Pero dentro de 3 a 6 meses
encontramos que la madre ha dejado de ayudar al joven, sean aves, gatos,
perros, o vacas, y los jóvenes aprenden a manejar sus vidas independientemente.
En
los seres humanos este desarrollo no es sólo a nivel físico, sino también a
nivel de la consciencia. Nos volvemos independientes solamente cuando llegamos
a tener 20 años o algo así, y podemos
manejar nuestra vida por nuestra propia seguridad. Esta es una larga
dependencia, y esa es la razón por la que los seres humanos necesitan crear la
institución de la familia, donde las dos personas que dan origen al niño toman
la responsabilidad de crear un hogar y criar al niño hasta que pueda funcionar
independientemente. Naturalmente, los niños se sienten seguros de pertenecer a
su hogar, de estar cerca de sus padres, por lo tanto, crece ahí un apego a la
familia. Esto les sucede a todos.
Por
lo tanto, en un sentido, el ego se desarrolla en todos los seres humanos. Y
quizás es necesario, porque si los niños se aventuran por su cuenta, no pueden
manejarse a sí mismos y hay un gran peligro para ellos. Esa puede ser la razón
de por qué el ego se desarrolla en nosotros. La pregunta entonces es, si uno
está permanentemente atrapado en este, o uno puede dejarlo atrás.
Después
de todo, un niño pequeño es amamantado por su madre pero a la edad de un año o
algo así, es necesario destetar al niño y dejar que obtenga su leche de otro modo por su cuenta. ¿Es ese tipo de
cosa necesario también psicológicamente para nosotros, o estamos
permanentemente atrapados en ese estado? Porque finalmente la división proviene
de esta identificación con nuestro propio cuerpo, opiniones, familia, religión,
cultura, y nacionalidad. Círculos más y más amplios, pero que en todo caso
producen una división más allá de eso.
Este
proceso en la consciencia humana crea el “mí” y el “mío”. Y la mente queda
atrapada en este proceso. Una vez que esto ha sucedido, está todo el tiempo
preocupada con la seguridad, los beneficios y la defensa del “mí” y el “mío”.
Así, la mente llega a ser como un abogado personal que se defiende a sí
mismo y al “mí” y el “mío” en contra de todos los demás. Eso significa que ya
no está buscando la verdad, no está interesado en la verdad.
Todo
este proceso establece la ilusión del ego. No estamos separados en realidad del
resto del mundo viviente, así como del
mundo no viviente; somos una parte íntima de todo eso. Todos ellos son nuestros
compañeros, nuestros amigos, pero nos separamos a través de este proceso
de identificación, y es esta ilusión la
que constituye el origen de la ignorancia. La ignorancia acerca de la que
hablaron el Buddha y Sócrates, que no es falta de conocimiento, es ilusión; y
porque es una ilusión puede terminarse percibiendo lo que es verdadero y lo que
es falso. Pero la dificultad es que la mente que tiene la ilusión no está
consciente que está en la ilusión, la
confunde con la realidad.
Vemos
la ilusión en el terrorista cuya mente está atrapada en la propaganda, pero
somos inconscientes de nuestras propias ilusiones. Ellas crean el desorden en
la consciencia como celos, ira, odio, división, finalmente guerras. Y entonces
hablamos acerca de la no violencia y tratamos de practicarla, o dominamos
nuestra ira. Tratamos de cultivar virtudes y eliminar vicios y usamos nuestro
poder de voluntad para hacer eso. Estamos haciendo lo mismo que los gobiernos
están tratando de hacer ahí afuera en la sociedad. Cuando solamente estamos
tratando de controlar la manifestación de las tendencias del ego en nosotros,
también estamos tratando de encargarnos de ella sólo externamente. No estamos
eliminando la causa fundamental, y por lo tanto, persisten las ilusiones,
no desaparecen.
La
transformación de la consciencia no es solamente transformación de ideas que
puedan hacerse a través del conocimiento. Todas las religiones han hablado
acerca de las que son acciones virtuosas
y cuáles son las malas acciones. Las personas que pertenecen a diferentes
religiones han tratado sinceramente de cultivar la virtud y eliminar los
vicios. Pero no ha funcionado porque sin sabiduría, sin auto-conocimiento, lo
que significa sin una gran visión, no vemos el peligro del ego, no vemos la
ilusión como una ilusión; aparece como la verdad.
Cuando
reconocemos una ilusión como una ilusión, no crea ningún desorden, como con los
cuentos de hadas o poesía. Estos tienen bellas metáforas que ilustran algo que
sabemos que no es una realidad, así no
la confundimos con la verdad. Pero aquí tenemos una ilusión que estamos
considerando que es verdadera y real, o estamos llamándola nuestra cultura, y
no somos conscientes de que no es verdadera.
Por
ejemplo, hay culturas en las cuales no se permite a las mujeres salir fuera de
casa o mostrar su rostro a alguien que no sea su marido, y ellos dicen: “Esa es
nuestra forma de vida, nuestra cultura, nuestras mujeres son morales y hacen
esto, que es nuestra idea de moralidad”. No ven la crueldad en ello; no ven el
daño que están haciendo a las mujeres. Incluso las mujeres comienzan a pensar, “Eso es moral y correcto para mí, y
lo acepto”, puesto que crecen con ello.
En
India, las castas inferiores habían aceptado por siglos que son inferiores que
las castas superiores. No es verdad, pero es una creencia muy dominante que
continúa. Casta y religión son impuestas a los niños en el momento de su
nacimiento. No es algo que ellos descubran por sí mismos. Cuando nacen son
convertidos en Brahmanes, Kshatriyas, o
Shudras, dependiendo de la pertenencia particular de la familia, antepasados, o
etnia. Pero el estado de la consciencia de una persona, sea bondadosa o cruel,
violenta o no violenta, es el hecho; cualquier otra clase de pertenencia no es
factual. Cuando damos tremenda importancia a algo que no es importante, eso es
también una ilusión. Así, hay muchas de estas ilusiones con las que uno crece,
y eso es lo que es parte de nuestro condicionamiento.
-J.
Krishnamurti dijo que es necesario liberarnos del condicionamiento de lo que
consideramos correcto, equivocado, moral, o inmoral. No lo hemos examinado,
simplemente lo hemos adquirido del entorno en el que nacimos. Es un accidente
del nacimiento, pero se convierte en mi cultura, mi religión, mi comunidad, y
así sucesivamente. Por lo tanto, adquiere importancia en nuestra consciencia
como con todas las otras cosas que consideramos “mías”. Es una ilusión
profundamente enraizada en el sentido que no es creado por la Naturaleza, sino
por nuestras propias mentes. Es necesario para nosotros des-aprender todo esto.
Nosotros
encontramos difícil eliminar el condicionamiento porque está situado allí en el
cerebro, en la memoria. La ilusión no es un dato, pero su existencia en nuestra
mente es una realidad. Cuando comprendemos esto, no nos identificamos con ello.
Si comprendemos que nuestras propias opiniones son sólo un producto de nuestra
cultura, donde crecimos, su importancia disminuye en nuestra consciencia a
medida que comenzamos a investigar todo esto.
Esto es lo que significa la
libertad del condicionamiento; no que nuestro cerebro cesará de proyectar
opiniones; hará su trabajo, pero ¿por qué nosotros tenemos que identificarnos
con eso? ¿Por qué no lo miramos de la misma manera que consideramos la opinión
de un amigo o de un desconocido? Una opinión no es la verdad, ni las nuestras,
ni la de ningún otro.
Pero
a menos que uno vea esto, uno se identifica con ciertas opiniones, y eso es lo
que causa la división ideológica o cultural. Entonces tenemos imágenes acerca
de las personas como musulmanes, hindúes, cristianos, ateos y así
sucesivamente, y esas imágenes están asociadas con toda clase de crueldades,
supersticiones y otras características. Cuando nos enteramos acerca de la
afiliación de una persona, la mente ya puede odiar a esa persona sin conocerla.
Solamente los seres humanos tienen este problema. Podemos odiar a alguien aún
antes de tener un elemento de discordia con él, principalmente porque sus ideas
o afiliación son diferentes de las nuestras.
Así,
tenemos un serio problema y no va a desaparecer solamente porque aceptemos esta
lógica, o consideremos esto como verdadero y sepamos que es solo una opinión.
Esto requiere un trabajo a fondo dentro de nuestra propia consciencia, llamado
auto-conocimiento. Desgraciadamente, no hemos creado una mente inquisitiva y
estudiosa en este campo; estamos demasiado seguros de nuestras propias
opiniones. Lo hemos hecho así con la ciencia, historia, geografía y acerca del
universo. Es por esto que hemos hecho mucho progreso en nuestra comprensión de
todos esos campos.
Pero,
en nuestra consciencia, no tenemos una mente estudiosa; tenemos una mente
identificada con el “mi” y lo “mío”; aferrándonos a ello, discutiendo a favor
de ello, defendiéndolo, y viviendo con eso permanentemente. Es una clase de
prisión en la cual la mente queda atrapada; puede que sea inteligente en
algunas áreas y extremadamente ignorante en otras. Es por eso que es necesario
cambiar la educación. Si vemos la necesidad del auto-conocimiento, debemos
inculcar esta investigación también.
Ahora,
¿qué es este auto-conocimiento que crea sabiduría, o una gran visión? Cuando
tenemos una visión reducida, el ego parece ganar. Después de todo, si me uno a
cierta comunidad, me hago amigo de ellos, tengo un sentido de pertenencia,
ellos se ocupan de mi, yo también realizo trabajos para ellos, y así
sucesivamente; se siente bien y fraternal, etc. Otra persona hace lo mismo con
su grupo por las mismas razones que lo hacemos nosotros con nuestro grupo. Y
los dos grupos tienen competencia y rivalidad, ya que están divididos uno de
otro ideológica, cultural y religiosamente, y por creencias. Eso crea la mayor
inseguridad.
La
idea que pertenecer o identificarse con un grupo crea seguridad, es una
ilusión. Pero cuando no vemos lo suficientemente lejos, o no vemos con una
visión amplia, parece darnos seguridad. Y esa es la ilusión en la mente; esa es
la ausencia de sabiduría. Solamente hay sabiduría en una mente que está libre
de ilusiones. El auto-conocimiento es el medio para acabar con las ilusiones ya
que la percepción de lo que es verdadero y lo que es falso disuelve las
ilusiones en la mente. Significa que uno debe mirar a todas las opiniones y los
juicios con alguna duda y estar dispuesto a investigarlos y no apegarse a
ellos. Entonces, si vemos que son falsos o
perjudiciales, podemos soltarlos instantáneamente.
Pero
si estamos invirtiendo en ellos psicológicamente, derivando importancia,
posición e identidad de ellos, entonces no estamos dispuestos a soltarlos.
Diferentes científicos también tienen diversas teorías, pero si señalamos a uno
de ellos que su teoría es errónea, él tiene que soltarla, porque su teoría
personal no es importante; solamente es importante cuando señala una verdad. El
amor a la verdad debe ser más fuerte que el amor a una idea personal.
Desgraciadamente,
en el campo religioso no hemos comprendido el valor de esto y por lo tanto nos
apegamos a nuestras ideas personales. De este modo, nos dedicamos a ellas, ya
sea que seamos comunistas, socialistas o capitalistas. Esas son opiniones personales.
Es en ese sentido que el problema mundial no está separado del problema
individual, porque el mismo ego crea los problemas individuales en nuestras
relaciones. Tomemos un ejemplo.
Si
abordamos la vida con deseo, significa que estamos insatisfechos con nuestra
presente condición. Nuestra mente está juzgando la condición presente y se
siente insatisfecha; por lo tanto busca hacerla mejor. Pensamos que al adquirir
algo más, ya sea más virtud, dinero, o comodidad, seremos más felices, así que
abordamos la vida con deseo. Ahora el deseo tiene algunas consecuencias
independientemente del objeto de deseo. También se ha dicho que deberíamos
tener deseos nobles. Pero el deseo en si es un problema, ya que el abordar la
vida con deseo tiene ciertas consecuencias.
Si
no se cumple experimentaremos frustración e ira; si se cumple nos sentiremos
orgullosos y cómodos por un tiempo, pero la insatisfacción y aburrimiento se
establecerán nuevamente por la misma razón que se establecieron anteriormente.
Cuando el deseo no es satisfecho, el deseo nos energiza, pero cuando se realiza
la energía desaparece hasta que nace otro deseo. Así quedamos atrapados en este
círculo vicioso de aburrimiento, escapando a través del deseo de tener más, a
alguna clase de satisfacción, luego viene el estancamiento y el aburrimiento
nuevamente. A menos que comprendamos todo este ciclo, la mente no se liberará
de él.
La
industria del entretenimiento sabe que somos personas tremendamente aburridas,
así ellos hacen dinero de esto ofreciéndonos toda clase de escapes, que es sólo
evasión del problema. Uno debe hacerse una pregunta más profunda: ¿por qué
estoy constantemente aburrido y qué es el aburrimiento? Después de todo, allí
afuera está el río, el árbol, el perro, el niño del vecino, libros, y tantas
cosas que me rodean.
¿Qué
es la insatisfacción? ¿Significa que me he vuelto insensible a todo esto? ¿Qué
me ha vuelto insensible? Si lo consideramos, encontraremos que cuando tenemos
deseo y ambición nuestra atención está todo el tiempo enfocada en ese objetivo;
por lo tanto, no prestamos atención a ninguna de estas otras cosas, y cuando no
ponemos atención, perdemos la sensibilidad. No sentimos nada por el río si no
nos sentamos junto al río, si no caminamos en la naturaleza, si no nos
relacionamos con un árbol, no percibiremos su belleza,
No
prestamos atención, porque nuestro foco está direccionado a la ambición y la
satisfacción. Eso crea insensibilidad, y esto se convierte en un círculo
vicioso en el cual estamos atrapados. Todo eso es la consecuencia del ego,
porque el deseo es la raíz del ego. Podemos tratar de controlar el deseo, pero
controlar un deseo se convierte en otro deseo. Solamente podemos volvernos
conscientes del peligro de todo esto, y cuando lo vemos, ese peligro se
debilita. Si solamente concordamos que es peligroso y vemos la lógica de ello,
no es lo mismo que la percepción. Cuando percibimos un peligro, no es la
inteligencia de nuestro pensamiento, sino la inteligencia de la Naturaleza que
está trabajando.
La
Naturaleza ha creado una inteligencia humana para nosotros que no nos deja
perseguir el peligro. Cuando vemos un peligro real, no nos acercamos a él. Esto
no necesita razonamiento o decisión. De este modo, la percepción es la acción
real porque transforma la consciencia. De manera similar, la percepción directa
del peligro del ego nos impedirá aproximarnos a la vida egoístamente. Pero eso
requiere una vigilancia persistente de las consecuencias del abordaje egoísta
con una mente estudiosa, ya que no es obvio al comienzo.
Con
la liberación del ego llega el florecimiento del amor, que es una cualidad
normal con que está imbuida nuestra consciencia. No lo creamos a través de
nuestro pensamiento. Cuando pensamos e intentamos crearlo, terminamos con los
sentimientos que aparecen como amor, pero que no son reales. Cuando el ego está
ausente, hay este sentimiento de amistad, o amor, que está intrínsecamente
allí. Pero cuando el ego se apega a él, crea un sentido de posesión que
destruye el estado del amor real. El siguiente
cuadro muestra lo que el ego hace a nuestras habilidades naturales:
Amor+Ego
= Apego, sentido de Posesión
Deseo+Ego
= Deseo, Adicción, Anhelo
Poder+Ego
= Dominación, Explotación
Sexualidad+Ego
= Lujuria, Pornografía, Violación
Amistad+Ego
= Apoyo, Dependencia, Acuerdo
Talento+Ego
= Orgullo, Vanidad, Superioridad
Humildad+Ego
= Inferioridad, Servilismo, Obediencia
Excelencia+Ego
= Competencia, Rivalidad
Grupos+Ego
= División, Nacionalismo, Extremismo
Pensamiento+Ego
= Preocupación, Temor, Ansiedad
Placer+Ego
= Hábito, Adicción, Aburrimiento
Necesidad+Ego
= Avaricia, Codicia
El ego vuelve todas las habilidades naturales
en cosas complejas con una semilla de destrucción en ellas. Las doce
habilidades enumeradas arriba son cualidades naturales positivas. El problema
llega cuando agregamos el ego a ellas, y ese proceso del ego es de lo que
estamos hablando. Ese es el gran problema para la humanidad, tanto en nuestra
vida personal, como en el mundo. Así, el autoconocimiento es una necesidad para
todos. La idea que algunas personas adquirirán autoconocimiento para
convertirse en santos y nosotros simplemente los seguiremos, ha sido refutada
repetidamente en la historia. Esto es porque no podemos seguir a otro ser
humano sin llegar primero a la sabiduría nosotros mismos. La virtud no puede
ser enunciada y practicada sin sabiduría.
Podemos
leer lo que el Buddha ha dicho pero no podemos seguir lo que está diciendo, no
podemos vivir eso porque no tenemos esa sabiduría y comprensión. La sabiduría
no es transferible. El conocimiento es transferible, pero no es sabiduría. Así
la educación debe ocuparse, no solo en impartir conocimiento, sino también de
asumir la responsabilidad de ayudar al estudiante a descubrir la sabiduría. Por
lo tanto, el autoconocimiento debería ser un asunto de la educación, aún más
que el conocimiento.
En
la actualidad, tenemos casi 8 billones de egos en el mundo, así que poco
importa de que manera los organizamos. Si controlamos la violencia en una
dirección, irrumpirá en otra dirección, porque la violencia que hay ahí en la
consciencia humana crea un mar de violencia, dentro del cual las tormentas son
inevitables. Esa es la razón por la cual nunca hemos podido liberarnos de la
guerra, de crímenes, etc. No hay solución simple, ya las hemos intentado todas:
religión, propaganda, conocimiento, ciencia, socialismo, capitalismo, ateísmo.
La
mente estudiosa, discerniendo entre lo verdadero y lo falso, es la mente
verdaderamente religiosa ya que genera sabiduría. El propósito del
autoconocimiento no es convertirse en un Buddha. No hagamos de eso nuestro
objetivo. Dejemos que el objetivo sea crecer en sabiduría, en nuestra
comprensión de nosotros mismos y de la vida. Eso es razón suficiente para hacer
esta investigación, donde sea que nos lleve. Lo hacemos por amor a ello, por
amor a la verdad. Y para eso fue destinada la Teosofía.
La
Teosofía dice que la verdad es la religión más elevada, pero no conocemos la
verdad. Por lo tanto, debemos abordarla con gran humildad y debemos conectar
nuestra indagación con nuestra vida diaria; de otro modo, la religión se
convierte en un escape. Quedémonos con las preguntas profundas y observemos
nuestra propia consciencia en la vida diaria mientras está funcionando,
encontrando nuestras propias respuestas a través de la percepción, no a través
de la ideación o del pensamiento.
La
idea está bien para crear la pregunta pero no para responder la pregunta. Si
respondemos la pregunta desde las ideas, entonces se convierte en filosofía. El
profesor de filosofía tiene una consciencia común y corriente como la del
hombre común. El tiene codicia, egoísmo, ambición, temor, dolor y así
sucesivamente, aunque tenga todo el conocimiento acerca de lo que el Buddha,
Cristo, Sócrates y otros han dicho, y puede explicarlo a sus estudiantes.
Esta
capacidad de explicar es útil para la comunicación, pero es algo trivial. Lo
realmente importante es descubrir la transformación de la consciencia, y eso no
llega hasta que percibimos la verdad por nosotros mismos. Esto significa que
debemos percibir el peligro del ego. Se soltará si podemos percibirlo tan
directamente como percibimos el peligro del fuego o de un precipicio, pero no a
través de la ideación y argumento.
He
señalado que la causa fundamental de los principales problemas que enumeré en
mis dos últimos artículos, se encuentra en el proceso del ego dentro de nuestra
consciencia; que la transformación de la consciencia es un derivado de la
sabiduría y la forma de encontrar la sabiduría es a través del
autoconocimiento. Esto significa que debemos vivir con preguntas, no con
conclusiones. No defendamos las opiniones, sino pongámoslas a todas en duda,
especialmente las propias, y busquemos respuestas, no intelectualmente, sino a
través de la observación en la vida diaria.
Entonces
la respuesta será algo real para nosotros, no solamente una idea. Las ideas no
transforman la consciencia. En la tercera parte de este artículo,
consideraremos como la educación puede ayudar a los estudiantes a encontrar una
nueva mente con una dirección diferente en la vida, de modo que no sean sólo
réplicas de nosotros, ¡cometiendo los mismos errores que nosotros cometemos!
-En
la primera charla de esta serie, consideramos todos los desafíos principales
que enfrenta la sociedad moderna de hoy. En la segunda observamos la causalidad
y dijimos allí que es tanto una causa
externa como una causa interna más profunda que reside en nuestra conciencia y
que la mayoría de los gobiernos y las organizaciones se ocupan únicamente de la
causa externa. Ellos pueden controlar la manifestación de estas crisis hasta
cierto punto, pero no eliminarlas. Esto es porque realmente surgen de una causa
más profunda en nuestra conciencia.
Concluimos que la única forma en que podemos superar todos estos problemas es a
través de una transformación de la conciencia de la humanidad.
Hoy
consideraremos si es posible tener un tipo de educación diferente a la que
tenemos ahora. Para observar esto, primero hay que ver las limitaciones de la
educación como la tenemos hoy. Si preguntamos al rector de una universidad o al
director de una escuela cuál es su visión de la educación y qué es lo que están
tratando de lograr, dirán: «Quiero que mis alumnos sean trabajadores,
disciplinados, inteligentes, ciudadanos eficientes y, con suerte, líderes de
hombres y mujeres en su campo». Pero todas estas cualidades estaban presentes
en Adolf Hitler, a quien muchos consideran uno de los hombres más malvados del
siglo XX; lo único que le faltaba era amor y compasión.
¿Qué
hay en nuestra educación actual para asegurar que nuestros estudiantes crezcan
con amor y compasión? Todo el énfasis de hoy está en la adquisición de
conocimientos y habilidades y, como señalamos la última vez, tanto el
conocimiento como las habilidades contribuyen al poder. Pero el poder sin
sabiduría es mal utilizado, sale mal. Las crisis de las que estamos hablando no
son la creación de aldeanos ignorantes en varios países del mundo, sino de
personas altamente educadas que se graduaron del actual sistema de educación.
Son muy capaces, conocedoras, profesionales, pero no tienen sabiduría. Por lo
tanto, a menudo este poder se utiliza mal porque todavía son nacionalistas, no
tienen una mente global y tienen el interés propio como motivación.
El
interés propio no solo se extiende a uno mismo, sino también a todo aquello con
lo que nos identificamos, es decir, nuestra religión, país, etc. Mientras el
interés propio funcione para un fragmento de la sociedad, creará división en el
mundo. Como se discutió en anteriores artículos, esa división es esencialmente
responsable de la mayoría de nuestros problemas como guerras, catástrofes
ecológicas, etc. Por lo tanto, algunas personas deben trabajar para la
transformación de la conciencia de humanidad. El otro trabajo de intentar
controlar los problemas a través de todos los medios externos ya lo están
haciendo gobiernos y organizaciones como la Naciones Unidas, etc.
Entonces,
¿cómo producir esta transformación de conciencia y qué transformar? Ahora,
esencialmente, se produce el condicionamiento de la conciencia a través de la
educación, no solo en el aula, la escuela y la universidad, sino también en la
forma en que se crían los niños en la sociedad. Todo los educa: la televisión,
los periódicos, la vida a su alrededor -porque crecen aceptando todos los
valores que prevalecen en su sociedad. Esto incluye la mente estrecha,
preocupaciones parroquiales como el nacionalismo, las castas o la intolerancia
religiosa y cosas así. Estos se inyectan en la mente de los niños.
A
menudo se piensa que los problemas son por falta de educación; pero es
realmente el tipo de educación que estamos impartiendo el que está produciendo
este desarrollo desigual de la mente humana: profundamente conocedora de su
propia área de experiencia y extremadamente ignorante sobre la vida en general
y sobre la relación correcta con la Naturaleza, personas, propiedad,
sexualidad, ideologías y poder.
Los
problemas de la guerra, las catástrofes ecológicas, etc., son la creación de
personas educadas que se convierten en científicos, diplomáticos, militares,
primeros ministros y contribuyen a perpetuar las decisiones y problemas
existentes. El holocausto fue perpetrado por personas altamente educadas y ese
ha sido quizás uno de los mayores crímenes del siglo XX. Esto significa que
cuando impartimos conocimiento, también debemos capacitar con la sabiduría para
emplearlo correctamente, de lo contrario, no estamos siendo muy responsables,
ya que estamos empoderando personas sin darles la comprensión de cómo usar ese
poder.
Hay
una carta muy conmovedora escrita por un sobreviviente español del holocausto a
los maestros de su hijo que revela el problema al que nos enfrentamos en la
educación: “Estimados profesores, soy un sobreviviente de un campo de
concentración. Mis ojos vieron lo que ningún hombre debe presenciar: cámaras de
gas construidas por ingenieros eruditos, niños envenenados por médicos
educados, bebés asesinados por enfermeras capacitadas, mujeres y niños
fusilados y quemados por graduados de la escuela secundaria y la universidad.
Entonces, sospecho de la educación. Mi petición es esta: ayuden a nuestros
hijos a convertirse en humanos. Sus esfuerzos nunca deben producir monstruos
eruditos, psicópatas hábiles o Eichmanns educados. La lectura, la escritura y
la aritmética son importantes solo si sirven para hacer a nuestros hijos más
humanos». En resumen, la educación actual no es una barrera para la barbarie.
En
educación no debemos usar métodos que fomenten el ego en los niños, porque el
ego es la principal fuente de todos los problemas. Cuando usamos la recompensa
y el castigo, fomentamos el ego. Cuando usamos la competencia, estamos
enseñando a los niños que sus compañeros de clase no son amigos, son rivales y
deben superarlos, lo que va en contra de la hermandad y la amistad y cultiva la
división. Cuando castigamos a un niño, también le estamos transmitiendo que una
persona más fuerte puede usar la fuerza para dominar al más débil. Entonces
nada de esto es para ser utilizado como motivación para la adquisición de
conocimientos y habilidades, como se está haciendo en el presente.
La
disciplina que se aplica mediante el miedo puede crear un orden externo en la
conducta, pero crea mucho desorden en la conciencia en forma de miedo. Podemos
ver en nuestra propia vida que cuando tenemos miedo no decimos lo que pensamos.
Cuando los niños tienen miedo, dirán lo que nosotros queremos oír; no nos dirán
lo que ellos realmente creen. En un nivel puede aparecer como si el miedo y la
disciplina estuvieran creando el comportamiento correcto; pero están dañando al
niño psicológicamente; por lo tanto, es necesario que la educación mire al niño
holísticamente, sin dañar una facultad
para cultivar otra.
Esto
significa que lo que necesitamos es una educación holística. He postulado a
continuación lo que considero son los elementos de una nueva visión de la
educación para resolver los problemas a los que nos enfrentamos, intentando
traer una transformación de la conciencia:
1. Crear una mente global, no nacionalista.
Pertenecemos a un mundo, a una humanidad. Esto significa que no hay propaganda
para una religión o país en particular y que la sabiduría del mundo entero, de
todas las culturas del mundo, es nuestra herencia, no solo la cultura del país
donde sucede que hemos nacido y crecido. En la actualidad, la mente está
deliberadamente dividida de esta manera a través de la propaganda en la
educación porque el estado quiere que el niño sienta de esa manera y esté
dispuesto a matar y ser asesinado en las fronteras internacionales por unirse
al ejército, la marina, la fuerza aérea, etc.
Un
sentido de interdependencia, de pertenencia a toda la Tierra, significaría que
consideramos a los países como unidades administrativas, al igual que dentro de
un país que mira a los diferentes estados como unidades administrativas, sin
ningún deseo de explotarse unos a otros.
Del
mismo modo, cultural, lingüísticamente, no necesitamos alinearnos solo con
nuestra propia cultura, sino aprender de todas las demás; son todas culturas
humanas. Shakespeare no es solo la herencia del pueblo británico, ni Sócrates
es la herencia solo de los griegos. La totalidad de la sabiduría del mundo es
nuestra herencia. ¿Por qué no deberíamos leer a Sócrates o Shakespeare y
aprender de ellos? La mente se reduce mucho cuando se vuelve parroquial o
nacionalista.
2. Hacer hincapié en el desarrollo humano, no
en el desarrollo económico, lo que significa valorar la bondad por encima de la eficiencia. En
la actualidad, la educación se establece en la fábrica modelo, tratando al niño como materia prima
que entra en el sistema a la edad de seis y luego formamos sus mentes,
cultivamos varias cualidades por quince años, al final de los cuales, llegan a
ser ingenieros, doctores, artistas, científicos informáticos, y así
sucesivamente, para que luego hagan el trabajo que queremos que se haga en la
sociedad, para la prosperidad y el desarrollo económico.
Es
esencialmente un tipo de modelo de fábrica utilitario el que está funcionando.
No importa si ese joven es feliz o no, si trabaja creativamente o no, si
disfruta haciendo ese trabajo o no y no se habla de lo que es vivir
correctamente, si el amor es lo mismo que el deseo y el apego, etcétera.
Entonces, tienen muy poca comprensión de sí mismos.
3. Fomentar la investigación, no la
conformidad y respetar la disidencia. Las mentes más grandes han sido las que
han cuestionado, que han salido de su pasado y han traído algo nuevo al mundo
en todos los campos. El Buda se fue del Hinduismo, de su castismo y sacrificios
de animales, etc. Jesús se alejó de los valores judíos del ojo por ojo y diente
por diente. Salió de eso y dijo no combatas la violencia con violencia.
Sócrates renunció a la ciudadanía Griega y dijo: “Soy un ciudadano global; yo
no soy ciudadano de Grecia». Entonces todas estas mentes geniales también en
otros campos, son aquellas que rompieron con los supuestos del pasado e
indagaron profundamente. Ellos son los que provocaron un cambio en el paradigma
bajo el cual estamos funcionando. Por lo tanto, es importante respetar el
disenso, porque todos estos fueron disidentes de la cultura imperante.
4. Cultivar la cooperación, no la competencia.
En este momento, la competencia está siendo alentada porque valoramos mucho a
alguien que puede hacerlo mejor que otros, casi en una medida ridícula. Si
observamos en los Juegos Olímpicos, encontraremos que un hombre que salta medio
milímetro más que todos los demás competidores es tratado como un héroe, le dan
un gran premio y su ego es estimulado. El énfasis en la educación está en el
logro individual y esto es tratado como éxito, no el trabajo en equipo. Los
individuos exitosos, como los consideramos hoy, son los que suben cada escalera
que se pone delante de ellos, se ajustan a la sociedad y se elevan por encima
de todos sus semejantes, lo que significa que nunca cuestionaron nada. Por eso
Krishnamurti dice: «El éxito es mediocridad». Otra declaración de Krishnamurti
con la que necesitamos contar es: «Estar bien adaptado a una sociedad enferma
no es señal de salud”. Esto es porque la sociedad está enferma. De lo
contrario, ¿por qué tiene todos estos problemas que hemos discutido?
Entonces,
estos valores deben inculcarse en los niños y solo podemos inculcarlos en ellos
si los vivimos nosotros mismos. Por lo tanto, nosotros, como maestros, padres y
mayores, necesitamos aprender también. De lo contrario, nos volvemos
hipócritas, hablamos de ello, pero no lo vivimos. Y la hipocresía no funciona.
Los niños aprenden exactamente eso. Ellos aprenden que cuando hablamos,
necesitamos hablar de manera idealista pero cuando realmente vivimos,
deberíamos ser egocéntricos, competitivos y buscar el éxito todo el tiempo.
5. La democracia como valor, no como dictadura
o dominación. Varios gobiernos se consideran a sí mismos democráticos, ya que
tienen un estructura que requiere elecciones cada cuatro o cinco años, la
separación del poder judicial del ejecutivo, la libertad de prensa y así
sucesivamente. Todo esto es significativo solo cuando también tenemos el
correcto espíritu de democracia.
El
espíritu de democracia es de cooperación, amistad, respeto mutuo y humildad,
diciendo: «Ninguno de nosotros realmente conoce la forma correcta de organizar
la sociedad, así que reunámonos y discutamos todos los problemas en un espíritu
de amistad y respeto”. Después de habernos escuchado y educado sobre los
problemas que enfrentamos todos nosotros, invitaremos a propuestas para reglas
que debemos hacer. Si hay más de una propuesta votaremos y aceptaremos lo que
la mayoría cree que es la dirección correcta a seguir. Habiendo adoptado eso,
todos
debemos ayudar para que eso suceda. La llamada oposición no son rivales a
vencer: son amigos con diferencia de opinión. Tener un diálogo con ellos nos
ayuda a tomar la decisión correcta. A menos que este espíritu de democracia esté presente, los gobiernos funcionan muy
mal, como hemos visto en todo el mundo.
Entonces,
¿podemos llevar el espíritu de la democracia a la educación? En cada actividad
de la vida hay un método para aprender, un estructura a adoptar, pero también
un cierto espíritu en el que tenemos que funcionar. En los deportes está el
espíritu deportista, en la ciencia existe el espíritu científico, en la
religión está espíritu de no violencia, amor y compasión. Si tienes esos,
entonces los métodos tienen importancia; de lo contrario, son vacíos.
Por
lo tanto, es importante en la educación garantizar que los niños no solo
aprendan técnicas y métodos, sino también participar en ellos con el espíritu
correcto. Eso significa que tienen que crecer con una mente que aprende y no
una mente adquisitiva. Una mente aprendiz es la mente que está interesada en
aprender porque siente, «No sé y quiero saber», por pasión, no por lograr un
puesto o estado. Una mente así aprende de manera no egoísta, por amor y
compasión.
Por
otro lado, la mente adquisitiva está tratando de recolectar, de superar a los
demás. El despertar de la inteligencia es más importante que el cultivo de la
memoria. En la actualidad hemos hecho mucho hincapié en la memoria. El
conocimiento y las habilidades son todos aprendidos y guardados en la memoria.
Pero no tenemos la inteligencia, no solo inteligencia en la asignatura o
académica, sino también para comprender las relaciones correctas en la vida,
que es sabiduría.
6. Crear una mente científica y religiosa a la
vez. En la actualidad estamos centrándonos solo en la investigación científica
y las habilidades del niño y consideramos eso como éxito. Pero como acabamos de
mostrar, no tiene éxito si no lo combinamos con una mente religiosa que esté
libre del proceso del ego y no motivada por el interés propio. Entonces,
entender el mundo es necesario, pero aún más necesario es entendernos a
nosotros mismos, lo que requiere autoconocimiento. Es importante ser racional,
pero la racionalidad sola sin compasión, sin amor, vuelve el corazón duro,
cruel.
Necesitamos
tener respeto por toda vida, de lo contrario, consideramos la otra vida como
destinada a nuestra utilización y somos crueles con todas las demás especies de
vida. Todas las catástrofes ecológicas que hemos visto son un resultado de esa
actitud utilitarista, de tratar a la Naturaleza como un recurso para realizar
nuestros propios deseos y nuestra codicia. Allí está la famosa declaración de
Gandhi: «La Tierra proporciona lo suficiente para satisfacer las necesidades de
todos, pero no la codicia de todos».
7. El arte de vivir. En la actualidad
enseñamos arte como literatura, música, pintura, escultura, etc., artes
separadas. Pero también está el arte de vivir, que significa aprender a tener
las relaciones adecuadas. Entonces, ¿cuándo termina la necesidad y comienza la
codicia? ¿Cuándo un deseo se convierte en ambición? ¿Cuándo el amor se
convierte en apego y posesividad? A menos que entendamos eso, pasamos de un
área que es natural a otra que es egoísta. Así que eso requiere cierta
sabiduría, que es un equilibrio entre emoción, sentimiento y razón, que no se
puede aprender de un libro o de un maestro.
El
espíritu del arte es el sentido de la belleza. Hay una gran belleza en cada
aspecto de la vida y la educación debe ayudar a revelar eso al niño. El arte no
es algo que pueda aprender de un libro o de un maestro. Podemos aprender las
técnicas, pero no crear el espíritu del arte que es la belleza, el equilibrio o
la proporción correcta. Debemos descubrir eso por nosotros mismo. Esta
capacidad de aprender por uno mismo observando, experimentando con la propia
vida, para llegar al equilibrio adecuado, es lo que se llama autoconocimiento.
La
educación debe permitir una alta calidad de vida, pero la calidad de vida no se
mide en términos del producto nacional bruto (PNB). Si el PNB de un país es
mayor, ¿es mejor la calidad de vida? Debemos entender lo que el dinero puede y
no puede comprar. De lo contrario, le damos mayor importancia al dinero de lo
que debería tener en nuestra vida. ¿Qué es lo que el dinero puede comprar?
Puede comprar comida, viajes, ropa, refugio -por todo esto es importante. Pero
no puede comprar amor, respeto, una sensación de belleza, no crea sensibilidad
o tranquilidad mental.
Las
cosas más grandes de la vida son esas que el dinero no puede comprar. Entonces,
¿por qué el dinero se ha vuelto tan importante que empujamos a cada niño para
maximizar sus ganancias y subir al estado más alto de lo que llamamos éxito? Es
una idea equivocada del éxito que está detrás de eso. La calidad de vida es no
solo la calidad de nuestro coche, vestido y casa, sino mucho más la calidad de
nuestra mente. Esa calidad no es elevada cuando hay tanta ilusión y violencia,
codicia y división. ¿No destruye eso la calidad de vida?
El
Rey de Bután dio una medida: Felicidad Nacional Bruta. Con esta medida,
extrañamente encontraron que algunos de los países más pobres tienen el nivel
más alto de felicidad, porque su dependencia de las cosas materiales es muy
baja. Uno debe entender que nuestra definición de éxito, que es el paradigma
dominante en la educación actual, es en sí mismo falso. Estamos conduciendo a
nuestros hijos hacia un objetivo falso.
Krishnamurti
señaló que florecer en bondad es más importante que lograr el éxito. Trabajar
con alegría más bien que para obtener recompensas requiere la percepción de la
belleza, no la búsqueda del placer, la fama y riquezas. Esta es una forma de
sensibilidad, que es mucho más grande que la ambición, pero en la actualidad
estamos promoviendo la ambición en la sociedad. La ambición es una cualidad
egoísta porque cualquier trabajo, incluso un buen trabajo, cuando estamos
tratando de hacerlo ambiciosamente, si algo se interpone en nuestro camino, lo
haremos a un lado violentamente. Entonces, la violencia es un subproducto de la
ambición. Esto no significa que no debemos hacer un buen trabajo, pero ¿podemos
hacer un buen trabajo con amor y no necesariamente como un logro para uno
mismo?
Cuando
lo hacemos con amor es sensibilidad, cuando lo hacemos con ego es ambición.
Entonces, requiere un desarrollo holístico de todas las facultades. Ahora mismo
estamos cultivando la facultad intelectual y dando mucha importancia a lo
intelectual, descuidando las facultades emocional, religiosa y espiritual y la
sensibilidad. Nosotros estamos haciendo sobreespecialización debido a ese
modelo de educación que quiere utilizar al niño para hacer el trabajo en la
sociedad. Esa es una forma incorrecta de mirar a nuestros hijos. No amamos a
nuestros hijos cuando hacemos eso. No nos preocupamos por ellos como personas,
sino solo para usarlos para hacer el trabajo. En un sentido, la sociedad es muy
cruel con los niños cuando los mira de una manera utilitaria.
La
educación no solo significa lo que decimos en el aula; involucra a toda la
atmósfera en la que crece el niño. Dado que la educación holística requiere una
atmósfera diferente, Krishnaji habló sobre las escuelas residenciales, porque
en ellas los niños van y se quedan con los maestros todo el tiempo. Para que
puedan crear una atmósfera en la que no haya división religiosa, ni castas, sin
promoción del nacionalismo.
Si
podemos crear una atmósfera con todos estos valores, en la pequeña sociedad de
la escuela, transformará al niño. Podemos traer estos valores y vivir de esa
manera, para que cuando los niños crezcan viendo esos valores, se impregnen de
ellos. Los niños no son educados solo por lo que hablamos, sino mucho más por
lo que ven a su alrededor.
Esa
es también la dificultad de crear este tipo de educación, porque a nosotros
mismos nos han educado mal, condicionado incorrectamente y estamos intentando
lograr esto, lo que significa que tanto el maestro como los padres también
tienen que estar aprendiendo junto con los estudiantes. Podemos saber más en
los temas, pero nuestra comprensión de la vida es bastante pobre y a menos que
también crezcamos en sabiduría, no podremos crear una sociedad en la que la
sabiduría esté operando.
Recuerdo
un poema de T. S. Eliot titulado «La Roca». En la última estrofa se lee:
¿Dónde
está la Vida que hemos perdido viviendo?
¿Dónde
está la sabiduría que hemos perdido en el conocimiento?
¿Dónde
está el conocimiento que hemos perdido en información?
Los
ciclos del Cielo en veinte siglos
Nos
llevan más lejos de DIOS y más cerca del Polvo.
En
este pasaje, Eliot ha resumido todo lo que acabo de decir. Dos mil años atrás
la principal preocupación de la humanidad era sobre la sabiduría. Entonces
tuvimos al Buda, Sócrates, Lao-Tse, el Cristo. Luego vino esta explosión de
conocimiento y nos enamoramos -nuestro mayor conocimiento en agricultura,
ciencia, arte, arquitectura, cirugía, medicina y en algún lugar perdimos
nuestra sabiduría. Ahora incluso el conocimiento está desapareciendo, porque
estamos en la era de la información. Todo es ahora por la habilidad de la
computadora y todo tipo de redes sociales. Entonces, no tenemos el ocio con el
que Elizabeth Barrett y Robert Browning se escribieron cartas de amor
mutuamente. Ahora enviamos un SMS o mensaje de texto para transmitir amor, que
es solo equiparado con el deseo o el sexo y así sucesivamente. Los aspectos
emocionales, el espíritu, desaparecieron y solo la expresión y la forma cobran
gran importancia.
Necesitamos
conocimiento para funcionar en sociedad, no hay nada de malo en el
conocimiento, pero también necesitamos sabiduría, para que se coloque en su
lugar correcto. El autoconocimiento es descubrir el lugar correcto de todo en
nuestra vida. Ninguna facultad de nuestra conciencia es inútil, pero
necesitamos aprender su uso correcto. Por ejemplo, la imaginación es una
facultad útil, pero también puede usarse para crear muchas ilusiones y apegos.
Aprender a utilizar todas las facultades en la proporción justa es el arte de
vivir y es necesario para todos los seres humanos.
En
cierto sentido, toda la humanidad se encuentra en un estado similar
psicológicamente. Para cada uno de nosotros algunas cosas son muy claras, pero
hay también puntos ciegos de los que no somos conscientes de que crean
ilusiones. Sin embargo, podemos ayudarnos unos a otros a través del diálogo
señalando los puntos ciegos el uno al otro. Krishnamurti trató de promover este
tipo de diálogo, pero es extremadamente difícil porque nos sentimos heridos
cuando otros señalan nuestros puntos ciegos. El ego dice: «Yo no tengo puntos
ciegos, tú tienes los puntos ciegos». Por tanto, los diálogos verdaderos no
ocurren fácilmente. Necesitamos ser libres para tener este tipo de diálogo y no
somos libres, estamos muy condicionados. Entonces, nosotros mismos también somos
el problema para darnos cuenta de tal educación, pero es necesario tener una
mente-aprendiz y aprender juntos con los niños si vamos a transformarnos a
nosotros mismos y a la sociedad.-

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