por cristinalaird
Hay momentos en los que el
cielo no señala un acontecimiento, sino un umbral y como lo dice el título de
este artículo, muchas cosmologías convergen al mismo tiempo justo para esta
Luna Nueva del 19 de marzo que se forma en el último grado de Piscis, en las
aguas finales del zodíaco, apenas horas antes del Equinoccio. No es solo un
cierre de ciclo lunar: es el último suspiro antes del inicio del año
astrológico.
El último grado o grado anorético, siempre es un grado de conciencia. No es el fuego de Aries el que habla primero. Es la memoria de Piscis. Y esta vez, esa memoria coincide con la última conjunción exacta de Kirón y Eris.
Kirón, como ya sabemos, no
representa castigo. Representa herida consciente. Eris no representa simple
discordia. Representa aquello que fue excluido del orden oficial.
Su conjunción no ha traído
venganza, sino revelación.
En los últimos años, hemos
sido testigos de la exposición de estructuras de abuso que durante generaciones
operaron bajo el silencio. Casos que demostraron que la violencia contra lo
femenino no es patrimonio de la ignorancia ni de la marginalidad. También
habita en la academia, en la riqueza, en el poder sofisticado. El problema no
es de classocial, ni intelecto. Es de conciencia.
Cuando digo lo femenino no
sólo me refiero como mujer biológica, sino como principio de vulnerabilidad, de
cuerpo, de dignidad básica. Lo que fue silenciado emerge no para destruir, sino
para ser reconocido.
La diferencia es esencial.
Reconocimiento no es revancha. Es restauración de dignidad.
A esta atmósfera se suma la
conjunción de Sedna con Urano. Sedna es el mito de la traición primordial. La
hija entregada, arrojada al frío, silenciada en la profundidad del océano.
Urano es la descarga eléctrica que rompe lo congelado.
Lo que estuvo sumergido ha
comenzado a moverse.
Los debates sobre migración,
dignidad humana y derecho a la supervivencia no son meras discusiones
políticas. Son síntomas de un reequilibrio más profundo. El ser humano ha
migrado desde el principio de los tiempos. Cuando no puede vivir con lo mínimo
necesario en su tierra, se desplaza. No es ideología. Es historia biológica. La
cuestión no es si el movimiento ocurre. La cuestión es cómo respondemos a él. Y
por supuesto, alguno nos vamos por mera curiosidad, de aquello lejano, de
aquello por descubrir y lo sorprendente es que esa búsqueda de ese Hogar, que
muchas veces no radica en «la tierra de origen», sino en poemas y músicas
lejanas, en espacios aparentemente desconocidos que se convierten en familiar
sin necesidad de comprender las razones. Los aromas y gastronomías desconocidas
y sus manjares irresistibles que hablan de culturas, aunque lejanas
geográficamente, irresistiblemente cercanas al paladar.
Geopolíticamente es complejo.
Humanamente es inevitable.
La Luna Nueva en el último
grado de Piscis se forma en resonancia con Saturno y Neptuno ya ingresando en
Aries. Como sabemos Saturno estructura. Neptuno disuelve ilusiones. Aries
inicia.
Y esta Luna Nueva parece
preguntarnos: ¿Qué iniciamos si no hemos comprendido lo que termina? A la
potencia de Aries y su necesidad de liberarse de lo que lo limita, le cuesta
contestar esta pregunta. Cuando el bebé nace, se lamenta de la calidez del líquido
amniótico, pero se regocija en la libertad de movimiento y las nuevas
sensaciones de estar vivo.
Pero claro está que Piscis
disuelve fronteras y Aries las marca. Si el fuego ariano busca resolver todo
desde la confrontación, Piscis recuerda que toda guerra tiene víctimas
invisibles. Y de alguna manera esta lunación parece colocar la pregunta antes de
la acción. Mientras los instigadores de guerras se acusan unos a otros sobre
quien bombardeó la escuela, la realidad es que murieron más de 100 niñas y
niños en esa «aparentemente justificada» acción.
Vivimos un momento en el que
ciertos discursos insisten en “volver” a un pasado idealizado. Recuperar una
grandeza perdida.
Restaurar un orden que supuestamente funcionaba mejor. Pero el pasado no es un
lugar al que se pueda regresar. Es una memoria que se debe integrar.
Plutón en Acuario nos enfrenta
a una realidad distinta: el poder ya no se legitima por la centralización
carismática, sino por la capacidad de generar beneficio colectivo El mundo no
se reorganiza en torno al brillo individual, sino en torno a la interdependencia.
Intentar vivir en la nostalgia
impide habitar el presente. Y el presente exige responsabilidad.
Mercurio, estacionario y
alineado con los Nodos Lunares a 8º de Piscis-Virgo, sugiere pausa. No para el
silencio pasivo, sino para la reflexión consciente. ¿Qué decimos? ¿Qué
repetimos? ¿Qué narrativas sostenemos?
Hoy en día, la demanda de
verdad no es ideológica. Es existencial.
¿De qué sirve estudiar,
investigar, enseñar, acumular información, si no somos capaces de permanecer en
el presente?
El intelecto sin presencia se
convierte en ruido. El conocimiento sin conciencia se convierte en instrumento
y estamos viendo mucho de esto y desafortunadamente en los corredores del
poder.
Horas después que la Luna se
form Nueva, el Sol cruza el Equinoccio. Ya sabemos lo que esto significa. Día y
noche en igualdad. No es una metáfora ligera. Es un recordatorio astronómico de
que el equilibrio no es teoría, es realidad física. La pregunta es si nuestra
conciencia puede reflejar esa simetría. Entre acción y compasión. Entre límite
y apertura. Entre identidad y humanidad.
Esta Luna Nueva no es un
llamado a la confrontación impulsiva, aunque sea lo que ciertos hombres
insisten navegar. Es un llamado a la claridad previa. No olvidemos que antes
del fuego está el agua. Antes del impulso, la memoria y antes de iniciar,
deberíamos al menos, reconocer.
Cuando estamos ante un ciclo
que concluye, no se trata de destruir lo anterior, sino que se nos exige
madurez.
Tal vez la verdadera pregunta
que nos deja esta lunación sea: ¿Podemos iniciar sin repetir? Porque
Aries inicia inevitablemente.
Pero Piscis recuerda. Y sin memoria, el inicio es repetición.
No olvidéis que para lecturas
privadas conmigo debéis ir a: https://www.astrologiaarquetipica.com/lecturas-privadas/

No hay comentarios:
Publicar un comentario