Ser reales con los demás no es algo fácil de hacer en una sociedad que
honra el mantener las apariencias, sin embargo, es una parte importante al
recorrer un camino espiritual.
A través de la publicidad, los medios de comunicación y muchas otras formas, se nos enseña a estar más preocupados en cómo somos percibidos en vez de en lo que somos realmente. ¿Cuán a menudo las personas te preguntan cómo te va sin estar verdaderamente interesados en escuchar la respuesta? ¿Cuántas veces respondes “¡Genial!” mostrando una gran sonrisa falsa cuando en realidad has tenido un día, una semana o incluso un mes difícil?
