por Prem Rawat.
Estoy aquí para contarles una historia muy sencilla. Una historia que no trata de animales, ni de reyes y reinas, ni de la realización de la fantasía de alguien. Esta historia trata de ti y de mí, tal como existimos, tal como somos.
No es una historia sobre aspiraciones, porque las aspiraciones de la gente dependen mucho de la situación en que se encuentren. Si alguien perdiera a su hijo, no rezaría pidiendo dinero. Rezaría pidiendo una cosa y sólo una: “Dios mío, ¿por favor, puedes hacer que vuelva mi hijo?”. Eso es todo.




