Del
grupo:
Elrah
del Servicio Rítmico
Saludos,
queridos.
Hoy nos unimos a ustedes con un mensaje que, si bien puede parecer ligero, encierra una profunda importancia para el ser humano en su despertar. Queremos hablarles del humor y la risa, esa liberación sagrada que surge cuando el espíritu recuerda, aunque sea por un instante, su libertad inherente. Muchos han malinterpretado el humor,
relegándolo al ámbito de la práctica espiritual, como si la risa no mereciera reverencia. Les decimos, queridos, que la risa está mucho más cerca del cielo de lo que muchos creen. La risa no está separada de la espiritualidad; es una de sus expresiones más puras. Incluso podríamos decir que, al reír, llevamos la energía del Hogar.En
la experiencia humana, las emociones pueden acumularse como tormentas. Los
pensamientos se vuelven densos. Las preocupaciones se superponen y rápidamente
se vuelven abrumadoras. El cuerpo responde tensándose, preparándose para el
peligro. En esos momentos, las energías del ser comienzan a ralentizarse. Se
vuelven pesadas, estáticas y difíciles de mover. Pero entonces llega el humor.
A menudo llega suavemente o inesperadamente, y otras veces aparece en una
explosión tan fuerte que sacude el cuerpo. Y de repente algo cambia. La
tormenta no siempre desaparece al instante, pero su fuerza disminuye. La
respiración regresa, el corazón se abre y la mente se calma. El cuerpo
emocional se reequilibra.
Este
es uno de los grandes dones del humor: equilibra la energía.
Cuando
una persona ríe de corazón, las energías conflictivas suelen armonizar por un
instante. El miedo y la alegría no pueden coexistir, al menos no de la misma
manera. La ira pierde su agudeza. La tristeza se suaviza y fluye. La vergüenza
se disipa y se transforma en aceptación. Sencillamente, el humor interrumpe el
patrón energético habitual el tiempo suficiente para que entre la luz. La risa
no niega las emociones, sino que les permite fluir, respirar y recomponerse de
forma más equilibrada.
Muchos
de ustedes habrán notado que, después de reír a carcajadas, se sienten
diferentes. No solo se divirtieron, sino que se revitalizaron. Esto se debe a
que la risa transforma el ritmo de todo nuestro ser. Le aporta un nuevo impulso
al sistema nervioso, una nueva energía al cuerpo emocional y una mayor amplitud
mental. En este estado, la sanación es más posible.
Sí,
queridos, la risa puede curar físicamente.
El
cuerpo no fue diseñado solo para resistir, sino para renovarse. Pero la
renovación se dificulta cuando el cuerpo se ve constantemente inundado de
señales de estrés, contracciones energéticas y cargas emocionales. La risa
comienza a liberar estas cargas. A medida que los músculos se relajan, la risa
profundiza la respiración. Estimula la circulación y modifica la química
corporal. El cuerpo recibe el mensaje de que está lo suficientemente seguro, al
menos por un momento, como para soltar las defensas. Es en ese soltar donde
comienza la sanación.
Los
seres humanos a menudo buscan la sanación solo mediante el esfuerzo. Se
esfuerzan, analizan, corrigen y luchan. Sin embargo, parte de la sanación
proviene de la liberación, no del control; comienza cuando el cuerpo recuerda
la alegría. Una risa que sacude el vientre y suaviza el rostro no es algo
insignificante, es un acto de restauración. Le recuerda a cada sistema del
cuerpo físico que la vida sigue en movimiento, sigue cantando y sigue
albergando posibilidades. No subestimes la santidad de una sonrisa ni la magia
de una risita.
Una
sonrisa puede ser el comienzo donde un sermón no puede. Una carcajada puede
abrir una puerta que grandes esfuerzos no han logrado abrir. Hay energías en el
universo que responden no solo a la disciplina y la intención, sino también al
deleite. Espiritualmente, la risa conlleva un propósito aún más profundo.
La
risa es el lenguaje de los ángeles.
Los
ángeles no conocen la densidad del miedo como los humanos. Su perspectiva es de
compasión y atemporalidad. La suya es la suave manifestación del espíritu. Los
ángeles ven la inmensidad que se esconde tras cada problema pasajero; son
testigos del viaje del alma, mucho más allá de la estrechez del momento. Por
eso, la energía del amor angelical a menudo llega no como pesadez o presión,
sino como ligereza y elevación. Cuando la risa genuina brota de tu interior,
resuena con el campo angelical. La risa es un sonido de recuerdo.
En
la risa sincera, el alma recuerda brevemente que, si bien la historia humana es
significativa, no es la verdad absoluta. Recuerda que eres eterno y que ninguna
oscuridad puede apagar por completo tu luz. El alma recuerda que, incluso en
medio de las dificultades, estás sostenido por algo inmenso, amoroso y sabio.
En estos momentos de risa, te acercas más a tu hogar.
Queridos
míos, el hogar no es simplemente el lugar al que van después de la muerte. Es
la frecuencia espiritual de la que provienen. Es la resonancia del amor
incondicional, la pertenencia y el conocimiento profundo. Cuando ríen desde el
corazón, sin crueldad ni defensas, elevan su vibración. Se vuelven menos densos
y el velo se vuelve más delgado, pues ya no están atrapados en los límites de
la ilusión. Aunque solo sea por un instante, el cielo no se siente tan lejano,
porque lo tocan desde dentro.
Por
eso, muchos buscadores espirituales se sienten confundidos con respecto al
humor.
Les
han enseñado, directa o indirectamente, que la seriedad equivale a la
profundidad. Han aprendido a asociar la solemnidad con la sabiduría. Creen que
si algo es sagrado, debe ser solemne. Si algo es divino, debe ser formal. Si
uno está verdaderamente evolucionado, debe mantenerse por encima de la risa,
del juego, de la frivolidad. Pero este es un malentendido nacido de la
separación.
Existe
una seriedad que emana de la reverencia. Si bien esta tiene su lugar, hay otra
seriedad que no es más que miedo disfrazado de espiritualidad. Es rígida y
rebosante de arrogancia, un intento del ego por aparentar superioridad
rechazando la ligereza que lo liberaría.
El
humor sagrado es transformador.
El
humor sagrado no consiste en restarle valor a la vida, sino en crear espacio
para una vida más plena. No se trata de faltarle el respeto al dolor, sino de
rechazarlo como el único camino hacia la transformación. El humor sagrado no
consiste en escapar de la realidad, sino en contemplarla con una perspectiva
más amplia.
Cuando
ríes con amabilidad, evolucionas.
Cuando
te ríes con compasión de tus viejos patrones de comportamiento, evolucionas.
Cuando
dejas que el humor disuelva el orgullo y la tensión, liberas la necesidad de
aparentar tener siempre el control y evolucionas.
La
evolución no es solo un ascenso a través de la disciplina, sino también un
profundo suspiro de alivio. A menudo, es la disposición a bajar la guardia. Y a
veces, es simplemente el valor de ser feliz en un mundo que te ha entrenado
para estar siempre alerta.
Queridos
amigos, hay una gran maestría en poder reír en medio de la adversidad. No nos
referimos a la risa forzada, ni a la hipocresía, ni a ignorar las emociones
auténticas del momento. Nos referimos a la verdadera sonrisa interior que surge
cuando el alma recuerda su fortaleza. Ese tipo de humor que dice: «Sí, esto es
difícil, pero soy más que este breve instante». Esto no es negación, es
consciencia.
También
hay sanación en la risa compartida. Cuando las personas ríen juntas, la
separación disminuye y las barreras entre los corazones se debilitan. El juicio
se relaja. La energía fluye con mayor libertad. La risa crea coherencia entre
los seres, porque abre espacio para que el amor florezca donde antes reinaba la
actitud defensiva. Por eso el humor puede sanar las relaciones. Transforma
familias, amistades y comunidades.
Queridos
hermanos, no excluyan el humor de su camino. Incorpórenlo a sus meditaciones y
a su labor de sanación. Incorpórenlo a sus comunidades y a sus encuentros
sagrados. Dejen espacio para las sonrisas en sus ceremonias, para la calidez en
sus oraciones y para la risa en su aprendizaje. La iluminación no es la pérdida
de la alegría, sino la recuperación de su capacidad natural para ella.
Los
ángeles ríen con los que están despertando.
No
se ríen de tu sufrimiento, sino de la hermosa manera en que redescubres la luz
tras haberla olvidado por un tiempo. Ríen con ternura mientras tropiezas, te
levantas, vuelves a tropezar y poco a poco recuerdas que nunca estuviste
separado del amor. Y cuando ríes con el alma, escuchas a los ángeles con mayor
claridad.
Queridos
hermanos, la risa no está por debajo del crecimiento espiritual. Es una de sus
alas.
Así
que, ríe cuando puedas. Ríe con suavidad. Ríe con bondad. Ríe con reverencia
por la vida y con afecto por tu propia humanidad. La sonrisa en tu rostro
activa tu nervio vago, irradiando amor por todo tu ser. Deja que el humor calme
tu energía, alivie tus emociones y sane tu cuerpo. Deja que eleve tu vibración
hasta que puedas sentirte en casa.
Trátensen
con respeto, apóyense mutuamente y jueguen bien juntos.
Soy
Elrah de Rhythmic Service, ¡y les recuerdo que sonrían al regresar a casa!
Véase
también en SteveRother.org

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