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Artículo
traducido al castellano por la Revista El Teósofo de The Theosophist.
Vol.
143 – nº 5 –
El Dr. Pablo Sender es científico, educador y estudiante de las tradiciones espirituales de la humanidad, especialmente las de H.P.Blavatsky. El reside y trabaja en el Instituto de Teosofía de Krotona en Ojai, CA.
En
La Clave de la Teosofía de H.P.,Blavatsky (HPB), ella definió la misión de la
Sociedad Teosófica (ST) como sigue:
“Se
ha formado para mostrar a los seres humanos la existencia de algo como la
Teosofía, y para ayudarles a ascender hacia ésta, estudiando y asimilando sus
verdades eternas”.
Esta
breve declaración, aparentemente simple a primera vista, sintetiza la esencia
del trabajo teosófico. Así pues, procedamos a examinarla detenidamente.
Hacer
que la gente sepa acerca de la Teosofía
El
primer punto en esta declaración es que la ST fue fundada para dar a conocer
“la existencia de algo como la Teosofía”. Como examiné en profundidad en un
artículo anterior2, en algunas partes del mundo teosófico hay una tendencia a
alejarse de la difusión de las enseñanzas teosóficas. De hecho, frecuentemente
existe la tendencia a incluso eliminar la palabra “Teosofía” de las actividades
publicitadas, reemplazándola con frases tales como “Sabiduría Antigua”,
“Sabiduría Eterna”, etc. Mientras en ciertos contextos, esta opción puede ser
apropiada, cuando esto se vuelve una práctica generalizada, es contraproducente.
Un
argumento común para no usar el término “Teosofía” es que el público no está
familiarizado con la palabra –suena extraña para la mayoría de las personas– y,
por lo tanto, es mejor usar términos más generales. Mientras es cierto que la
mayoría de la gente nunca ha escuchado la palabra “Teosofía”, uno se pregunta
si la mejor respuesta a esto es ocultarla. Diría que si las personas no conocen
esta palabra, es porque nosotros, como miembros de la ST, no hemos sido tan
diligentes como necesitamos ser para darla a conocer.
Incluso
desde un punto de vista solo de la comercialización, cuando uno desea presentar
una nueva marca en el mercado, el primer paso es poner el nombre “allí afuera”,
esforzándose en exponerlo a tantas personas como sea posible – incluso a
aquellas que no estén interesadas en el producto en absoluto. Una vez que se
hace esto exitosamente, el nombre se convierte en parte de la mente colectiva,
y deja de sonar extraño. De hecho, la sola familiaridad con el nombre de una
marca, incluso sin saber nada acerca del producto, hace que las personas se
sientan más predispuestas a comprometerse con ella.
Hay
claros ejemplos de cómo nuestra cultura se ha familiarizado con términos
extraños conectados con la espiritualidad, como en los casos del hatha yoga,
reiki, tai chi, y muchos otros. Esto sucedió porque la gente estaba
constantemente expuesta a estas palabras. Por lo tanto, si nos preocupa el posible efecto
negativo del término poco conocido
“Teosofia”, ocultarlo sólo aumentará el problema. Deberíamos asegurarnos que
las personas interesadas en lo espiritual se familiaricen con este término de
modo que, cuando se topen con la publicidad teosófica, su actitud sea, “Oh sí,
he escuchado esa palabra, ¿qué es?”
Hacer
que la gente se familiarice con la palabra “Teosofía” es, por supuesto,
solamente un paso preliminar. Como el Maestro KH escribió a Francesca Arundale:
“Usted
debería, incluso como un simple miembro y con mucha más razón como directiva
(de su Logia), saber que puede enseñar, adquirir conocimiento espiritual y
fortaleza para que la obra pueda apoyarse en usted, y que las víctimas de la
ignorancia aprendan de usted la causa y el remedio de sus sufrimientos”.3
La
Sociedad Teosófica es ante todo una organización para la educación espiritual.
Para cumplir este papel efectivamente, se necesitan dos cosas: conocer las
enseñanzas teosóficas, y poder comunicarlas con habilidad. Es obvio que si
nuestra Sección nacional y grupos locales no fomentan un compromiso con estas
enseñanzas, no podremos compartirlas con los demás. En esos lugares donde hay
una disminución en el estudio de la Teosofía, los miembros nuevos no tendrán la
oportunidad de apreciar el valor de estas enseñanzas, y en el futuro no se
sentirán inclinados a promoverlas. En estos casos, el interés de los miembros
es frecuentemente reemplazado por cualquier otra cosa que esté de moda en ese
momento en el campo de la espiritualidad.
Para
ser claro, no estoy proponiendo aquí que la difusión de las enseñanzas
teosóficas debiera ser la actividad exclusiva de la ST. Hacerlo así,
significaría que la Sociedad se convertiría en otra organización sectaria en el
mundo. Lo que estoy sugiriendo es que las enseñanzas teosóficas siempre
debieran tener una presencia importante en nuestros programas – tanto para el
público como para los miembros.
Ahora,
de acuerdo a HPB, la difusión de estas enseñanzas no abarca la plena extensión
de nuestra misión. Si este fuera el caso, la ST podría reducirse a una
editorial que produce libros y videos.
Ayudar
a las personas a despertar la sabiduría divina
Además
de difundir las enseñanzas, HPB dice que también necesitamos ayudar a las
personas a ascender hacia la Teosofía. ¿Qué significa esto? HPB usó la palabra
“Teosofía” de diferentes maneras.4 En su sentido más profundo, theos-sophia se
refiere a un estado de consciencia en el cual una persona se ha despertado a la
“sabiduría divina” que está latente en todos nosotros. Así, el propósito último
de nuestra misión es ayudar a las personas a ascender a su consciencia
superior, a ese estado en el cual las acciones surgen de la sabiduría y no de
la ignorancia.
Hoy,
hay un creciente número de personas que buscan mantener sus mentes fuera de la
monotonía de la vida diaria y buscan ser estimulados en formas que estén más o
menos alineadas con la búsqueda espiritual. Necesitan sentirse bien, ser
incentivados y sanar las heridas producidas por la vida moderna. Tan bueno y
necesario como pueda ser esto, en mi opinión, no es la misión esencial de
nuestra organización. De otro modo, HPB habría dicho algo como “la ST existe
para ofrecer a las personas un alivio espiritual de las tensiones de la vida y
un lugar para sanar”. Mientras existen hoy muchas organizaciones que ofrecen
esta clase de consuelo espiritualmente amistoso, desde su creación el enfoque
teosófico ha buscado mirar el problema de la existencia humana desde una
perspectiva más profunda. Como declaró el Maestro KH en la cita anterior, el
propósito principal de la educación teosófica es ayudar a la gente a comprender “la causa y el remedio de sus sufrimientos,
en lugar de simplemente ofrecer formas de lidiar con ellos.
Si
organizamos charlas interesantes acerca de temas espirituales nuevos y
estimulantes, pero fallamos en dirigirnos a la raíz de los problemas de la
vida, nos convertimos simplemente en una distracción momentánea. Lo mismo puede
decirse acerca de las actividades destinadas a hacer que las personas se
sientan felices, empoderadas, agradecidas, etc. Despertar emociones a través de
las palabras no es difícil de hacer. Sin embargo, aunque generar emociones
positivas es beneficioso, el efecto de esto es de corta duración e insuficiente
para tratar con los desafíos de la vida diaria. Si no hemos proporcionado algo
más profundo, cuando las agradables sensaciones se desvanecen, las personas se
quedan en un lugar similar al que estaban antes de llegar a nuestras
actividades. Incluso la transmisión de información acerca de las diferentes
religiones, filosofías y ciencias es per se, insuficiente. Si limitamos
nuestras actividades a hacer esto, entonces nos convertimos en no mucho más que
una Wikipedia o Discovery Channel espiritual.
Nuevamente,
por todo esto no quiero decir que nuestras actividades no puedan tener algún
elemento de entretenimiento, o aspectos donde las personas puedan sentirse
empoderadas, o charlas donde se comparta información; pero esto no debería ser
el núcleo de lo que ofrecemos a las personas si nuestro propósito es ayudarlas
a vivir desde un estado que está en contacto con la sabiduría divina. Si no
presentamos la profunda perspectiva espiritual propuesta en nuestras enseñanzas
y comunicamos cómo enfrentar la vida desde esta posición ventajosa,
desperdiciamos nuestros limitados recursos en actividades secundarias. En otras
palabras, si fallamos en investigar cómo elevar la conciencia más allá del
nivel personal de existencia y la comprensión limitada de la mente mundana,
entonces es posible que no estemos cumpliendo con nuestra misión.
Seguramente,
esto es más fácil de decir que hacer, así que aquellos que se sienten
inspirados por esta noble meta naturalmente preguntarán, “¿Cómo podemos ayudar
a la gente de esta manera?” HPB proporciona la respuesta en la última parte de
su declaración.
Estudiar
y asimilar las enseñanzas
Para
aprender cómo elevar nuestra consciencia al estado de la sabiduría divina (y
así poder ayudar a otros a hacerlo), HPB aconseja dos acciones –
(a)
el estudio de las verdades eternas expresadas en las enseñanzas teosóficas, y
(b)
el esfuerzo por asimilarlas.
En
esta época donde la lectura profunda está en disminución, y la espiritualidad
es a menudo reducida a una aplicación mecánica de las técnicas, algunas
personas puede que no vean la necesidad de invertir tiempo en el estudio de la
literatura espiritual. Sin embargo, si la Teosofía ha de tener un efecto
transformador en nuestras vidas, conocer la teoría es un paso inevitable.
Tomemos, como un ejemplo, a las personas que desean ser competentes en alguna
ciencia experimental. Antes que los estudiantes puedan comenzar trabajando en
el área o un laboratorio, se les pide que pasen algunos años estudiando los
fundamentos teóricos de su ciencia. Mientras atraviesan esta fase inicial, es
común que los estudiantes fallen en ver cómo toda la información que están
adquiriendo puede ser relevante para sus carreras. Esto es sólo natural, porque
en esta etapa es difícil para ellos comprender su ciencia como un todo.
Sin
embargo, a medida que sus estudios progresan, comienzan a comprender cómo se
conjugan los diferentes conceptos creando la base para su futura práctica. Lo
mismo se aplica a la Teosofía. Cuando comienzan sus estudios teosóficos, los
miembros pueden sentir que están sólo adquiriendo conocimiento intelectual y
pueden fallar en comprender que esta información, cuando es correctamente
entendida, tendrá un impacto más práctico en sus vidas. Por eso, si no
encuentran guía y un estímulo apropiado por parte de los miembros más
experimentados, ellos abandonarán el estudio de la Teosofía o lo harán de una
manera poco entusiasta y el resultado será difícilmente provechoso.
También
es cierto, sin embargo, que una persona puede estudiar por décadas sin moverse
más allá del nivel de reunir más y más información. Porque, para que las
enseñanzas tengan un efecto real en nuestras vidas, se necesita un esfuerzo
adicional, y aquí viene la segunda acción aconsejada por HPB – la asimilación
de las enseñanzas, es decir, hacer que las enseñanzas sean parte de nosotros
mismos. Las siguientes consideraciones pueden ayudar a abordar este último
elemento en su declaración:
(1)
Sólo leer las enseñanzas, claramente es insuficiente. Una cuidadosa reflexión y
meditación sobre la información que estamos reuniendo, es necesaria, de modo
que realmente podamos captarla. Debemos ir más allá del nivel de sólo
comprender lo que significan las palabras, y lograr ser capaces de ver su
solidez y comprender sus implicaciones. Por ejemplo, si aprendemos acerca del
karma de una manera superficial, nuestra visión de este concepto no será muy
diferente a la idea, “Si haces cosas buenas, Dios te recompensará, si haces
cosas malas Dios te castigará”. Sólo reemplacemos la palabra “Dios” por
“karma”. O podemos aprender superficialmente acerca de nuestra constitución
séptuple, y todavía sentir que el “nosotros” real es el yo personal, mientras
que todos los principios superiores son algún tipo de “apegos espirituales”
para nosotros. Solamente a través de una cuidadosa consideración de lo que
estudiamos podemos obtener nuestras propias percepciones, las que gradualmente
cambiarán nuestra comprensión y respuesta a la vida.
(2)
Entonces, debemos hacer un esfuerzo para examinarnos a nosotros y a nuestras
vidas diarias desde la perspectiva de lo que estamos aprendiendo. Esto es
necesario, de modo que nuestra comprensión no permanezca en el nivel de las
abstracciones. Por ejemplo, uno debería considerar, “¿Cuál sería la forma ideal
de lidiar con esta difícil situación que estoy enfrentando justo ahora desde la
perspectiva de que todo lo que sucede es la expresión de un orden cósmico
(karma)?” O, “¿Cuál sería la acción correcta desde la perspectiva de mi Yo
real, que es eterno y más allá de las sensaciones y deseos pasajeros de la
personalidad?” Esta clase de indagación desarrollará gradualmente la habilidad
para aplicar las enseñanzas a situaciones reales de la vida.
(3)
Una vez que hemos llegado a nuestra propia comprensión de cómo deberíamos
responder a la situación desde la perspectiva de las enseñanzas, el último paso
es hacer un esfuerzo para actuar de esa manera. Este es el aspecto más
desafiante del proceso. A menudo encontraremos que fallamos en actuar como
pretendíamos, y esta comprensión puede ser dolorosa y desalentadora.
Ahora,
si fuimos atraídos a la ST por un orador bien intencionado pero quizás
equivocado, quien prometió que la espiritualidad nos traería algún tipo de
gratificación instantánea, autoafirmación, etc., entonces quizás escogeremos
evitar un futuro bochorno tratando de aplicar estos altos ideales nuevamente,
volviéndonos en cambio hacia aguas menos profundas y más tibias. Pero si
tuvimos la buena suerte de tener un miembro experimentado que nos ayudó a
comprender la sagrada naturaleza de este trabajo de autotransformación – que es
al mismo tiempo la transformación de la consciencia humana – lo más probable es
que seremos inspirados para ignorar nuestros sentimientos personales e
intentaremos nuevamente, en la búsqueda de tal noble meta.
En
todo caso, es sólo haciendo un esfuerzo de aplicar las enseñanzas de esta
manera que podemos “manifestar” la sabiduría divina en nuestras vidas.
Trabajando de esta manera, descubriremos donde nuestra comprensión de una
enseñanza particular puede ser demasiado simplista, o no muy correcta. Por
ejemplo, si nuestra comprensión del karma (o cualquier otro tema) está mal
concebida, simplemente no tendrá sentido cuando tratemos de aplicarla a la vida
diaria. Esta observación entonces nos estimulará a volver a las enseñanzas y la
experiencia recientemente adquirida nos ayudará a comprender el tema un poco más
profundamente.
Sin
esta experiencia personal no podremos mostrar a los recién llegados por qué es
importante adquirir las enseñanzas teosóficas. El esfuerzo por estudiar y
aplicar las enseñanzas no solamente se volverá una fuerza poderosa para cambiar
gradualmente nuestras vidas, sino también nos permitirá transmitir a otros su
valor práctico, ayudándolos así a elevar sus consciencias y a estar más y más
en contacto con la sabiduría divina. Tal es el maravilloso servicio que la ST y
sus miembros pueden ofrecer a nuestra doliente humanidad.

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