El 3 de octubre de 2026 Venus se pone retrógrada a 8°29′ de Escorpio, iniciando uno de esos movimientos astrológicos que pueden sentirse con especial intensidad en el terreno de las relaciones, el deseo, la intimidad, el dinero y los valores personales. Venus permanecerá retrógrada hasta el 14 de noviembre, aunque todo el proceso es mucho más largo: entró en su zona de sombra el 31 de agosto y no la abandonará definitivamente hasta el 15 de diciembre. Además, el 25 de octubre regresará a Libra mientras continúa retrógrada, por lo que este ciclo comienza preguntándonos qué deseamos realmente y termina obligándonos a revisar cómo queremos relacionarnos con los demás.
Venus representa aquello que amamos, aquello que deseamos, nuestra
manera de vincularnos, nuestros valores, nuestra capacidad de disfrutar y
también nuestra relación con el dinero y con aquello que consideramos valioso.
Cuando retrograda, la mirada se vuelve hacia dentro. En lugar de avanzar de
manera automática hacia lo nuevo, tendemos a revisar elecciones anteriores, relaciones,
deseos, gastos, vínculos y necesidades afectivas. Y al hacerlo desde Escorpio,
el proceso adquiere mucha más profundidad: aquí Venus no se conforma con saber
si algo nos gusta; quiere saber por qué lo queremos, qué nos ata a ello y qué
estamos dispuestos a entregar para conseguirlo.
Por eso esta Venus retrógrada puede traer recuerdos, personas,
conversaciones o deseos del pasado. Pero no significa necesariamente que una
expareja vaya a regresar ni que una relación tenga que romperse. Puede
manifestarse de muchas maneras. Alguien puede reaparecer físicamente, pero
también puede reaparecer simplemente en nuestra mente. Podemos volver a pensar
en una persona después de mucho tiempo, descubrir que todavía sentimos algo,
darnos cuenta de que ya no sentimos lo mismo o comprender finalmente qué fue lo
que nos mantuvo enganchados a aquella historia.
VENUS
RETRÓGRADA EN ESCORPIO NO PREGUNTA “¿A QUIÉN QUIERES?”, SINO “¿POR QUÉ LO
QUIERES?”
Esta es probablemente una de las preguntas centrales de todo el
tránsito.
Escorpio lleva las relaciones hacia territorios que normalmente
intentamos mantener bajo control: deseo, celos, miedo a perder, necesidad de
seguridad, sexualidad, secretos, dependencia emocional, poder, confianza,
vulnerabilidad y vínculos difíciles de soltar.
Por eso pueden aparecer situaciones como estas: una persona que llevaba
meses sin pensar en alguien comienza de repente a recordar aquella relación;
alguien que está en pareja empieza a preguntarse si existe suficiente intimidad
emocional; una relación aparentemente estable obliga a hablar de celos o de
confianza; una antigua herida vuelve a doler porque aparece una situación que
la activa; alguien se da cuenta de que confunde intensidad con amor; o una
persona que siempre ha elegido relaciones complicadas comienza a preguntarse
por qué necesita sentir tanto para saber que está enamorada.
También puede ocurrir algo aparentemente contradictorio: echar de menos
a alguien y, al mismo tiempo, comprender que no se quiere volver a vivir
aquella relación. Venus retrógrada puede separar dos cosas que muchas veces
confundimos: deseo y conveniencia, amor y necesidad, atracción y
compatibilidad, nostalgia y verdadero deseo de regresar.
Y ahí está una de las grandes enseñanzas de este tránsito: podemos
seguir sintiendo algo por alguien sin que eso signifique que queramos construir
una vida con esa persona.
Y LOS
ASPECTOS HACEN QUE ESTA VENUS SEA TODAVÍA MÁS INTENSA
La retrogradación comienza el 3 de octubre con Venus a 8°29′ de
Escorpio, en un cielo donde además Marte se encuentra en Leo y forma una
oposición exacta con Plutón en Acuario. Ese mismo día la Luna está en Cáncer y
forma un trígono con Venus, aportando una enorme sensibilidad emocional al
comienzo del proceso.
Pero la historia se vuelve todavía más interesante unos días después.
El 6 de octubre, Mercurio se une a Venus retrógrada exactamente en torno
a los 8° de Escorpio. Aquí lo que sentimos empieza a buscar palabras. Pueden
producirse conversaciones pendientes, confesiones, mensajes, recuerdos que
vuelven a ser verbalizados o descubrimientos sobre lo que realmente se pensaba
o sentía. Es un momento especialmente interesante para conversaciones que
durante mucho tiempo se habían evitado.
Después llega uno de los aspectos más fuertes: el 10 de octubre Venus
retrógrada forma una cuadratura exacta con Marte en Leo, ambos alrededor de los
7°. Venus habla de lo que deseamos y Marte de cómo vamos detrás de aquello que
queremos. La cuadratura puede aumentar muchísimo la tensión entre atracción y
voluntad, deseo y orgullo, necesidad de acercamiento y necesidad de conservar
el control.
En la vida cotidiana puede sentirse como una química que reaparece entre
dos personas, una discusión que nace precisamente porque existe una fuerte
atracción, una relación en la que uno quiere acercarse mientras el otro
necesita espacio, o una situación en la que alguien descubre que lleva tiempo
reprimiendo un deseo.
Y el 20 de octubre llega uno de los momentos más intensos del ciclo:
Venus retrógrada, ya en 3° de Escorpio, forma una cuadratura exacta con Plutón
a 3° de Acuario. Es un aspecto que puede poner bajo la lupa cuestiones de
poder, control, dependencia, posesividad, miedo a perder y vínculos en los que
existe una lucha por determinar quién tiene más poder emocional.
Aquí pueden aparecer preguntas incómodas: “¿Estoy con esta persona
porque la amo o porque temo perderla?”, “¿quiero realmente esta relación o
necesito sentir que todavía me eligen?”, “¿estoy intentando controlar una
situación porque tengo miedo?”, “¿por qué sigo deseando aquello que sé que me
hace daño?”.
No necesariamente significa que una relación vaya a terminar. Puede
significar precisamente lo contrario: que una relación tenga que atravesar una
conversación profunda para cambiar su manera de funcionar.
¿Y SI
APARECE ALGUIEN DEL PASADO?
Este será uno de los temas que más preguntas generará durante la
retrogradación.
Sí, Venus retrógrada se asocia tradicionalmente con revisiones de
relaciones anteriores y con la posibilidad de que personas o historias del
pasado vuelvan a aparecer. Pero conviene entenderlo correctamente: no es una
promesa de regreso ni una sentencia de ruptura. Puede volver una persona, una
conversación, un sentimiento, una duda o simplemente un recuerdo. Las
interpretaciones astrológicas sobre este ciclo destacan precisamente la
posibilidad de revisar asuntos afectivos inacabados para transformarlos o cerrarlos
de otra manera.
Imaginemos, por ejemplo, a alguien que lleva un año sin hablar con una
expareja. Durante octubre recibe un mensaje. Puede haber una conversación y
quizá incluso un acercamiento. Pero también puede ocurrir que, al
reencontrarse, descubra que todavía existe deseo, pero ya no existe el mismo
proyecto de vida. Otra persona puede no recibir ningún mensaje y, sin embargo,
experimentar una oleada inesperada de recuerdos que le permita comprender
finalmente por qué aquella relación tuvo tanta importancia.
El pasado puede reaparecer para continuar una historia, para
transformarla o simplemente para mostrarnos algo que todavía necesitábamos
comprender.
VENUS
RETRÓGRADA TAMBIÉN HABLA DE DINERO
No debemos reducir Venus exclusivamente al amor.
Venus también representa nuestros valores, recursos, placer, consumo y
aquello a lo que concedemos valor. En Escorpio, además, entran en escena los
recursos compartidos: cuentas conjuntas, préstamos, deudas, herencias,
inversiones, gastos de pareja, acuerdos económicos o cualquier situación en la
que nuestro dinero se mezcla con el de otra persona.
Durante este ciclo pueden revisarse gastos realizados anteriormente,
aparecer una deuda olvidada, renegociarse una cantidad, retomarse una
conversación sobre dinero dentro de una pareja o descubrirse que estamos
gastando para llenar una necesidad emocional.
Un ejemplo muy venusino-escorpiano sería comprar compulsivamente cuando
estamos tristes y descubrir después que el verdadero problema no era la
necesidad de comprar, sino la necesidad de sentir placer, seguridad o
recompensa.
Por eso esta retrogradación también pregunta:
¿En qué estoy invirtiendo mi dinero, mi tiempo, mi energía y mi afecto?
¿Y realmente merece la pena?
EL 24 DE
OCTUBRE LLEGA EL MOMENTO MÁS PROFUNDO
El 24 de octubre Venus retrógrada se une al Sol alrededor de 0°45′ de
Escorpio, en la llamada conjunción inferior de Venus. Es uno de los puntos
centrales del ciclo porque marca una especie de reinicio venusino: aquello que
hemos estado revisando comienza a revelar una verdad más profunda sobre
nuestros deseos y valores.
Y aquí ocurre algo especialmente llamativo: el mismo día Mercurio se
pone retrógrado en Escorpio. Venus está revisando el deseo y Mercurio comienza
a revisar pensamientos, conversaciones e información. Por eso la segunda mitad
del proceso puede sentirse todavía más introspectiva.
Podemos descubrir algo que no habíamos querido reconocer. Podemos
cambiar de opinión sobre una persona. Podemos comprender una relación desde
otra perspectiva. Podemos darnos cuenta de que aquello que creíamos querer ya
no nos satisface o, al contrario, reconocer que un deseo que habíamos reprimido
sigue estando vivo.
Después, el 25 de octubre Venus retrógrada abandona Escorpio y vuelve a
Libra, llevando toda esta revisión profunda hacia el terreno de la pareja, los
acuerdos, la reciprocidad y el equilibrio.
Es como si primero Escorpio preguntara “¿qué deseas realmente?” y
después Libra preguntara “¿puede esto convertirse en una relación equilibrada?”
¿QUÉ SIGNOS
PUEDEN SENTIR MÁS ESTA VENUS RETRÓGRADA?
Aunque todos los signos pueden experimentar la revisión en algún área de
su vida, hay cuatro signos especialmente sensibles al inicio del ciclo porque
Venus se estaciona en 8°29′ de Escorpio: Escorpio, Tauro, Leo y Acuario. La
razón es geométrica: Escorpio recibe la conjunción, Tauro la oposición y Leo y
Acuario las cuadraturas. La intensidad será especialmente notable para quienes
tengan Sol, Luna, Ascendente, Venus o algún planeta personal aproximadamente
entre los 6° y 11° de estos signos.
ESCORPIO: Venus retrograda sobre
vuestro propio signo. Es uno de los tránsitos más personales del ciclo. Puede
haber una revisión profunda de la imagen que tenéis de vosotros mismos, de
vuestra manera de amar y de aquello que realmente deseáis. Puede reaparecer una
historia, pero también puede reaparecer una versión antigua de vosotros mismos
que ya no encaja con quien sois ahora.
TAURO: Venus es vuestra regente
y la retrogradación ocurre en el signo opuesto. Las relaciones se convierten en
espejo. Puede ser necesario revisar qué se está dando y qué se está recibiendo,
qué necesita la pareja, qué necesitáis vosotros y hasta dónde estáis dispuestos
a negociar sin renunciar a vuestra estabilidad.
LEO: Venus retrógrada forma
cuadratura con vuestro signo y, además, Marte estará transitando Leo durante
buena parte de este proceso. Aquí deseo, orgullo, pasión y necesidad de
reconocimiento pueden mezclarse. Puede haber una fuerte atracción, pero también
situaciones en las que haya que preguntarse si se está luchando por amor o por
demostrar algo.
ACUARIO: Venus en Escorpio forma
cuadratura con vuestro signo y se enfrenta además al territorio de Plutón que
está transitando Acuario. Las relaciones pueden tocar cuestiones profundas de
autonomía y poder. Puede ser necesario redefinir una relación, una amistad, una
alianza económica o una dinámica que llevaba demasiado tiempo funcionando de
una determinada manera.
LIBRA: Venus es vuestro planeta
regente y, además, regresará a vuestro signo el 25 de octubre. La revisión
puede comenzar en Escorpio —donde se pregunta qué deseo y qué necesito
emocionalmente— y continuar en Libra preguntando qué tipo de relación, acuerdo
o equilibrio quiero construir. Es un tránsito especialmente interesante para
redefinir valores y vínculos.
ESCORPIO y
LIBRA, por tanto, tienen un
protagonismo especial en todo el recorrido, mientras que Tauro, Leo y Acuario
pueden sentir con fuerza los aspectos tensos, especialmente si tienen planetas
personales cerca de los grados señalados.
Pero hay una regla importante: el signo solar no lo explica todo. Una
persona puede ser Géminis y sentir esta Venus muchísimo si tiene la Luna,
Venus, Marte, Ascendente o algún ángulo de su carta alrededor de 8° de los
signos implicados.
VENUS
RETRÓGRADA EN ESCORPIO NOS DEJA UNA PREGUNTA
Durante estas semanas quizá no tengamos todas las respuestas. Y
probablemente ese sea precisamente el sentido del tránsito.
Venus retrógrada no viene necesariamente a quitar algo. Viene a
mostrarnos qué valoramos, qué deseamos, qué estamos dispuestos a aceptar y qué
ya no podemos seguir ignorando.
Puede regresar una persona. Puede regresar un recuerdo. Puede regresar
un deseo. Puede regresar una conversación pendiente.
Pero también puede regresar una parte de nosotros que habíamos dejado
atrás.
Y cuando Venus llegue nuevamente a Libra, después de haber atravesado
las profundidades de Escorpio, la pregunta ya no será solamente “¿a quién
quiero?”, sino algo mucho más importante:
“¿Qué tipo de amor, de relación y de vida quiero realmente para mí?”
Ese será el verdadero corazón de esta Venus retrógrada.

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