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4 de octubre de 2026

La desconocida cara de Venus que cambia cómo leés tu carta

Aripka Maia

Querida,

En el directo de anoche (abajo te dejo el link) hablé de que podés conocer tu Venus de memoria: el signo, la casa, los aspectos… y aun así estar deseando cosas que ni siquiera son tuyas.

Deseos que en algún momento tus papás, profesores o la sociedad te “obligaron” a querer.

Suena raro, lo sé.

Pero esa es una de las razones por las que casi nunca sentís que llega a tu vida lo que realmente querés: un trabajo que disfrutes, una pareja que te toque el alma, una vida económica menos dura…

Hoy quiero, gracias a la energía de Venus, mostrarte qué ocurre.

Verás, en tu carta natal tenés un punto que se llama Venus.

Y casi toda la astrología te va a decir lo mismo sobre él: que habla de cómo amás, de qué te gusta, de cómo atraés, de tu relación con la belleza y con la pareja.

Todo eso es verdad pero es quedarse en la superficie de Venus.

Y hoy quiero mostrarte lo que hay debajo, el tesoro enterrado que tiene Venus para todas, porque cambia por completo la forma de leer tu carta.

Empecemos por lo que Venus es de verdad.

Venus no es solo el planeta del amor.

Eso es como decir que el ser humano es solo carne y huesos.

Venus es amor y mucho más.

Si vamos profundo, Venus en realidad es una antena.

Una antena interna, una especie de tecnología que llevás en el arquetipo del sagrado femenino (en hombres y mujeres), y que sirve para una sola cosa: sintonizar con la vida.

Igual que una radio se sintoniza con una emisora, tu Venus se sintoniza con aquello que va a desear y con lo cual se va a vincular.

Y fijate que no se sintoniza solo con una pareja. Podés sintonizar con una flor, con una montaña, con el agua de un río, con un animal, con un lugar, con cualquier aspecto de tu propia vida.

De esa sintonía nace todo lo demás: el vínculo, el amor, la belleza, el deseo.

¿Lo ves ahora? Venus es en esencia cómo te conectás con la existencia.

Y hay un detalle en su símbolo que lo dice todo.

El símbolo de Venus es un círculo sobre una cruz.

El círculo es el espíritu. La cruz de abajo es la materia.

Significa el espíritu de vida que prevalece sobre la materia. La conciencia eterna que hay en vos sosteniéndose por encima de lo denso, de lo instintivo, de lo que tira hacia abajo.

Eso es Venus en su forma más alta. Muy lejos de la belleza, la estética y la seducción a las que la redujeron.

Ahora bien, si Venus es tu antena para “sintonizar”, hoy quiero hacerte una pregunta que a mí me cambió la forma de leer una carta: ¿Cuánto de lo que tu Venus desea hoy es verdaderamente tuyo?

Espera, espera, no lo pienses con la cabeza… solo lo primero que te vino, eso que primero te vino es lo que es.

Ahora bien, te explico por qué te lo pregunto.

La ciencia ya demostró algo sobre el miedo.

Que, más allá de los miedos con los que nacemos, la enorme mayoría se aprende.

Se aprende mirando a nuestros padres, escuchando a nuestro entorno, absorbiendo la cultura en la que crecimos.

El miedo, en gran parte, no nace con vos sino que te lo enseñaron.

Y con el deseo pasa exactamente lo mismo.

Tu antena de Venus se fue programando y aprendió a sintonizar con lo que te dijeron que tenías que querer.

Y esta es la verdadera energía de Venus que podemos aprovechar todas.

Porque podés tener a Venus en Escorpio, o en Tauro, o donde sea, conocer tu signo, tu casa, tus aspectos… y aun así estar deseando cosas que no elegiste.

Porque encima de tu Venus real se fueron apilando capas que no son tuyas.

El deseo de tu madre para vos. Lo que en tu casa se consideraba valioso. El tipo de hombre que "convenía". La vida que se esperaba que quisieras. Lo que la cultura te dijo que una mujer debía desear para estar completa.

Y un día ya no distinguís cuál de todos esos deseos es tuyo.

Te doy un ejemplo mío.

Cuando yo era joven, mis padres tenían clarísimo lo que debía desear: un hombre con una buena profesión, un arquitecto, un abogado, alguien "realizado".

Ese era su Venus proyectado sobre mí, no el mío.

Y si yo no hubiera tenido a Venus y a Lilith en Aries, que me dieron desde muy chica una necesidad de independencia enorme, probablemente habría elegido desde ahí.

Hubiera cumplido el deseo de ellos.

De hecho, a los veinticuatro me casé con un músico, un hippie que vivía con lo puesto.

Todo lo contrario de lo que ellos esperaban pero era mi deseo real en ese momento, y lo seguí.

Y me costó años ver por mí misma que aquel primer deseo que me habían dibujado ni siquiera era mío.

Pero querida, mirá, porque lo realmente urgente es darse cuenta de esto…

Cuando tu Venus desea desde los programas heredados y no desde tu centro, pasa algo muy concreto.

Tu magnetismo se apaga.

Porque el magnetismo no nace de gustar ni de seducir: nace de la coherencia entre lo que deseás de verdad y cómo vivís.

Cuando esas dos cosas coinciden, hay presencia y cuando no, hay una mujer entera persiguiendo cosas que no la llenan, porque nunca fueron suyas.

Y esa mujer se vacía.

Vive sosteniendo a todos, resolviendo lo de todos, con la antena apuntando siempre hacia afuera.

Y una noche, sin saber por qué, cae en esa sensación de sin sentido.

Ese pozo que no sabe nombrar.

Y esto no se resuelve solamente conociendo mejor tu carta.

Conocer tu Venus no es lo mismo que encarnarla.

Se resuelve yendo hasta abajo, hasta la Venus real que quedó tapada, y separando tu deseo del que te prestaron.

Justo ahora el cielo acompaña ese trabajo.

Venus está entrando en su retrogradación pronto. Y lo que hace Venus cuando retrograda es exactamente esto: traer a revisión tu deseo, tus vínculos, tu forma de recibir, tu valor.

Y sacar a la superficie lo que tenías tapado para que puedas mirarlo.

Es el momento del año en que esa pregunta, "¿esto lo quiero yo?", aparece sola, a la fuerza.

Y depende cómo la respondas puede crear un futuro que por mucho tiempo soñaste o seguir atorada en las mismas situaciones.

Puede que sientas miedo, deseo, duda o todo a la vez y estarías sintiendo lo mismo que he sentido yo durante mucho tiempo.

Y desde ahí, desde ese lugar que ya recorrí, es de donde puedo tenderte una mano y acompañarte hacia donde llevás mucho tiempo queriendo estar.

En todas esas áreas de la vida que te dije.

A ese caminar juntas lo llamé VENUS · El Pentáculo de la Diosa.

Un recorrido para volver a tu deseo real y a tu magnetismo original, mientras Venus hace en el cielo ese mismo descenso y regreso.

Una energía que no volverá a estar hasta dentro de diecinueve meses.

Con la mirada en el cielo y los pies en la tierra,

Aripka

 

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