El 24 de octubre de 2026, Venus retrógrada se encontrará con el Sol en el grado 0° de Escorpio, formando una Venus Star Point excepcional: será la última de una secuencia que comenzó en 1926. Después de cien años, este punto de la estrella de Venus abandona progresivamente Escorpio para abrir paso a Libra, signo regido por Venus y uno de sus domicilios. Se cierra así una larga etapa venusina y comienza lentamente otra historia.
Venus representa
el amor, el deseo, los vínculos, el placer, el dinero, la autoestima y aquello
a lo que otorgamos valor. Escorpio introduce temas más profundos: poder,
intimidad, sexualidad, recursos compartidos, dependencia, pérdida, control y
transformación. Por eso, estos cien años pueden observarse simbólicamente como
un enorme laboratorio colectivo en torno a nuestra manera de amar, desear,
compartir y ejercer poder.
Un siglo
transformando el amor, el poder y la riqueza
En el ámbito
económico, Escorpio está asociado al dinero compartido: inversiones, créditos,
deudas, impuestos, herencias, seguros y grandes concentraciones de capital.
Durante este siglo nuestra relación con la riqueza se ha transformado
radicalmente, pero también se ha hecho más visible una pregunta profundamente
escorpiana: ¿quién posee los recursos y cuánto poder obtiene a través de ellos?
En las relaciones
ocurre algo semejante. La intimidad puede convertirse en un espacio de profunda
transformación, pero también en un territorio donde aparecen nuestras sombras.
Miedo al abandono, celos, posesión, dependencia afectiva, amenazas, manipulación
emocional, psicológica o económica, control del dinero y vínculos sostenidos
por antiguos traumas afectivos forman parte del lado más complejo de Venus en
Escorpio.
Sin embargo, este
ciclo también ha traído luz. Hemos aprendido a reconocer y nombrar dinámicas
que anteriormente podían permanecer escondidas dentro de la esfera privada.
Conceptos como consentimiento, dependencia emocional, violencia económica,
abuso psicológico, trauma afectivo, límites y autonomía personal forman hoy
parte de una conversación colectiva que hace cien años era muy diferente.
Sexualidad: de lo
prohibido a lo visible
La sexualidad
constituye otra de las grandes historias de este ciclo. En el último siglo se
han transformado profundamente nuestras ideas sobre deseo, libertad sexual,
orientación sexual, consentimiento y autonomía sobre el propio cuerpo.
Existe un período
especialmente simbólico: Plutón, regente moderno de Escorpio, transitó este
signo entre 1983 y 1995, considerando sus entradas y retrogradaciones. La
epidemia del sida había comenzado a reconocerse en 1981, pero durante los años
siguientes adquirió dimensiones devastadoras. Sexualidad, enfermedad, muerte,
miedo y enormes prejuicios hacia las personas homosexuales quedaron brutalmente
expuestos ante la sociedad. Al mismo tiempo, surgieron movimientos de
activismo, investigación, educación sexual y lucha contra la discriminación.
Escorpio no
solamente revela la oscuridad: obliga a mirar aquello que permanecía oculto
para poder transformarlo.
2026: la última
Venus Star Point y Plutón en Acuario
Hay algo que hace
especialmente significativa esta última Venus Star Point. Por primera vez
dentro de este cierre, encontramos a Plutón instalado en Acuario y formando una
cuadratura cercana con Venus y el Sol en los primeros grados de Escorpio.
La última Venus
Star Point escorpiana se encuentra así con su propio regente desde Acuario,
signo relacionado con lo colectivo, las redes, la tecnología, las comunidades y
los cambios sociales.
Aquello que antes
podía permanecer encerrado en la intimidad comienza a convertirse en una
cuestión colectiva. El abuso, el consentimiento, el control económico, las
relaciones de poder y las nuevas formas de vincularnos ya no pertenecen
únicamente al ámbito privado. Al mismo tiempo, la tecnología introduce nuevos
dilemas relacionados con nuestra intimidad: puede ayudarnos a visibilizar
abusos y conectar a quienes antes permanecían aislados, pero también puede
convertirse en instrumento de vigilancia, manipulación, exposición y control.
¿Qué termina para
nosotros?
Aunque ninguno de
nosotros haya vivido este ciclo completo desde 1926, todos hemos nacido dentro
de él. Por eso podemos observar nuestra propia historia y preguntarnos qué
patrón venusino hemos repetido: personas diferentes, relaciones diferentes,
pero quizás el mismo miedo, la misma dependencia, la misma necesidad de
controlar o la misma dificultad para reconocer nuestro valor.
Esta última Venus
Star Point no necesariamente habla del final de una relación. Puede representar
el final de una manera de relacionarnos. Puede morir una obsesión, un miedo al
abandono, una dependencia, una forma de vivir nuestra sexualidad o la creencia
de que para ser amados debemos renunciar a una parte de nosotros mismos.
Y después de
Escorpio llegará progresivamente Libra, el domicilio de Venus. El lenguaje
comienza a cambiar. De la intensidad pasamos al equilibrio; del control, a la
negociación; de la dependencia, a la reciprocidad; de la fusión, al encuentro
entre dos personas capaces de conservar su propia identidad.
El 24 de octubre
de 2026 Venus cierra simbólicamente una historia de cien años. Y antes de
abandonar definitivamente las profundidades de Escorpio, nos deja una última
pregunta:
¿Qué forma de
amar, desear o vincularnos ya cumplió su ciclo y estamos preparados para dejar
morir?

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