Para expandir nuestra consciencia es necesario buscar en nosotros un punto de quietud, un estado de inocencia mental que viene como producto de una total ausencia de apegos y deseos personales. Es borrar lo que nos separa de los demás y no nos deja ver que, en lo esencial, somos humanos, hermanos y borrar aquellas fronteras puestas por nuestras creencias, por los esquemas de pensamiento teñidos de formas materiales, de falsos valores y de innumerables apegos.
En ese estado de profunda quietud mental se fortalecen los lazos que nos unen a lo divino y percibimos con más
claridad el mundo que nos rodea. Parece una paradoja, pero mientras más consciente estamos del mundo invisible, mejor percibimos el visible, mientras más conscientes del centro, mejor manejamos la periferia.En las relaciones humanas si guardamos silencio y
escuchamos al otro mientras habla nos sorprenderá todo lo que podemos percibir
y cómo nos enriquece el contacto humano. De la misma manera, la vida está llena
de riquezas que esperan ser percibidas. ¿Cuántos amaneceres llenos de luz y de
color no hemos visto? ¿Cuántas miradas llenas de amor se han perdido por falta
de atención? ¿Cuántas respuestas la vida nos ha entregado en su lenguaje
simbólico y no las hemos podido captar?
Deja que la vida hable, deja que la vida hable... y
para que la vida hable tenemos que callarnos. Callar nuestros interminables
pensamientos que circulan en nuestro entorno, repetitivos, aburridos, ciegos,
pensamientos que todo lo empobrecen, porque... ¿cómo no empobrecer
la conciencia cuando la hacemos girar alrededor de nuestra pequeña
personalidad, privándonos de tantas y tantas maravillas que tiene la
existencia?
La libertad es la promesa de la Era de Acuario.
Libertad de nuestras propias creencias cristalizadas y limitantes, de seguir
por las mismas huellas, los mismos surcos que nos llevan a repetirnos una y
otra vez; libertad de nuestros sentimientos egoístas y sus consiguientes
sistemas sociales, los cuales, como una proyección de nuestro presente estado
evolutivo se expresan a través de una civilización que muestra una profunda
injusticia social que la vida moderna evidencia con tanto dramatismo.
El secreto de la evolución está en ir acortando
distancias, borrando fronteras, hasta que de tanto borrar, sólo queda la
relampagueante Luz. Y en esa Luz están todas las posibilidades, en esa Luz
encontramos todo lo que buscamos con tanto afán. Allí está la razón de nuestra
existencia, el amor que todo lo puede; esa Luz somos nosotros, el Alma, la
Conciencia Crística, el Hijo Divino que puede expandirse y fluir libre por toda
la Creación.
No existe en todo el Universo una partícula
estática. Todo vibra, todo se mueve, el mundo es vibración. Cuando algo se
detiene crea congestión y enfermedad. Evolucionar es abrir senderos para el
flujo de esta Luz, quitar barreras, destrabar energías, liberar la vida
aprisionada en el espejismo de creerse separada, estática, personalizada.
Evolucionar es poder expresar lo que se es, encarnado en la materia.
Deja que la vida hable y te cuente sus misterios;
deja que la vida hable y te revele sus secretos. Es tan poco lo que percibimos
que somos como los hijos de un rey infinitamente rico que deambulan por el
reino sintiéndose pobres porque no pueden percibir sus incontables riquezas.
Permite que el árbol te comunique su misión, que la flor te hable a través de
su aroma, que el cielo te cuente el porqué de su color, que las estrellas te
instruyan y te den su sabiduría. Lo único que tienes que hacer es “callarte”. Entrar
en la cueva de tu corazón y, desde tu centro de luz, mirar la vida.
Practica esa mirada interna y te darás cuenta que
todos tus pesares provienen de una pobre y deficiente percepción, de ver
solamente tu imagen personal en todo lo que ves, de repetir tus pensamientos
una y otra vez... Y entonces puedes hasta afirmar que la vida es aburrida. ¡No!
La vida es infinitamente divertida, el aburrido eres tú, porque siempre repites
lo mismo.
Toda nuestra percepción está teñida por nuestros
filtros mentales construidos con las creencias, los sistemas de representación
de nuestra mente y nuestra historia. Si no te gusta lo que ves, limpia el
filtro con el que ves, cámbialo, y descubrirás el maravilloso universo que te
rodea. Y entonces te enamorarás de la Vida y se instalará en ti un impulso por
trabajar para ella, y no importa los años, estarás siempre más vivo, más
expresivo. Te comunicarás con las entidades celestiales y te sentirás colmado,
vivo, lleno de luz. La vida te hablará, la felicidad se instalará en tu
interior y nada ni nadie te la podrá quitar.
Con el amor de siempre, Carmen Santiago
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