por cristinalaird
Después de
lo que hemos presenciado con la primera Luna Llena de 2026 (3
de enero) y la primera Luna Nueva del año
(18–19 de enero), se vuelve difícil seguir tratando las lunaciones como
momentos psicológicamente interesantes pero externamente inconsecuentes.
El año
comenzó con acontecimientos de impacto masivo y concreto que coincidieron de
manera inquietante con umbrales lunares:
1.- la tragedia de Crans-Montana, que se desarrolló en la víspera de la Luna Llena,
2.- la
detención repentina y sin precedentes de Nicolás Maduro exactamente
la noche de la Luna Llena de enero,
3.- y
los accidentes de tren en España, ocurridos casi exactamente
con la Luna Nueva en Capricornio.
En el
momento en que se escribieron los textos sobre esas lunaciones, ninguno de
estos acontecimientos era conocido ni esperado. Se revelaron después del análisis simbólico, no antes. Este detalle
es importante, porque elimina el factor retrospectivo y nos deja únicamente con
el factor tiempo.
Es en este
contexto que la segunda Luna Llena del año, el 1 de febrero de 2026, debe ser observada con especial
atención.
Una Luna Llena Leo–Acuario bajo presión
Esta Luna
Llena ocurre con el Sol a 13° de Acuario y la Luna a 13° de Leo,
activando el eje de la expresión individual frente a los sistemas colectivos,
la autoridad frente a las masas, el liderazgo frente a las redes. Es una
polaridad ya cargada por el momento histórico que estamos atravesando.
Una vez
más, Marte está implicado, y esta vez su papel es más agudo, más
explícito y más difícil de ignorar.
Marte ya ha
entrado en Acuario (7°25’) y acaba de pasar sobre Plutón a 3°34’ de Acuario( el 24 de Enero) , situando a
ambos planetas en estrecha proximidad al eje de la Luna Llena. Con un orbe
aproximado de seis grados respecto a la oposición Sol–Luna, ya no estamos ante
una tensión de fondo, sino ante un campo de fuerzas activado.
Los
contactos Marte–Plutón se asocian clásicamente con: luchas de poder que pasan
de lo latente a lo manifiesto, al igual que acciones que cruzan límites que
antes se sostenían mediante la contención.En Acuario, esta fuerza no opera a
través de vendettas personales, sino a través de sistemas, tecnologías,
colectivos, ideologías y estructuras geopolíticas. Lo que se inicia o se revela
aquí tiende a propagarse, más que a permanecer contenido.
La configuración
Venus–Mercurio: valores y narrativas bajo tensión
Al mismo
tiempo, Mercurio ha avanzado para hacer conjunción con Venus en Acuario, con
Venus situada cerca del Sol y en oposición a la Luna en Leo.
Esta
configuración pone de relieve: narrativas enfrentadas sobre libertad, lealtad y
pertenencia, así como la tensión entre lo que se dice y lo que se siente.
Venus–Mercurio
en Acuario habla de acuerdos, alianzas, discurso y diplomacia, pero bajo una
Luna Llena estos asuntos alcanzan visibilidad, confrontación o punto de
ruptura. ¡Davos acaba de suceder!
Aquí las
palabras importan. Las decisiones se toman en público. Las relaciones entre
entidades, no sólo entre individuos, sino entre naciones y bloques quedan
sometidas a presión, algo que ha sido muy evidente en Davos este año.
Juno–Folo en
Capricornio: alianzas en el umbral
La
conjunción de Juno y Folo en Capricornio añade
otra capa que merece ser observada con detenimiento.
Juno habla
de compromisos formales, tratados, contratos y alianzas a largo plazo.
Pholus, en el mito, describe el momento en que una acción pequeña y
aparentemente contenida libera fuerzas que ya no pueden devolverse a la jarra,
es decir lo evidenciado ya no puede ignorarse.
En
Capricornio, el signo de las instituciones, la responsabilidad y las
estructuras globales, esta conjunción sugiere con fuerza que acuerdos forjados
en el pasado pueden estar llegando ahora a un punto crítico de consecuencia.
En una
lectura geopolítica, resulta difícil no asociar este simbolismo con la relación cada vez más tensa entre Estados Unidos y Europa,
especialmente tras Davos. Aquello que pudo ser tolerado, pospuesto o maquillado
corre ahora el riesgo de inclinarse hacia un cambio irreversible.
Pholus no
implica destrucción deliberada. Implica subestimar el poder de lo que se está
abriendo.
Neptuno entra en
Aries: el gran ciclo entra en escena
Todo esto se
despliega justo cuando Neptuno ha entrado en Aries, donde permanecerá durante
los próximos 14 años, y mientras se prepara para
su conjunción histórica con Saturno en 0° de Aries, apenas
unos días después del eclipse del 18 de febrero, exacta
el 20 de febrero.
Solo esto
sitúa el inicio de 2026 en un corredor temporal excepcional.
El
movimiento de Neptuno a Aries pone fin a una larga era pisciana de difusión,
ambigüedad y neblina narrativa, que comenzó alrededor de 2011, y da inicio a un período de confrontación ideológica,
afirmación identitaria y conflicto espiritual expresado a través de la acción
más que de la retirada y las redes sociales.
La próxima
conjunción Saturno–Neptuno —la primera en 0° de Aries desde 4361 a.C.— no sugiere ajustes, sino una especie de reinicio
civilizatorio. La Luna Llena del 1 de febrero se erige así como un momento
umbral, en el que las presiones dejan de ser teóricas y comienzan a buscar
forma.
No es predicción,
es documentación
Este
artículo no afirma que la Luna Llena cause los acontecimientos.
Pero tras
haber sido testigos de la Luna Llena de enero, la Luna Nueva en Capricornio, y
ahora al observar las configuraciones intensificadas de la Luna Llena
Leo–Acuario de Febrero, se vuelve cada vez más difícil descartar como
irrelevante la coincidencia reiterada entre umbrales lunares y acontecimientos
de alto impacto en el mundo real.
Lo que
emerge no es una prueba, sino un patrón digno de estudio sistemático y no sólo
por la Astrología.
La
Astrología observa estas correspondencias desde hace milenios. Lo que falta no
es observación, sino investigación interdisciplinar, seria,
estadística y no ideológica, que explore si ciertas configuraciones
astronómicas correlacionan con períodos de mayor inestabilidad, toma de
decisiones o ruptura.
La pregunta
ya no es si creemos o no en la Astrología. La pregunta es:
¿En qué
momento comenzamos a investigar el tiempo mismo como una variable activa en los
asuntos humanos?
Esta segunda
Luna Llena de 2026 no exige creencia. Exige atención.
Marte–Plutón: la
ignición ya ocurrió
Es esencial
señalar que, para cuando se produce la Luna Llena del 1 de febrero, Marte ya ha completado su conjunción exacta
con Plutón, que será exacta entre el 27 y el 28 de enero de 2026. Este detalle
es crucial, porque implica que la Luna Llena no inicia la dinámica
Marte–Plutón, sino que revela y exterioriza algo que ya ha sido puesto en
marcha.
Las
conjunciones Marte–Plutón marcan momentos de activación irreversible: se toman
decisiones, se cruzan líneas, se liberan fuerzas que no pueden ser retiradas.
Lo que sigue ya no es deliberación, sino consecuencia.
Esta
conjunción no ocurrió de forma aislada. En los días previos a esta Luna Llena,
especialmente el 24 de enero de 2026, fuimos testigos de
una concentración extraordinaria de cuerpos planetarios en Acuario: Marte,
Plutón, el Sol, Vesta, Mercurio, Venus, Cariclo y Pallas se encontraban
simultáneamente en el mismo signo. Dado que escribo este artículo en esa fecha,
habrá que observar cómo se manifiesta.
Una
acumulación así ya es rara en sí misma; al darse en Acuario, queda cargada simbólicamente con temas de:
organización colectiva, alineamiento ideológico, cuestiones de soberanía,
autonomía y distribución del poder.
Vesta aporta
la noción de foco y consagración; Pallas introduce inteligencia táctica;
Mercurio y Venus estructuran narrativas, alianzas y valores; Chariclo señala
contención, límites y la gestión silenciosa de la presión. Y en el centro de
todo ello, Marte y Plutón comprimen la energía hasta su máxima densidad.
Cuando la
Luna Llena se perfecciona el 1 de Febrero, la
pregunta ya no es qué va a ocurrir, sino cómo lo
que ya ha sido activado buscará expresión.
La Luna
Llena Leo–Acuario funciona, por tanto, como un mecanismo de revelación: ilumina
las consecuencias de decisiones tomadas a finales de enero, amplifica su
visibilidad y las fuerza a entrar en el campo colectivo. La oposición entre la
Luna en Leo y el estelium acuariano coloca a actores individuales, líderes y
símbolos de autoridad bajo la luz de la consecuencia pública.
En otras
palabras, la Luna Llena no lleva consigo la explosión en sí; nos muestra el
paisaje después de que la carga ha sido encendida, en otras palabras,
comenzamos a ver lo que se vislumbra después de la violencia.
Los signos
fijos están siendo llamados, una vez más, a romper respuestas egoicas ante la
vida, para poder comprender la importancia de operar en grupo, aceptar las
imperfecciones del colectivo y de uno mismo, pero sobre todo, la irrelevancia de la perfección a la hora de expresarse.
Antes de
publicar este artículo compruebo que Alex Pretti, el enfermero, fue disparado
por ICE en los EEUU, exactamente el 24 de Enero.
Obsérvate
con amor, desde la consciencia. Las lunas llenas nos traen extra claridad.
As I am
publishing this on the 25th of January, Alex Pretti was shot yesterday 24th of
January by ICE agents.
Hemos hecho
un podcast exclusivo sobre el 2026 para todos los signos que publicamos el 24
de Diciembre; no dejes de escucharnos en todas las plataformas, particularmente
aquí: https://www.youtube.com/@astrologiamusicatomate
Y ya sabes,
para lecturas privadas conmigo, para los tránsitos, la revolución solar del
2026, o para sesiones de terapia, aquí: https://www.astrologiaarquetipica.com/lecturas-privadas/
Para una
reseña del 2026 para todos los signos, aquí: https://astrologiaarquetipica.wordpress.com/2025/12/04/2026-para-cada-signo-el-ano-en-que-el-tiempo-cambia-de-piel/


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