por cristinalaird
Como
ya he escrito sobre Neptuno en Aries aquí, esta
es un pequeña nota para conmemorar el verdadero momento en que Neptuno
finalmente entra en Aries para quedarse por 14 años, en la vida de todos los
que poblamos la Tierra hoy.
El
ingreso de Neptuno en Aries no es sutil.
Marca un cambio de inmersión a ignición, de sentir a actuar, de soñar el mundo
a intervenir en él.
Desde 2011
hasta ahora, Neptuno en Piscis disolvió fronteras: emocionales,
ideológicas, morales y geográficas. Difuminó la línea entre verdad y falsedad,
víctima y salvador, ficción y realidad. Amplificó la empatía, la fantasía y la
espiritualidad, pero también la confusión, el escapismo, la desinformación, la
adicción y la parálisis. Lo sentimos todo, a menudo sin saber qué
hacer con ello. El mundo aprendió a llorar junto, pero todavía no
necesariamente a moverse o a actuar de acuerdo a como sentía.
Ahora
Neptuno entra en Aries, y el elemento cambia del Agua al
Fuego. Y eso importa ya que el fuego no absorbe sino que inicia.
Durante
los próximos 14 años, Neptuno en Aries empujará a la humanidad
fuera de la difusión emocional hacia la convicción encarnada. Los
ideales ya no podrán vivir cómodamente en la imaginación o en el discurso:
exigirán acción, riesgo, coraje y consecuencias. La compasión tendrá que
demostrarse en hechos. La espiritualidad será puesta a prueba al confrontarse
con la realidad. Las creencias querrán cuerpo. Cuerpo vivo e informado.
En
un contexto global ya marcado por la guerra, la polarización y sistemas
agotados, este tránsito se siente peligroso y necesario al mismo tiempo.
Aries
es el signo de los comienzos, la afirmación, la supervivencia y el
derecho a existir. Con Neptuno aquí, las grandes preguntas pasan a ser:
¿Por qué vale la pena luchar? ¿Qué creencia justifica la acción? ¿Dónde el
idealismo se convierte en fanatismo? ¿Dónde el coraje se desliza hacia la
ilusión?
Neptuno
en Aries puede despertar un idealismo heroico, pero también puede
alimentar guerras “santas”, complejos de salvador, cruzadas
ideológicas y violencias justificadas por una visión. La niebla no
desaparece: se incendia.
Y
sin embargo, este tránsito también contiene una promesa evolutiva profunda:
tras años de saturación emocional colectiva, la humanidad podría finalmente
empezar a actuar desde lo que ha sentido. Ya no “siento tu dolor”.
Sino, “me muevo a causa de él”.
La
era que se abre pondrá a prueba si la empatía puede convertirse en coraje, si
los ideales pueden vivirse sin convertirse en armas y si la verdad puede
encarnarse sin imponerse. Neptuno en Piscis nos enseñó que estamos
emocionalmente conectados.
Neptuno en Aries ahora pregunta: ¿Qué vas a hacer con ese conocimiento?
Este
no es un despertar suave. Pero sí necesario. Si el océano nos enseñó cuán
profundamente estamos entrelazados,
el fuego revelará quién está dispuesto a dar un paso al frente… y por qué.
Ante
todo no debemos olvidar que nadie de los que estamos vivos hemos vivido esta
experiencia energética.
La
última vez que Neptuno habitó Aries fue en 1861-1875:
La
guerra civil en Estados Unidos, Guerra Civil en Argentina. Paraguay declara la
guerra a Argentina en 1864. En 1861 en los Estados Unidos, el primer
presidente republicano de la historia del país, Abraham Lincoln, es
elegido, y re-elegido en 1864, pero es asesinado en Abril 1865. También en
Marzo 1861, Mendoza una provincia de la Argentina es destruida por
un enorme terremoto, dejando un saldo de entre 6.000 y 12.000 muertos, entre otras cosas.
En
1863, Abraham Lincoln finalmente abolió la esclavitud.
¿Cómo
nos afecta esto a nivel personal?
El primer paso es mirar la posición natal de Neptuno y comprender cómo vives
este arquetipo en tu propia vida. En qué signo se encuentra, en qué casa, qué
aspectos forma y con qué planetas se relaciona. Neptuno describe la zona de la
carta donde el alma es más permeable, donde los límites son difusos, donde
buscamos sentido, inspiración o redención, sobretodo redención… y también donde
podemos perdernos.
Ahora
bien, con la entrada de Neptuno en Aries, es fundamental observar en qué casa
de tu carta cae este ingreso, porque será allí donde se active un proceso
completamente nuevo. Y este proceso se intensifica de manera excepcional con
la conjunción a Saturno, que entra en Aries el 15 de febrero y se
une a Neptuno a 0° de Aries el 20 de febrero, algo que no sucede
desde hace casi seis mil años.
Este
no es un tránsito de comprensión pasiva. Es un llamado a iniciar una nueva
forma de vivir Neptuno. Allí donde antes soñabas, ahora tendrás que encarnar;
donde antes intuías, ahora deberás sostener; donde antes te disolvías, ahora se
te pedirá presencia. Ahora debes arriesgar.
Neptuno
en Aries no enciende una luz suave: enciende una llama. Casi diría
una hoguera interior. Es el punto donde una historia antigua que a veces puede
ser un mandato ancestral, a veces una herida heredada, a veces un sueño
postergado pide ser reactivada conscientemente. No para repetirla,
sino para darle forma nueva.
Esta
será tu llama personal: no la que imita a otros, sino la que marca tu propio
rumbo. La que orientará tu camino durante los próximos 7 u 14 años,
dependiendo de cómo y dónde este tránsito dialogue con tu carta natal. No se
trata de correr, ni de luchar, sino de atreverte a existir desde un
lugar más verdadero, incluso si eso implica riesgo, incertidumbre o dejar
atrás viejas formas de evasión.
Neptuno
en Aries nos pregunta, a nivel íntimo y sin rodeos:
¿En qué parte de tu vida estás dispuesto a actuar desde lo que sabes, lo que
sientes y lo que eres, sin esconderte más detrás del sueño?
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