El primer gran acontecimiento astrológico del año tiene lugar el 26 de enero, cuando Neptuno entra definitivamente en Aries, signo que no abandonará hasta 2038. Este tránsito marca un cambio profundo en la cualidad del tiempo: se pasa de una sensibilidad difusa y contemplativa a una energía que busca encarnarse en la acción.
A nivel simbólico, Neptuno —planeta de los ideales, los sueños y lo invisible— abandona un territorio donde la disolución, la empatía y la fusión fueron centrales, para
ingresar en el signo del impulso, la iniciativa y la afirmación del yo. Los ideales ya no quieren permanecer en el plano de la imaginación o del anhelo; ahora reclaman ser experimentados, puestos a prueba y vividos en primera persona. El sueño necesita cuerpo, dirección y coraje.Psicológicamente, este tránsito
señala un despertar del idealismo activo. Surge la necesidad de luchar por
aquello que tiene sentido, de defender convicciones profundas y de actuar en
coherencia con una visión interna. El espíritu pionero se reencanta con lo
sagrado del inicio: atreverse, comenzar, explorar caminos no transitados. Sin
embargo, también aparece un desafío: cuando los ideales se funden con el
impulso ariano, pueden volverse dogmáticos, impulsivos o incluso agresivos si
no hay conciencia suficiente. Neptuno en Aries exige aprender a distinguir
entre inspiración auténtica y proyección ilusoria.
Este tránsito invita a reconectar con
una fuerza interior olvidada, una fe en la propia capacidad de actuar y de
abrir camino. A largo plazo, puede generar una profunda transformación en la
manera de concebir el heroísmo: ya no como sacrificio pasivo, sino como
presencia consciente y acción alineada con el alma.
Unos días más tarde, el 14 de
febrero, Saturno se une a Neptuno en Aries, anclando esta energía en la
realidad. Saturno aporta límite, forma y responsabilidad, ayudando a que los
ideales no se disuelvan en impulsos caóticos, sino que encuentren estructura,
dirección y compromiso a largo plazo. Esta conjunción señala el inicio de un
ciclo en el que la visión necesita disciplina, y el coraje, madurez.
En conjunto, este periodo inaugura
una etapa en la que la fe se vuelve acción, el ideal se somete a la prueba del
tiempo y cada individuo es llamado a asumir responsabilidad por su propia
fuerza creativa.
Quienes deseen saber cómo se
manifiesta en su carta natal y cómo les afecta dentro de sus ciclos de 2026,
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Nota: Imagen creada por IA que
simboliza la entrada de Neptuno en Aries.

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