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26 de octubre de 2026

La resaca de la Luna Llena en Tauro de la mano de Plutón: lo que ya no podemos dejar de ver

por cristinalaird

A veces la resaca de una Luna Llena no llega en forma de cansancio, sino de una pregunta que continúa despierta cuando la Luna empieza a menguar. La de este 26 de octubre, a 2°45′ de Tauro frente al Sol en Escorpio, forma una T casi exacta con Plutón en los primeros grados de Acuario. Y Plutón está, además, fuera de límites: su declinación ronda los 23°37′ Sur, más allá del recorrido del Sol. La imagen astrológica es intensa. Algo que creíamos poder mantener bajo control pide ser reconocido, a veces violentamente.

Durante estos días de esta Luna Llena en conexión al Señor del Gran Abajo, he pensado mucho en este pequeño planeta que hemos llamado Plutón y en las palabras que utilizamos para describirlo o su arquetipo, mejor dicho: el deseo, la rabia, la obsesión, la necesidad de poder, el miedo a perder lo que amamos. La bestia, podríamos llamarla, siempre que no la confundamos con el mal. Es esa parte de nuestra psique que quiere sobrevivir y resistirse a la pérdida, aunque nuestro intelecto o la imagen que tenemos de nosotros mismos insista en que ya estamos por encima de todo eso. A veces una compulsión es un intento de no sentirnos impotentes, nos da la ilusión de control. A veces lo que llamamos control es el miedo vestido de soldado.

Tauro nos devuelve al cuerpo. Necesitamos alimento, descanso, afecto, una casa, cierta estabilidad desde la cual vivir. Escorpio conoce la otra cara de ese amor por la vida: precisamente porque algo nos importa, sabemos que podemos perderlo. Estos últimos tiempos he estado estudiando la vida y por supuesto la carta natal de Leonardo da Vinci, Nietzsche, Rudolf Steiner y Max Planck. Historias muy distintas, atravesadas todas por una verdad sencilla y difícil de aceptar: ninguna genialidad nos exime del trabajo de ser humanos. Una mente puede alcanzar ideas extraordinarias y seguir necesitando cuidados; puede comprender las leyes del universo y no encontrar palabras para soportar la muerte de un hijo. Leonardo da Vinci imaginó máquinas para un futuro que no llegó a ver, pero envejeció como todos. La enfermedad apartó a Nietzsche y a Rudolf Steiner de su trabajo; Max Planck, capaz de descubrir una nueva ley de la naturaleza, sufrió la pérdida de su primera esposa y de los cuatro hijos que tuvo con ella. Ninguno pudo pensar o terminar su camino fuera de la condición humana, a pesar de su genio.

Mientras tanto, Venus, regente de esta Luna en Tauro, acaba de pasar por el corazón del Sol durante su retrogradación. La conjunción inferior ocurrió el 24 de octubre a 0°45′ de Escorpio: Venus se situó entre la Tierra y el Sol y permanece oculta en su resplandor. Ahora retrocede hacia Libra, llevando consigo, simbólicamente, lo que ha encontrado en Escorpio sobre la intimidad, la confianza, el dinero compartido, el deseo y el poder dentro de las relaciones. Esta ha sido la última conjunción Sol–Venus en Escorpio de la serie actual; la siguiente se proyecta para noviembre de 2177, dentro de algo más de 150 años. Venus volverá a retrogradar por Escorpio antes de entonces, pero su próximo encuentro inferior con el Sol, en 2034, tendrá lugar en Libra.

Por eso me interesa tanto su viaje de regreso. Venus no sale del mundo subterráneo con una respuesta fácil sobre cómo amar. Vuelve a Libra con una pregunta más exigente: ¿cómo construimos un vínculo justo después de haber reconocido el miedo, la dependencia o la lucha de poder que también pueden habitar en él? Esa pregunta vale para una pareja, una amistad o una familia; también para la relación entre los ciudadanos y quienes gobiernan en su nombre.

Este fin de semana, cientos de miles de personas se manifestaron en Francia por la educación, el coste de la vida y las condiciones en las que pueden imaginar su futuro. Hubo protestas en ciudades italianas contra la guerra y el encarecimiento de la vida, y movilizaciones en Barcelona y Madrid. Muchas marchas fueron pacíficas; también hubo enfrentamientos y violencia. Conviene conservar ambas verdades a la vista.

También hemos visto la otra cara de esta agitación: la rapidez con que una imagen puede utilizarse para despertar miedo y dirigir la rabia hacia un enemigo conveniente. Dos cadenas francesas tuvieron que corregir imágenes de protestas en Albania que habían presentado como si fueran escenas ocurridas en Francia. Circularon asimismo afirmaciones sobre la responsabilidad de los inmigrantes en los disturbios que las pruebas disponibles no sostenían. En un clima así, mirar por debajo de la superficie exige paciencia: escuchar las reivindicaciones reales, comprobar lo que vemos y reconocer cuándo alguien intenta convertir nuestra inquietud en instrumento de poder. Hasta he escuchado decir que Putin está detrás de toda esta inestabilidad en Europa, lo que devalúa la real razón de maestros, estudiantes y gente joven en general, que sale a decirle :»Basta!» a sus políticos. El futuro es de estos jóvenes y no tan jóvenes que han salido a la calle, como también lo hicieron en Brasil.

Ahí siento con más fuerza la cuadratura a Plutón en Acuario. ¿Qué hacemos con nuestra rabia cuando descubrimos que una situación ya no es aceptable? Podemos entregarla a quien nos prometa una explicación absoluta, o podemos preguntarnos qué necesita cambiar y qué parte de ese cambio estamos dispuestos a sostener junto a otros. Abrazar la bestia no significa obedecerla. Podemos sentir indignación sin renunciar al juicio, reconocer el miedo sin permitir que decida por nosotros y reclamar poder sin reproducir aquello que nos ha hecho daño.

Hace unos días, una clienta muy joven me dijo que había comprendido algo esencial: quería vivir de acuerdo con sus valores morales más profundos, en consonancia con su alma, y dejar que eso irradiara hacia el mundo. «Si todos lo hiciéramos, quizá las cosas mejorarían», añadió. He seguido pensando en sus palabras. Recuperar nuestro poder comienza también ahí, en la coherencia entre lo que sabemos y lo que hacemos: en cómo tratamos a los demás, en aquello ante lo que nos negamos a callar y en las alianzas que somos capaces de crear.

Plutón nos pone frente a todo aquello que la imagen que tenemos de nosotros mismos ya no puede contener. Quizá esta sea la verdadera resaca de la Luna Llena: después de ver nuestra vulnerabilidad y nuestra fuerza, después de reconocer lo que ocurre en la calle y dentro de nosotros, ya no podemos fingir que nada nos concierne. Venus vuelve hacia Libra para preguntarnos cómo vamos a vivir juntos. Y la Luna en Tauro nos recuerda desde dónde tendremos que empezar: con los pies en la tierra, presentes en nuestro cuerpo y en la vida que compartimos, conscientes que no somos inmortales.

(Una nueva temporada de mi podcast Astrologia Música y Tomate comienza bajo el nombre: Cartas desde mi Jardín. Pronto en todas las plataformas.)

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