por cristinalaird
El 26 de octubre, la Luna se llena a 2°45′ de Tauro, frente al Sol en Escorpio. Apenas dos días antes, Venus, regente de esta Luna, retrógrada en este momento, se encontró con el Sol a 0°45′ de Escorpio: un cazimi, Venus en el corazón del Sol. Ahora regresa a Libra, signo del cual también es regente, y parece traer consigo algo de aquella oscuridad luminosa. Como si hubiera descendido a buscar una verdad que no podía descubrir a plena luz del día.
Ese encuentro
tiene una cualidad de despedida. Cada ocho años, una de las conjunciones
inferiores de Venus y el Sol regresa a esta región del zodíaco, desplazándose
poco a poco hacia atrás. En 2018 ocurrió a 3° de Escorpio; en 2026, en su
primer grado. La siguiente, en 2034, tendrá lugar en Libra. Venus volverá a
retrogradar por Escorpio, pero esta secuencia de encuentros con el Sol no volverá a culminar allí. Algo de un largo relato
venusino en Escorpio llega a su última página.
¿Y qué relato ha
sido ese? Quizás el de todo lo que nos ocurre cuando amar implica confiar en
otra persona, compartir el cuerpo, el dinero, los secretos, las pérdidas o el
futuro. Escorpio sabe que la intimidad puede transformarnos. También sabe que,
cuanto más necesitamos a alguien, más tememos quedar a su merced. Venus vuelve
de ese encuentro y cruza hacia Libra con una pregunta distinta de la que
llevaba al entrar: después de haber visto lo que hay bajo la
superficie, ¿cómo nos encontramos ahora?
La Luna en Tauro
responde desde el cuerpo. Quiere paz, continuidad, algo firme sobre lo que
descansar. Frente a ella, el Sol en Escorpio nos recuerda que una seguridad
construida sobre lo que no nos atrevemos a decir, puede resultar frágil. Y
Plutón, a 3° de Acuario, forma una cuadratura casi exacta con ambos luminares.
La tensión de esta Luna Llena es difícil de eludir: lo que
deseo conservar, lo que temo perder y lo que necesita cambiar han
llegado a la misma habitación, con nosotras en ella.
Cerca de Plutón
se encuentra Juno, símbolo de los pactos que nos unen. No hablo solo del
matrimonio. También de esa amistad que ha sobrevivido a décadas, de una
sociedad profesional, de una familia elegida, de cualquier relación en la que
dos personas han organizado parte de sus vidas contando la una con la otra.
Algunos de esos compromisos pueden profundizarse; otros quizá necesitan nuevas
palabras. Porque prometer presencia no siempre significa prometer que nunca
cambiaremos.
Y aquí la carta
de esta Luna Llena adquiere otra intensidad. Venus regresa retrógrada a Libra,
mientras que, al otro lado del eje, Aries reúne a Neptuno, Saturno, Kirón,
Eris, Vesta y Palas Atenea. Seis cuerpos insisten, cada uno a su manera, en la
existencia de un yo dentro del nosotros. Neptuno conoce el anhelo de disolver la
distancia; Saturno pregunta dónde está el límite. Kirón puede mostrar la herida
que se abre cuando afirmar un deseo parece poner en peligro el amor, o nos
confronta con heridas ancestrales que desconocemos conscientemente. Eris se
niega a seguir callando para conservar un lugar en la mesa. Vesta protege la
llama interior y nuestra dedicación y respeto a nuestra propia alma, y Palas
Atenea busca la lucidez necesaria para reconocer un patrón antes de volver a
repetirlo.
Este es el
verdadero dilema de Libra y Aries: ¿cómo llegar a un acuerdo sin
abandonarnos en el proceso? ¿Cómo escuchar de verdad al otro sin
convertir la armonía en silencio? ¿Cómo defender lo propio sin vivir toda
diferencia como una amenaza? Una relación cerrada puede ofrecer refugio, pero
también puede volverse demasiado estrecha para quienes la habitan. A veces el
acto más amoroso consiste en permitir que entre aire. Ese espacio es necesario
para Ver mejor.
Hay otra nota,
más difícil de nombrar. Sedna, desde los primeros grados de Géminis, forma un
quincuncio casi exacto con el Sol. Su mito habla de una confianza traicionada
en un momento de extrema vulnerabilidad. No diría que un aspecto celeste hace que mujeres y hombres desconfíen unos de otros. Sí
puede ofrecernos una imagen para reconocer esa desconfianza cuando ya existe:
el instante en que deseamos acercarnos, pero una parte de nosotros recuerda que
acercarse también expone nuestra vulnerabilidad. Entonces escuchamos las
palabras del otro y, al mismo tiempo, intentamos adivinar lo que podría
ocultarse detrás de ellas. Y perdemos la confianza no sólo en el otro sino en
nosotras mismas.
Quizás por eso
esta Luna Llena no nos pide una respuesta inmediata sobre quién se queda y
quién se va. Nos pide una sinceridad más profunda. ¿Qué necesitamos para
confiar? ¿Qué parte de nuestra independencia hemos entregado creyendo que así
asegurábamos el vínculo? ¿Y dónde hemos llamado libertad a nuestra dificultad
para dejarnos conocer?
Venus todavía
está invisible. Ha pasado por el corazón del Sol, pero aún no ha reaparecido en
el cielo de la mañana. Tal vez nosotros también necesitemos ese intervalo entre
comprender algo y saber cómo vivirlo. La Luna en Tauro nos invita a sentir la
respuesta antes de pronunciarla. Venus en Libra nos recuerda que el otro está
ahí, con su propia verdad. Y Aries insiste en algo que ningún compromiso
debería exigirnos olvidar: para poder encontrarnos, primero tenemos que estar
presentes nosotra/os mismas/os.
Esta Luna Llena
en Tauro al mismo tiempo que Venus retrocede de Escorpio a Libra, nos habla del
viaje de Persefone al submundo de su tío Hades y del viaje de regreso a su
madrede; también del de Innana a rescatar a su hermana Ereshkigal, que no le
había pedido ayuda, nos invita a comprender qué ocurre cuando somos valientes
suficientes para mirar por debajo de lo obvio, y lo aceptable, para escaparnos
de la razón y animarnos a Sentir. En el Gran Abajo las explicaciones mentales
no sirven, los argumentos verbales tampoco. El viaje es hacia los verdaderos
sentimientos, por dolorosos que sean. A las zonas de dolor, esas que nos hacen
mentir implacablemente, no a los demas, sino a nosotras mismas, para evitar
mirarnos honestamente.
Si necesitas
estar sola o solo, atrévete. Para. Aléjate del mundanal ruido como decía Thomas
Hardy y escúchate. Aunque sea el fin de semana, o unas tardes. Tu alma te lo
agradecerá.
Feliz Luna Llena
en Tauro! Feliz retrógrado de Venus. Recuerda que la Diosa de la Belleza, vive
en todas nosotras. Esta es una oportunidad de oro para rescatarla en nuestro
interior.
Y como siempre:
para lecturas privadas conmigo y particularmente la
influencia de este retrógrado de Venus o del tránsito de Jupiter en Leo o de
Kirón en Tauro, o Neptuno, Saturno y Eris en Aries en tu vida, ve a: https://www.astrologiaarquetipica.com/lecturas-privadas/
Aunque Roberto y
José Antonio se han ido de vacaciones y por tanto hemos hecho un alto en los
podcasts siempre puedes escuchar nuestros episodios de Astrología Música y Tomate en YouTube: https://www.youtube.com/@astrologiamusicatomate
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