Lo que
caracteriza a Acuario es la conciencia humanitaria que sirve a la humanidad en
lugar de servir a la personalidad, que sirve al Plan en vez de servirse a uno
mismo.
Los
rápidos cambios que afectan a la vida del planeta en todos los reinos de la
naturaleza se deben también a los rayos entrantes de Urano, el regente de
Acuario. La energía de Urano que se derrama sobre y en el interior de los seres
humanos obliga a los humanos a apremiar en busca de mejores condiciones,
mejores formas, mejores vidas y mejor enlace entre la luz interna y la externa.
Urano
maneja con destreza los cambios de poblaciones en los continentes al destruir
las barreras artificiales de casta, raza, religión y nación, etc. La expansión
que impone Urano hoy día inhabilita las barreras y las fronteras que existen en
el plano mental de la humanidad.
Toda
expansión de conciencia causa el correspondiente dolor a las estructuras
existentes; sin embargo Urano causa inflexiblemente las expansiones necesarias
para que los humanos permanezcan en síntesis. El flujo de energías continúa su
trabajo crítico hasta que se rompen las fronteras indeseables. La energía de
Urano es esencialmente la energía que sostiene las leyes eternas y rompe las
barreras egoístas antinaturales.




