Steiner analiza sus textos sobre la cuestión social, la resistencia humana y el escepticismo ante la cooperación consciente. Explica que la incredulidad surge de aplicar una mentalidad materialista y egoísta al futuro, diferenciando los intentos comunitarios del pasado —basados en la esclavitud— de la exigencia actual de un espíritu comunitario libre y consciente. Para Steiner, lo que muchos consideran "imposible" refleja en realidad la dificultad de imaginar un orden social desprovisto de egoísmo.
«Frente a esto, la gente suele objetar: “Sí, pero
eso es imposible; los seres humanos son egoístas por naturaleza, y la economía
solo puede marchar si se apoya en el egoísmo humano”.
Quien piense de este modo, no tiene la menor idea
de que la vida social de la humanidad está sujeta a cambios evolutivos. Por
supuesto que el egoísmo humano existe, pero la tarea de las instituciones
sociales del futuro no es contar con este egoísmo como una fuerza motriz
permanente, sino estructurar las condiciones de tal manera que el egoísmo no
pueda causar estragos en el organismo social.
En el pasado, la gente también creía que la
sociedad era imposible sin la esclavitud. Se decía que si los esclavos no
trabajaban por obligación para sus amos, todo el orden social se derrumbaría.
Hoy sabemos que la sociedad puede existir sin la
esclavitud. Del mismo modo, en el futuro se reconocerá que una vida económica
saludable es perfectamente posible cuando el trabajo se ponga conscientemente
al servicio de la comunidad, y no al servicio del enriquecimiento propio.»
Rudolf Steiner, ciclo de conferencias sobre
"La cuestión social y la triformación del organismo social" (GA 328).

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