La mamá oveja
negra es aquella que decide cortar con mandatos patriarcales y crianzas
adultocentrista.
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Es la que
se anima a seguir su instinto, aunque la familia o el círculo cercano la haga
dudar. La madre oveja negra es la que decide con plena conciencia cortar
relaciones tóxicas sin importar el vínculo sanguíneo, cuando se percata de que
esos lazos disfuncionales pueden afectar a sus crías.
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La mamá oveja
negra es la que hace terapias de todo tipo para sanar sus heridas de la
infancia y para sanar también su linaje, muchas veces enceguecido por sus
propias heridas no resueltas.
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Es solitario ser oveja negra… Pero un día cualquiera, más temprano que tarde, cuando la mamá oveja negra decide empoderarse y levantar la frente y la mirada en la pradera, avista a lo lejos a muchas otras ovejas caminando en el sentido contrario al de su rebaño, a contracorriente, como ella. Y cuando se detiene a observarlas mientras avanzan, calmadamente, de rabo a cabeza, algo mágico sucede: se da cuenta que no son ovejas negras como las llaman los otros, son ovejas multicolor, dueñas de un brillo único, el que aporta el amor propio, la empatía, la conciencia y la evolución psicoespiritual. Las ovejas multicolor, cambiaremos el mundo. Bienvenida al club de madres ovejas multicolor
“La metamorfosis
de una madre”
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