“Puedes seguir a un maestro durante años, cuestionar sus enseñanzas y buscar en ellas respuestas definitivas. Sin embargo, al final del camino, podrías llegar a comprender que el verdadero propósito de ese aprendizaje no es imitar ciegamente, sino integrar lo aprendido y descubrir cómo aplicarlo de manera auténtica en tu propia vida”.
Cuando comiences con cualquier enseñanza, los maestros seguramente tendrán opiniones firmes al respecto. No
debes creer ciegamente en lo que te dicen; cada afirmación debe ser cuestionada y su veracidad comprobada por ti mismo. Lo único que debería importarte es si esa información ofrecida puede ser utilizada para tu propio beneficio.Incluso
más allá de lo escrito en los textos sagrados, desarrollarás métodos que se
adaptan mejor a tu personalidad y que te hagan más feliz. A la luz de tus
propios descubrimientos, te darás cuenta de que la vida sigue fluyendo a pesar
de todo. La vida, con sus dificultades, continúa presentando desafíos, espinas
que se clavan y nos empujan aún más hacia la encrucijada. A pesar de haber
trabajado en el aprendizaje y las enseñanzas del Tao, los desafíos, problemas y
dilemas no cesan. ¿Significa esto que la enseñanza del Tao es inútil? No. Esto
no implica que el aprendizaje o las enseñanzas puedan cuidar de valor, sino que
forman parte del camino que nos ayuda a enfrentar y superar esos desafíos,
aprovechando las herramientas que hemos adquirido. Hemos dedicado mucho tiempo
a ello. A pesar de todo, rompe tu caparazón y vive la vida plenamente.
Cuando
mires hacia atrás y logres integrar lo que sabes en tu vida cotidiana, estarás
en el umbral de un nuevo capítulo . Ya no será momento de negar o minimizar lo
aprendido, ni de relegarlo al terreno de lo abstracto o lo teórico. Este es el
momento en el que todo aquello que ha acumulado en conocimiento, experiencia y
sabiduría debe transformarse en acción. Es la etapa en la que el aprendizaje
cobra vida a través de tus decisiones, tus palabras y tus actos.
Usar
lo aprendido no es simplemente aplicarlo mecánicamente; es un proceso de
expresión auténtica que se entrelaza con quién eres y con la manera en que
eliges impactar tu entorno. Es el momento de reconocerte como el puente entre
el conocimiento y la transformación. Pasar a la acción implica no solo
atreverte a implementar nuevas ideas y enfoques en tu vida, sino también
adaptarte a los desafíos que puedan surgir. Es la oportunidad de construir
entornos -tanto internos como externos- que nutran este conocimiento y lo
potencien, permitiéndole expandirse y florecer.
Crear
nuevos entornos no significa necesariamente cambiar selectivamente tus
circunstancias externas. Puede ser tan sutil como replantear tus perspectivas,
cultivar hábitos que alineen tu vida con tus aprendizajes, o fomentar
relaciones que reflejen los valores y principios que ahora abrazas. Estos
nuevos entornos actúan como campos fértiles donde el conocimiento puede echar
raíces profundas, desarrollarse y, finalmente, irradiar significado hacia todas
las áreas de tu vida .
Solo
entonces esta enseñanza adquirirá un verdadero significado. Cuando lo aprendido
deje de ser algo que simplemente reside en tu mente y se convierte en una
fuerza transformadora que impulsa tu vida, podrás comprender plenamente su
propósito. Este es el momento en el que el ciclo de aprendizaje se completa:
integrar, actuar, crear y, finalmente, inspirar a otros a hacer lo mismo .
Porque, en última instancia, cuando expresas lo aprendido y lo llevas al mundo,
no solo le das un propósito, sino que también enriqueces tu propia existencia y
la de quienes te rodean.
Fuente: Escuela Claridad
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