Devoto: Buenos días, Swami.
Swami: Estoy contento de verte. Te ves muy cansado. Con este
calor, viajar es agotador. Descansa un rato. Podemos conversar más tarde.
Devoto: Cuando no hay paz en la mente, ¿cómo obtener descanso?
Swami: Bueno, mi muchacho, el descanso ayuda a obtener la paz
mental. Una vez que tengas esa paz, ¿para qué necesitas descansar? Hace falta
un vendaje para que la herida cicatrice, después de esto, ¿para qué sirve?
Devoto: Swami, en este momento mi mente está inquieta. No puedo
decidirme por nada y no sé cuál es la razón. ¿Qué puedo hacer?
Swami: Bueno, no existe un efecto sin una causa. Tú ciertamente
conoces la causa de tu estado actual, y no puedes hacer nada más. En
situaciones de dolor mental, practica la recitación de los Nombres de Dios (namasmarana)
por un rato, sentado en un lugar solitario; o canta bhajans (cantos en alabanza
a Dios) en voz alta y sostenida; o si esto no te es posible, tiende tu cama y
duerme un rato. Más tarde podrás pensa acerca de todo esto.
Devoto: Tú nos has dicho, que en este mundo, cada uno tiene
algo que ama tiernamente, y si aquello sufre algún daño, no logramos tener
tranquilidad mental, ¿verdad?... ¿Cómo puedo entonces tener paz en mi mente, cuando
sucede algo así... alguien le falta el respeto al objeto de mi amor o le
encuentra defectos? En ese caso, ¿qué debería yo hacer?
Swami: Bien. Una buena persona que ha comprendido la naturaleza
del Alma Universal, (atmavichara) el Yo Superior, no dañaría así los objetos o
seres que otros aman.
Ni se asociaría a quien lo hiciera. Porque sentiría
internamente, tanto dolor al dañar la Forma de Dios (ishtam) elegida por otro
para su adoración, como el que siente cuando le lastiman a su propia Forma
elegida. Por lo tanto, que la Paz sea contigo, asumiendo que aquellos que abusan
así, son seres que ignoran la chispa de Dios inmanente en nosotros.
Comprometido como tú estás en la indagación sobre la naturaleza del Alma, no
tienes nada que hacer con personas ignorantes, que no conocen su origen. Bien.
Déjalo pasar. ¿Qué te ha sucedido para originar todo esto? Todo el problema se
resolverá, si dejas salir lo que sientes dentro.
Devoto: El mundo sabe bien cómo Tú pregonas el valor y la valentía,
y guías a los hombres a hacer el bien espiritual, física y mentalmente; cómo Tú
has brindado educación y ayuda médica. Nunca has hecho daño, ni lo has causado a
nadie o a nada... ¿Cómo eliminar entonces a las personas que inventan y
difunden toda clase de historias necias de alguien como Tú? ¿Qué ganan
haciéndolo?
Swami: Oh, ¿así que ésta es la historia? Pero, ¿no sabes tú, que
el bien y el mal son de la misma naturaleza que el mundo? Si todos estamos
comprometidos en las ventas, ¿quiénes serán los compradores? En lo que respecta
a Dios, la búsqueda del error se remonta al principio de los tiempos; no es
nuevo; los hombres de hoy sólo pueden producir algunos cuentos nuevos. Bueno,
pero, ¿por qué tomas tan en serio tales abusos? Tómalo como que están recordando
a Swami de esa manera. La recordación con Amor (premasmarana) y la recordación
con odio (dweshasmarana) son dos categorías. La recordación con odio es
ignorancia (dweshasmarana es avidyamaya), está relacionada con el rajoguna (los
atributos de deseo y pasión).
La recordación con Amor es Conocimiento (premasmarana es
vidyamaya), y está relacionada con el Satvaguna (cualidad de la pureza). La
ignorancia termina en sufrimiento, dolor; el Conocimiento termina en
Bienaventuranza, en una infinita fuente de alegría. Los resultados hablan por
sí mismos. Ahora bien, ¿por qué suprimirlos? Tú preguntaste qué beneficio
obtienen, ¿verdad? Ellos no necesitan ninguna ganancia; encontrar fallas en los
demás se ha convertido en su costumbre; lo hacen como cumpliendo un deber. Como
dice el refrán: “¿Qué le importa a la polilla si el sari cuesta cien tankas o
si es barato? Roer y romper es su naturaleza”; la polilla se come por igual un
costoso sari o un harapo. ¿Sabe acaso el valor de las cosas? Tal es su
quehacer. Entonces, tranquilízate, date cuenta de que el trabajo de estos
buscadores de fallas es el mismo que el trabajo de estas polillas.
Devoto: Swami, lo que Tú dijiste es la verdad. Podemos interpretar
que estas personas ignorantes, cuando se comportan así, pertenecen a la
categoría de las polillas. Pero cuando la gente que lo hace es educada,
importante, y tiene conocimientos, y cuando son éstos los que se abocan a
desparramar tales historias, ¿cómo soportarlo?
Swami: El aprender significa autoconocimiento (atmañana); pero
éste no es el conocimiento de las cosas del mundo que nos entrena para vivir y
es útil como base para la subsistencia. Comparar el conocimiento del Yo
espiritual con las enseñanzas para la vida práctica es un grave error. Los grandes
hombres son aquellos que no abusan de los otros, que buscan la Verdad con
buenas intenciones. Los temas espirituales no pueden ser comprendidos por
aquellos que carecen del poder de discernimiento, que están engreídos por la
autoridad que tienen, o por aquellos que no tienen conocimiento del Ser como
Verdad básica. Entonces, considera a aquellos que describiste como educados y
grandes, como pertenecientes también a la categoría mencionada, y sin más
preocupaciones, concéntrate en fortalecer tu fe.
Devoto: Mucha gente religiosa en este mundo está convirtiéndose
en irreligiosa (nasthikas) a causa de semejantes personas, ¿no es cierto,
Swami? ¿No existe algún arma para neutralizar a estas personas, que sin
consideración a sus conocimientos y sin esfuerzo para conocer la Verdad, abusan
de los Grandes Seres Divinos? (mahapurushas)
Swami: Pues sí que la hay. “Una carga de harapos se coloca sobre
una montura harapienta”, es el dicho. Las palabras de tales personas serán
escuchadas sólo por sus iguales. Ningún verdadero creyente (asthika) se
asociará con ellos. Aun si lo hiciera, se alejará ni bien comprenda que estas
historias son ficticias. O sea, que el arma para eliminar a esas personas, está
en sus propias manos. ¿No has oído acaso el cuento de Bhasmasura? ¿Lo conoces?
Poniendo su mano sobre la cabeza de todos, los redujo a cenizas y, finalmente,
poniéndola sobre su propia cabeza, él mismo quedó reducido a cenizas. Igualmente,
acusando a otros, ellos mismos serán finalmente acusados por sus propias
palabras.
Aquellos que encuentran defectos en el Señor pertenecen a
cuatro categorías:
1 — Personas que no tienen ningún interés en temas relacionados
con Dios.
2 — Personas que por despecho individual no pueden soportar la
grandeza de otra.
3 — Aquellos que no tienen ni experiencia personal, ni contacto,
ni conocimiento de nada, y por lo tanto sólo fabrican cuentos basados en
habladurías, a los cuales se han esclavizado.
4 — Las personas que llegan con algún deseo mundano, y que
acusan al Señor como excusa, por la frustración provocada por su propio
destino.
Sólo estas cuatro clases de personas hablan clamorosamente como
tú dices; las otras no hablarán, ni saltarán como marionetas. Aun cuando ellas
no tengan fe, ni experiencia personal, cuando escuchen tales cuentos se limitarán
a analizarlos dentro de sí mismos y llegarán a sus propias conclusiones, para
su propia satisfacción. Ellos no molestarán a otros. No es el camino correcto
el desconfiar de la propia mente y darle cabida allí a las palabras de otro.
Además, no hay beneficio en discutir con aquellos que no conocen la Verdad (Realización
Interior). De hecho, la Verdad no admite discusiones. Discutir con aquellos que
no saben, pero que están en un estado intermedio, es como ver la trompa del elefante
y pensar que es todo el cuerpo, como en la historia de “los hombres ciegos y el
elefante”. Bueno, ten en cuenta lo que te voy a decir: No vale la pena perder
el tiempo en este tipo de conversaciones. Hoy en día no hay nada más común que
la costumbre de buscar fallas a los demás. Sabiendo esto, aquellos que aspiren
a convertirse en auténticos devotos (bhakthas), deben sólo buscar las bases
sobre las que construir su dicha. Todo el tiempo disponible debe usarse con
propósitos sagrados, no debe ser desperdiciado. Tú no tienes nada que ver con
el bien y el mal de los demás. En lugar de perder el tiempo, deberías utilizarlo
en descartar lo malo y desarrollar lo bueno que hay en ti. Pregúntame algo
sobre disciplina espiritual (sadhana) o instrucción (sandesha), que es lo que
verdaderamente necesitas, y busca lo valioso. De aquí en más, no me traigas más
cuentos sobre lo errado que otros actúan buscando las faltas en los demás, si
no, tú caes en el mismo error.
Devoto: Todo esto se dio porque también nosotros poseemos la
misma naturaleza humana. Pero ahora, que con Tus propuestas comprendo este
tema, han penetrado en mí elvalor y la alegría, borrando las dudas y el pesar
que tenía. A través de las palabras de tales hombres, aun la poca fe, devoción
y seriedad en los hombres, se reduce. Este era el motivo por el que te hice
estas preguntas. Por otra parte, no tengo tampoco nada que ver con estos temas.
Discúlpame, de aquí en más no te hablaré más sobre ellos.
Swami: ¡Muy bien! Durante el poco tiempo disponible, si tú no
piensas en algún buen tema, y simplemente recoges las ignorantes opiniones de
los demás, es como si tú también te asociaras para acusar a esas personas. Esto
es perjudicial para los devotos. Lo que otros puedan decir, no debe hacerte
perder tu fe. Una vez que estés firme en ésta, algún día no tendrás más
ansiedad. Una palabra tras otra produce enojo y dolor. El Camino de la Devoción
está diseñado para suprimir, no para desarrollar estas cualidades. Me dices que
la devoción y la fe desaparecen porque la gente escucha a estos acusadores...
pero ¿por cuánto tiempo? En cuanto se descubra la Verdad, ¿seguirán confiando
en ellos? ¿Tendrán sus palabras algún valor? Las palabras de estos detractores
son como el sonido del bronce. Los metales baratos hacen más ruido; el oro, que
es mucho más valioso, no produce ruido. Los auténticos devotos deben ser callados.
Deben seguir el camino del silencio. Sus lenguas estarán ocupadas en la
repetición de la grandeza esencial del Señor. Lo óptimo es que no haya pausas
para pronunciar ninguna otra palabra. Por esto, no permitas que las palabras de
las personas con voces de bronce entren en tus oídos, llénalos con el Nombre del
Señor, que es en sí mismo la Bienaventuranza del Pranava (“Om”). El mes que
viene, si tienes algunos problemas acerca de temas tan útiles como la
disciplina espiritual o la conducta (anushtana), ven y llévalos resueltos. ¡Pero
no traigas contigo un atado de semejantes dudas!
Devoto: Realmente, hoy Señor, me siento pleno de bendiciones. A
causa de las dudas, Tú me has otorgado la Luz de la Sabiduría. Viendo esto,
siento que el dicho “todo es para tu bien”, es cierto. De ahora en más, no importa
lo que me digan, seré paciente y tendré siempre presente que “todo es para
nuestro bien”. Buenos días. Permíteme retirarme.
Del libro: Diálogos con Sai Baba
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